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Homo Onubensis

El Zaguero... sobre Rugby

Homo Onubensis TV - Hoy... Rugby (V)

Me encuentro con unas de esas joyitas que tanto me gusta saborear y disfrutar, y por eso, os invito a que disfrutéis de uno de esos partidos de rugby autentico. Rugby de hombres honestos, de deportistas amantes de un rugby amateur, de rugby a sabor a aristocracia y a Colegio Mayor, de barro hasta las orejas, de cintas en el pelo, de rizadas patillas interminables... Rugby. Señores.

Nos trasladamos a Auckland, Nueva Zelanda, año 1979. El partido corresponde a la Gira que hizo la Selección Francesa por Fiji y el país maorí.

Que lo disfrutéis...

NUEVA ZELANDA - FRANCIA

   

http://www.megavideo.com/?d=ITNO3919

Homo Onubensis TV - Hoy... Rugby (IV)

Aquí os dejo dos nuevas entregas. Empiezo por un emocionantísimo partido de la ABSA CURRIE CUP Surafricana, una de las competiciones con más prestigio del panorama de clubs Y para acabar... un poquito de luz... el Stade Toulousain. Rugby Champagne en estado puro. Qué disfrutéis de dos estilos de rugby.

ABSA CURRIE CUP (Semifinal)

SHARK - FS CHEETAHS

 

http://www.megavideo.com/?d=UVHX0TUX (1er Tiempo)

http://www.megavideo.com/?d=N9UJM2B6 (2º Tiempo)

HEINEKEN CUP (2ª jornada)

HARLEQUINS RUGBY - STADE TOULOUSAIN

  

http://www.megavideo.com/?d=YEZWNJK8 (1er tiempo)

http://www.megavideo.com/?d=R98XSGM0 (2º tiempo)

 

¿Fin de una era en el rugby?

¿Fin de una era en el rugby?

Rescato de la web Balon Oval un artículo que al menos resulta sorprendente (y esperanzador).

Los jugadores de rugby comienzan a "quejarse" de la excesiva violencia y dureza en la que está entrando nuestro deporte. Prueba de ello son las nuemerosas y graves lesiones, así como el tedioso espectáculo de choques de elefantes de la que nos estamos empezados a estar cansados.

Os dejor con la noticia:

"Simon Shaw, segunda línea de Wasps y de la selección inglesa, muestra su preocupación por los riesgos físicos de rugby actual. Demasiado entrenamiento y demasiados partidos. El jugador es la duodécima baja de la selección inglesa para los test match de otoño.

Para Shaw, el rugby va hacia la desapiración si continúan los calendarios tan cargados de partidos, y por ejemplo, cree que la Copa Anglo-Galesa debería de desaparecer. Un jugador de la selección inglesa, tiene por contrato, un número de 32 partidos máximo por temporada ó 34 en los años de gira de los Lions. De modo que les corresponden 11 semanas de descanso, insuficientes a juicio de Shaw.

Además, carga contra las palizas en el entrenamiento, en especial las referidas a las sesiones de pesas en el gimnasio. "La gente está obsesionada con ser más grande, más fuerte y más rápida. Los choques en los placajes cada vez son más fuertes, llevamos al cuerpo a límites para los que no está preparado. Y esto pasará facturá más adelante. Ahora mismo tenemos chavales de 15 años que en el press de banca levanta 180 Kg, y sus cuerpos no están preparados para eso. El rugby se trata de correr rápido y marcar ensayos."

Y para terminar apuntilló: "Todo el mundo tiene un límite y cada vez nos estamos acercando más a ese límite".

En fin, estás son las opiniones de un internacional inglés que tiene ya 36 años y que ha dedicado toda su vida al rugby. ¿Tendrá razón Simon?"

Homo Onubensis TV - Hoy... Rugby (III)

Hoy os regalo una joya. La final de la World Cup de 1987. A disfrutar...

RUGBY WORLD CUP 1987

NUEVA ZELANDA - FRANCIA

 

http://www.megavideo.com/?d=AQD9DLOF

 

Y de regalo un nuevo partido del TOP 14...

TOP 14 FRANCE 2009/2010

STADE TOULOUSE - STADE FRANÇAIS

 

http://www.megavideo.com/?d=57DHCO2W

 

 

Homo Onubensis TV - Hoy... Rugby (II)

MAGNERS LEAGUE 2009/2010

OSPREYS - LEINSTER

 

 http://www.megavideo.com/?d=1OGUXFMZ

ULSTER - EDINBURGH

http://www.megavideo.com/?d=K16IZJ3D

Arthur´s Day

Arthur´s Day

Este año se conmemora el 250 aniversario del nacimiento de la cerveza GUINNESS, ese oro negro para los irlandeses fruto del azar y de la perfecta combinación de sus "5 ingredientes": la cebada tostada por el capricho del destino, el agua del río Leffey, la levadura (aún se conserva en una caja fuerte la madre originaria), el lúpulo, único ingrediente que deben de importar y... el quinto ingrediente, Arthur Guinness, padre y custodio de la tradición cervecera más autentica.

Dentro de los actos de dicho aniversario, hoy, en el mundo entero, tiene lugar lo que se ha bautizado como Arthur´s Day, en el que desde Oriente hasta el mismísimo Dublín se invita a todo aquel que quiera rendir homenaje a dicha cerveza y a su creador, a brindar con una buena y perfectamente tirada pinta de cerveza negra. Diferentes ciudades mundiales han organizados preparativos para particular brindis siendo Valladolid, Madrid y Sevilla las ciudades españolas donde se celebrarán diferentes actos musicales y culturales.

Va por ti Arthur, gracias por este regalo al paladar.

¡Y que cumpla muchos más!

Molly Malone

Os invito a disfrutar de esta pieza irlandesa que narra la historia y leyenda de Molly Malone, la humilde y entrañable pescadera dublinesa del siglo XIX. Esta canción, está considerada como el himno no oficial del Rugby Irlandes y es bastante frecuente oirla en los partidos internacionales que el XV del Trébol disputa en la capital irlandesa.

Por supuesto, nada mejor que oirla a manos de The Dubliners para inyectarse de toda la esencia, y si de paso  viene acompañada de una Guinness ya... para que contaros.

Homo Onubensis TV - Hoy... Rugby

Inaguro este particular y personal canal de TV con la visualización de estos partidos de la Liga Francesa de Rugby. Que lo disfruten...

TOP 14 FRANCE 2009/2010

RACING METRO 92 - USAP PERPIGNAN

 

http://www.megavideo.com/?d=FYUGD8J5

 

CLERMONT AUVERGNE - STADE TOULOUSAIN

    

http://www.megavideo.com/?d=43G535QN

 

¿A qué estamos jugando?

¿A qué estamos jugando?

Antes de que comenzara hace apenas dos meses el Torneo Tres Naciones, me preparaba con cierta expectación e interés para uno de los eventos del año más esperados en el panorama rugbístico. Las dobles confrontaciones entre las tres selecciones que encabezan el ranking IRB (desde hace años) presentaba un torneo espectacular de cara al espectador y para toda la parafernalia que el rugby en el hemisferio sur levanta desde los últimos años.

Pero con el paso de los partidos, más que el disfrute de ver en cada ocasión a treinta de los mejores jugadores del mundo, me iba naciendo una relativa preocupación acrecentada con determinadas situaciones en el rugby europeo.

Dicha inquietud se traslada a una pregunta ¿a qué estamos jugando?.

Desde que William Webb Ellis pariera este deporte en 1823 una serie de valores han empapado este juego y lo han hecho tan particular y pulcro que para la mayoría de los aficionados al deporte pasa por ser un deporte desconocido a la vez que grande. Un deporte único, donde el honor y la honradez estaban por encima de cualquier tipo de duda. Un deporte donde al margen del contacto físico se rivalizaba con la máxima elegancia posible defendiendo más que unos colores, sino unos sentimientos.

El paso de los años, la llegada del profesionalismo (personalmente lo considero el virus del rugby), el tirón publicitario y económico de determinados clubs y jugadores, las variaciones del reglamento (por mucho que se quiera se vuelve al rugby esencial) y el acercamiento y globalización del rugby, están enterrando las esencias de un deporte que está llegando deformado a los neófitos que se acercan al mismo.

El ver cualquier partido del Tri Nations, y por consiguiente el Súper 14 o similar,  se resume a  un feroz juego de delantera a la espera de alguna infracción para que el apertura de turno convierta los tres puntos del golpe de castigo. Se acabó. Los partidos se desarrollan con una repetición de “pick and go” donde elefánticos flankers percuten una y otra vez. Ese juego voraz y paleolítico de la ley del más fuerte no me gusta, lo detesto. El juego a la mano de tres cuartos a desaparecido. Descanse el paz.

Suráfrica sólo sabe jugar a eso. A chocar. Lo hacen más y mejor que nadie y no se les puede acusar de estar físicamente años luz de cualquier otra selección. Ellos aprovechan sus cartas y optimizan sus recursos: jugar con 15 delanteros. Por otra parte no hay señales de que nadie les tosa en al menos un par de años. Nueva Zelanda, al igual que Argentina,  está sufriendo un cambio generacional (los McCaw, So oialo… ya piden el partido de homenaje) y no están a la altura de las circunstancias del panorama actual (dudo mucho que honren su próximo mundial). Con Australia se enciende la llama de la esperanza. Su joven e interesante línea de tres cuartos: Giteau, Drew Mitchell, Berrick Barnes, Adam Ashley Cooper, Lachie Turner, y el eléctrico James O'Connor, puso en jaque y en las cuerdas a los mastodónticos springboks en el mejor partido del Tres Naciones de 2009. Si el partido dura cinco minutos más hubiéramos presenciado una derrota verde, sin duda.

Las selecciones europeas siempre serán una incógnita. Están en el filo de la navaja de renovarse o morir. Si copiar el modelo del hemisferio sur o mantener el tipo europeo, de un lado lo pasó mal Inglaterra al intentar adaptarse (invento Vainikolo) y por otro la errática y romántica Escocia con sus nociones básicas llenas de esencia rugbística y sus limitaciones técnicas. La virtud, que dicen que está en el término medio, corona a Gales e Irlanda como las selecciones (y Club a nivel europeo Ospreys, Blues, Munster o Leinster) que mejor han sabido adaptarse a las exigencias de este atávico deporte.

Después de finalizar el “Tri Nations” me consuela pensar que volveré a refinarme con el torneo más importante (personalmente así lo pienso) del rugby mundial. Volverán los campos de gradas pequeñas y césped embarrado. Volverá el rugby con sabor a cerveza y amigos: la Heineken Cup.

Heroes de Verde

Heroes de Verde

En los últimos dos meses he disfrutado de más rugby que en el resto del año. Comenzó mi particular "gira televisiva" con la Final Four de la SIR, una competición que ha ido creciendo con el paso de las jornadas y culminó con un excelente fin de semana de rugby en Vallecas. Hubiera valido la pena acercarse por esos lares y disfrutar del selecto y emergente ambiente de rugby en España.

El viaje continuo por los Tests Match de selecciones como Nueva Zelanda, Australia o Francia. Gracias a webs como www.rojadirecta.org los aficionados al rugby podemos disfrutar de partidos que sería imposible verlos de otra manera en nuestro país. Desde aquí agradecer a todos los que forman la familia de esa web la dedicación y el esfuerzo en aportar partidos de rugby (y de todos los deportes en general).

Seguidamente me emborraché de rugby con el TOUR LIONS 2009 SOUTH AFRICA. He visto (y archivados quedan en mi colección) todos los partidos de esa gira legendaria de ese legendario equipo formado por jugadores británicos. Un lujo que se repite cada cierto tiempo.

Y para terminar, el TRI NATIONS. Llevamos tres jornadas de esta poderosa competición que reune a los tres equipos más destacados del panorama rugbístico mundial: Nueva Zelanda, Australia y Suráfrica. De ellos quiero hablaros.

Imaginemos por un momento un equipo de fútbol formado por jugadores con el físico de los de Costa de Marfil o Ghana, la calidad técnica de brasileños, la capacidad táctica de alemanes u holandeses y la picardía y "mala leche" de los argentinos. ¿Os imaginais a un equipo ásí?. Pues si lo extrapolamos al rugby, de esa mezcla salen los SPRINGBOKS, una selección que va camino de hacer historia (la ha hecho ya).

Suráfrica, o South África, que huele más a rugby, posee unos jugadores con cuerpos de super héroes de cómics. Poseen un físico impresionante que a día de hoy dista años luz de sus perseguidores (ni tan si quiera los All Blacks) y apenas hay distinciones entre delanteros y tres t... además de responderles su físico poseen un juego "aburridamente demoledor", en ocasiones violento y excesivo (siempre dentro de la legalidad claro está) donde en lo verde no existen ni los amigos ni los conocidos. Su juego de delantera es brutal: Bottha, Matfield, Smith y Smit, un interesante hallazgo de talonador Du Plessis, Burger (cuando las sanciones le dejan jugar), Spies, un incordiante 8... y un jugador que desconocía y considero que este año podría estar entre los nominados a mejor jugador del año: Heinrich Brüssow, un flanker de la escuela inteligente del wallabie George Smith, la potencia del kiwi Collins y el juego participativo del mejor Harinordoquy (una pena que se perdiera en temas extradeportivos). Se hablará mucho de este pequeño 6.

En la tres cuartos (por llamarlos así ya que son delanteros) tienen una pareja de medios de lo mejorcito en el paronama mundial Du Preez y Piennar (me gusta más que Morné Steyn) y un zaguero como Frans Steyn que se dedica a jugar a otra cosa, lo suyo no es rugby, es otro deporte.

No esconderé mi amor por los All Blacks. Siempre me he creido de ascendencia Maorí y cada vez que oigo la Haka me transporto a los verdes prados neocelandeses. Lo sé, si, soy un enamorado del XV del Helecho Plateado, un teórico del rugby de "pick and go" maorí, de trabajo de delantera, de cabezonería All Blacks. Estamos en horas bajas, pero volveremos. Pero lo cortés no quita lo valiente y a día de hoy, ninguna selección en el mundo (ni tan siquiera haciendo una selección mundial, véase Lions) es capaz de hacer sombra a los "Heroes de Verde". Si Florentino tuviera equipo de rugby ya sabría donde fichar.. ¡Si hasta el aguador Montgomery es el que má puntos a anotado con los Springboks!

Cosas de la Vida.

Mis esencias

Mis esencias

Ayer lo mire de reojo y el recuerdo de mis dedos en su ovalado cuerpo se instaló de nuevo en lo más sincero de mi alma. Lo vi triste, vacio de su esencia que es el aire. Olvidado. Siendo apenas cuatro otoñales capas de caucho amarillento lustradas en sus tardes de gloria en albero, con el esbozo de unos gastados trazos negros en forma de hoja de helecho All Black. Demandando cariño. Inerte. Es mi balón de rugby.

El rugby se construye del pasado, de los recuerdos, sin vivir del futuro puesto que ningún jugador de rugby juega su último partido. No conozco un jugador retirado. Siempre tendrá a mano un par de botas de tacos, algún pantalón con los bolsillos descosidos de los tirones y un polo descolorido, huérfano de dorsal, grabado en los hombros con los restos verdosos de contiendas lustrosas.

El rugby te tatúa de experiencias imborrables. Conforme pasan los años de inactividad más presentes se hacen en tu vida. Ese crónico dolor de hombros, esa antigua torcedura de tobillo, esa cicatriz de la ceja, esas victorias, esas derrotas. Ese rugby. Ese silencio en el vestuario mientras te calzas las botas junto a tus quince compañeros, cada uno con su rito, con sus manías. Ese nudo en el estómago antes de pisar al césped, el campo de batalla, pensando en la necesidad de ser honrado con los tuyos y contigo mismo. Ese miedo. Si. Ese miedo a saber cómo entras en el campo pero desconocer cómo y cuándo vas a salir. El sabor a plástico mohoso del protector bucal, que tras el partido, sabrá a triunfo independientemente del resultado. Sabrá a barro, a césped. A Rugby.

Esos dedos agarrotados por los vendajes más símbolo o manía que necesidad fisiológica, esos nudillos que crujen y haces sonar para soltarlos, ese cuello más tenso que nunca.  Ese paseíllo por el túnel del vestuario con el pensamiento de que gracias a Dios estás listo para un nuevo partido. Esa primera gota de sudor al correr junto a tus compañeros, esos primeros contactos poniendo en tensión tu cuerpo, que parece que crece, que parece que deja a un lado el sentimiento de responsabilidad. Ese momento te hace ser único, especial, rugbero.

Ese silencio previo al pitido inicial, donde el hueco se instala en tus oídos alertas a la espera de la señal que de paso a las hostilidades, donde el tiempo se para. Donde, con el balón entre tus dedos, respiras hondo y lo haces soltar como la joya más preciada del universo, esperando su bote irregular para golpearlo y remitirlo a campo rival. Ese momento donde todo es cámara lenta.

Es ese primer contacto con rival, al que le miras a la cara, le ves tú mismo miedo, tú mismo respeto y tú misma fiereza. Ese primer contacto duro, seco, anárquico, marcando tu territorio, dejando tu impronta. Ese olor a rugby, a ruck ganado o perdido. A tetris humano en donde entre piernas y brazos un presuroso 9 saca de la nada un balón para transmitirlo a la tres cuartos. Olor a resaca, a sudor, a césped, olor a rugby.

El rugby es el dolor que empieza a aparecer. Ese placaje sin importancia de los primeros minutos,  ese mal gesto al caer,  esa respiración que empieza a faltar. Esa deuda pendiente con algún rival, ese golpe de castigo que pides “palos”, evadiéndote del mundo durante esa interminable carrera hacia el balón. Ese vuelo del balón en busca de esa H. Esa sensación de no querer ni poder defraudar a tus compañeros. Ese deber, tu deber, el de ser una quinceava parte de ese engranaje que es un equipo de rugby.

El rugby es el agua caliente limpiando restos de barro y de tu vida que olvidas tras el partido. Es el pasillo elegante al rival, es el apretón de manos sincero y merecido a lo que queda del jugador de rugby que va dando paso a una masa dolorida y sucia. Es el aplauso fina. Es el testigo de los tacos encarnados que quedan en tus tobillos. Es la cerveza bien fría con la que brindas por el partido, ganado o perdido, pero por el partido que acabas de regalarte a tus sentidos. El rugby es el ocultar en silencio los despojos dolorosos del partido durante días, el quitarle hierro al asunto, el no darle importancia a la escayola que llevas en el brazo tras acabar el envite.

El rugby es una manera de vivir, es un medio de vida. El rugby es la vida. El rugby, es rugby.

 

A todos aquellos que han gozado la dicha de saltar a un terreno de juego.

Buenos anuncios de Rugby de NIKE y ADIDAS

Irlanda: No importa quién está delante tuya, importa a quién tienes detrás

Irlanda: No importa quién está delante tuya, importa a quién tienes detrás

Así rezaba la campaña publicitaria que anunciaba el decisivo y último partido del torneo 6 Naciones de 2009 para la selección Irlandesa. Era una fiesta, su fiesta, y así deseaban que fuera. Hacía años que no tenían al alcance de sus manos alcanzar el triunfo del torneo incluyendo la triple corona y el gran slam, y ya sólo les restaba la "fácil tarea" de hacer callar las voces de los 74.500 dragones galeses que llenaban el  estadio del Milennium Stadium de Cardiff.

La cita del sábado estaba señalada en mi calendario rugbítico como "evento insalvable", y así  fue como me dispuse a disfrutar de él.

Después de recorrer varios bares y pub preguntando, ya no con poca vergüenza ante la incultura y desconocimiento del personal, si podían poner el partido de rugby entre Gales e Irlanda, el desánimo ante la posibilidad de perderme el gran duelo del año se iba apoderando de mi. Pero fue curioso que, siendo ya pasada la hora de inicio, y pasando por el bar que menos me esperaba, la fortuna cambió mi destino. Cruzaba por la puerta de la Cafetería Gran Vía, uno de esos salones de juego donde un ejercito de hombres grises habitan la barra con la mirada perdida, cuando mi mujer me invitó a pasar y gastar mi última bala de la esperanza "¿porque no preguntas aquí?".

Entré guiado más por el comentario de Nati que por la certeza de que en aquella cueva de humo supieran tan siquiera la existencia de tan noble deporte. Me acerqué a un joven camarero que vigilaba la escasa clientela detrás de la barra y maldecía su suerte de trabajar un sábado por la tarde, y le espeté casi sin presentación posible: ¿Tenéis canal+?. ¿Podéis poner en el canal 1 un partido de rugby?, fue mi segunda pregunta tras un directo y escueto "si" de respuesta a la primera cuestión. El chico, resignado a la indiferencia de poner un canal con un partido de rugby u otro con un documental sobre el pato finés cogió el mando a distancia y, no sin antes apretar varias veces el botoncito, aparecieron ante mis ojos y dentro una pantalla de televisión enorme, los aficionados galeses que entonaban las últimas estrofas del "Tierra de mis padres". Doble suerte: un local con canal+ y el partido aún por comenzar... solo faltaba un ingrediente para alcanzar la perfección: una cerveza.

El resto de la historia ya es conocida por todos.

 

Mi foto favorita

Mi foto favorita

A pesar de que hayan pasado ya algunos años desde que me sacaran esta imagen, aun sigo recordando aquel instante como si lo estuviera viviendo en el mismo momento. Es mi foto, la que recoje la experiencia más grande que hasta el momento haya tenido: jugar a rugby.

Sin duda era otra época, otra historia, otro mundo, donde el rugby que llevo dentro se desfogaba por los campos andaluces siendo partícipe del juego y no como simple y frustrado espectador televisivo. Como digo, era otra época, ni mejor ni peor, distinta.

Los duelos entre San Jerónimo de Sevilla y el Tartessos Huelva eran esperados por unos y por otros como algo más que un partido de rugby. Los azules viajábamos a Sevilla a sabiendas de lo que no esperaba de antemano. Arbitrajes algo más que rigurosos, ambiente hostil, rival marrullero y duro... en definitiva: un partido de rugby con todos sus ingredientes.

La rivalidad sobrepasaba en la mayoría de los casos las reglas del juego, siendo realmente extraño la contienda que acabara con los treinta en el campo. Nos esperábamos. Una mirada, un mal placaje, un fuera de juego...  era más que suficiente para desencadenar que cada uno sacara lo peor (o lo más autentico) que llevamos dentro de nuestras almas. Lo mejor de todo ello era saber que pasara lo que pasara tendría a catorce a mi lado, catorce hermanos de sangre, catorce compañeros, catorce amigos. Aun recuerdo el día que el mejor tercera que conozco, Jose Carlos Gretener "Topete", confundió la espalda de un jugador verdiblanco con el felpudo de su casa. Llovió mucho... y no fueron gotas de agua precisamente las que llenaron el campo.

Eran autenticos derbys y nos sentíamos importantes. Desde la primera hora en la que quedábamos en la Facultada de Cantero Cuadrado para salir juntos, hasta que compartíamos con los rivales en su sede de club (con un sabor a rugby tremendo) el tercer tiempo, todo sabía a rugby, todo era rugby.

Pero volvamos a la foto. La jugada era clara. Una patada a seguir de los sevillanos que recibo bien colocado en mi posición de zaguero. Mientras el oval volaba en mi dirección pude comprobar, antes de recibir, que ala y zaguero blanquiverdes se dirigían a por mí con más voluntad que inteligencia. Los dos juntos, los dos por el balon, sin cubrir campo... cuando mis manos acariciaron y notaron el placentero tacto arenoso y seco del  balón sólo tuve un pensamiento... "es la mía". Me coloqué en disposición de patear largo jugando a la "caja" (sin tres cuarto por medio) y presionar lo más arriba... pero... ahí está ( y perdónenme mi modestia) mi gran jugada maestra. Apenas solté al aire el oval para patearlo mis manos volvieron a abrazarlo, esta vez con más fuerza, y cambié mi dirección saliendo con un amago brutal hacia el otro lado del campo, dejando a los dos tres cuartos sevillanos con dos palmos de narices y corriendo detrás mía. La jugada acabaría unos metros más adelante siendo placado por algún tercera sevillano. Aun resuenan en mis oídos el eco del murmullo que provocó en el campo mi jugada...

Pero si hay algo que más me llama la atención de esta foto no es la jugada en sí misma. Hay algo mejor. El jugador que aparece en primer plano es Manolo Mazo, actualmente en las filas del Cajasol Sevilla y miembro de la selección española de rugby. Me imagino que es cuestión de estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado. El llegó y otros tantos (y no lo digo por mi ciertamente) con más valía, se quedan en el camino por el aburrimiento administrativo que someten las instituciones a este deporte. Al menos en Huelva, donde no hay apoyos ni económicos ni logísticos. Una pena.

 

Zidane. Del fútbol al Rugby (Anuncio Orange)

Sentimiento Patriótico (II)... de Wallabies y Pumas

Continuamos nuestro camino por el HEMISFERIO SUR, mitad del mundo donde el rugby es sinónimo de fuerza, poder y agresividad, conociendo los himnos de los Wallabies y de los Pumas.

AUSTRALIA

Su himno se llama Advance Australia Fair (Adelante, Bella Australia) y es tema oficial del país desde el año 1984. Curiosamente fue el ganador de un concurso público, cuyo uno de los finalistas fue el Waltzing Matilda, que suele ser cantado por los aficionados wallabies a lo largo de los partidos como símbolo del rugby australiano. (Pido disculpas por no haber encontrado uno mejor)

 

ARGENTINA

Su Himno Nacional data de 1847 y fue llamado anteriormente Canción Patriótica. En un primer momento su letra poseía unas marcadas connotaciones anticolonialistas y revolucionarias, siendo modificada la misma con el paso de los años y de la actitud de los gobiernos argentinos más moderados. Se trata de un grito de libertad y unión del pueblo argentino.

Sentimiento Patriótico (I)... de Springboks y All Blacks

Hoy os quiero presentar uno de los hechos que más espero de un partido de rugby. Los HIMNOS. Cada uno con su historia, con su curiosidad, con su valor... pero todos con un mismo elemento en común: el SENTIMIENTO. Oir las voces desafinadas y rotas de los jugadores antes de iniciar un partido, mientras canta el himno de su país, pone los pelos de punta a la más gélida de las personas. Este canto tiene un doble valor. Por un lado la motivación, sacar todo el sentimiento patriótico, obtener ese plus de rabia y de pasión por un deporte y por un país. Por otro lado posee un efecto liberalizador, descongestionante, desestresante. El cantar tu letra a pleno pulmón te hace olvidarte de donde estás y qué vas a hacer.

Los hay cargados de mensaje político, otros narran la historia, otros culturales... pero todos muestran los sentimientos de un país.

Daremos comienzo por el HEMISFERIO SUR

SURÁFRICA

Llamado Nkosi Sikelel´i Africa,  es el himno oficial desde 1994 de la mano de Nelson Mandela. Se compone de cinco estrofas interpretada cada una de ellas en cada uno de los cinco idiomas oficiales del país:  xhosa, zulú, sesotho, afrikáans e inglés, todo ello siendo un ejemplo de integración social y cultural.

 

NUEVA ZELANDA

Su nombre es God Defend New Zealand (Dios guarde a Nueva Zelanda) y es el himno oficial del país desde 1940. Se compone de versos en inglés con algunos en lengua maorí entremezclados. Sirva de ejemplo la palabra Aotearoa (nombre de la isla en idioma maorí). Seguidamente... la mítica danza mística de la Haka Ka Mate, recuedo de los antepasados tribales. Sin comentarios...

Mi primera experiencia

Mi primera experiencia

Dicen de la muerte que ante su inminente llegada toda tu vida se te pasa ante tus ojos como destellos en forma de recuerdos. No lo sé. Gracias a Dios nadie lo puede afirmar o negar, pero en el caso de que fuera cierto, uno de esos momentos que sin duda perdurará en mi memoria para siempre será mi primer partido de rugby. Desde ese momento me enamoré para los restos de este deporte que tanto me ha dado a nivel afectivo y emocional, sin esperar nada a cambio, sin pedirme la cuenta al final de cada partido.

Mi bautismo de fuego no pudo tener un lugar más privilegiado, Granada, una ciudad que destila rugby. La ciudad Nazarí acogía los JUEGOS UNIVERSITARIOS del 2002 y hasta allí nos dirigimos aquel grupo novel, ya que éramos muchos los que debutábamos ese año y en ese deporte,  a las ordenes del entrenador del Universidad de Huelva Daniel López Torralba. Allí coincidimos gente joven con unas tremendas ganas, gente como Juan Ramos, Eduardo Fernández, Jorge Toscano, Justo Ramírez, el "Ubrique", Sergio "lord Inglés", Martin el Negro... personas escandalosamente buena gente capitaneados ya por unos incombustibles Juan Juárez y Antonio Fernández "Tete".

El grupo que nos tocó en suerte (por decir algo) estaba formado por Universidad de Sevilla, por aquel entonces en División de Honor, y por Universidad de Granada, que militaba en División de Honor B. Ámbos equipos presentaron unas formaciones de jugadores experimentados para alzarse con el título. Era como un pique personal entre ellos. Y en medio de la fiesta... de su fiesta. El Universidad de Huelva con 15 cachorros de Linces.

El primer partido nos enfrentó a Granada y debuté, como no podía ser de otro modo, defenestrado al ala. Puedo afirmar que no toqué oval en todo los 80 minutos y me dediqué a soñar un pase del segundo centro, pase fielmente quimérico ya que era Juan Juárez el que jugaba de 13 y él jamas la pasaría a un zagal ala. De ese partido me quedo con la experiencia, con los nervios del partido, con el miedo a entrar en juego, del sol que lucía en Granada, con mis dedos hinchados y morados de tanto apretarme los esparadrapos en los nudillos, del sabor a plástico del protectot bucal... y me quedo con el recuerdo del resultado. 100 - 0 a favor de los Nazaríes. Ellos se dieron cuenta en el primer minuto (o antes) de lo que tenían enfrente y se dedicaron a jugar. Una vez alcazada la cifra centenaria nos entregaron el balon y "nos enseñaron" a jugar. Recuerdo que incluso nos iban corrigiendo posiciones y dando alternativas. Un ejemplo. Estas cosas nada más que pasan en el rugby. Y no crean que fue humillante para nosotros ni para ellos, lo contrario, ellos vieron nuestras ganas de hacer cosas, nuestro coraje, nuestra ilusión y quizás la honra fue para ellos el respetarnos como rivales. Unos dignos rivales.

Una vez en el hotel y ya de noche recuerdo que me dolía todo (y mira que no plaqué) y no tenía ganas de nada. Jamás olvidaré a Martin, un tipo negro hablando en gaditano-sevillano que estudiaba ambientales, que comía de un modo brutal. Era horroroso. Se comió su menú y el de un par de ellos de su alrededor.

Al día siguiente nos esperaba Universidad de Sevilla y aunque el equipo era superior al del día anterior, se pararon en 75-0. Recuerdo como todos me decían: "Mira ese juega en la Selección"... creo que era un tipo que le llamaban el "Oso", un pilar de casi dos metros. Una bestia a la que intentó placar el gran Ubrique y fue despedido varios metros atrás. Solo pudo levantarse y decir entre balbuceo, euforia y dolor: "¡Que guapo!".

En ese trofeo quedamos los últimos y volvimos a Huelva con un sentimiento de orgullo indescriptible. El resultado era lo de menos. La experiencia lo era todo. De camino a casa el virus del rugby nos contagió a todos. Ese fué el comienzo de una leyenda, de un equipo , de un grupo de amigo.