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Homo Onubensis

Huelvanidades... sobre las Cosas

Al Rocío...

Inexistente e invisible público, os hago llegar el paréntesis que me voy a permitir durante estos días que me llevarán al Rocío. Será una semana de descanso mental, de excesos, de risas, de convivencia...

Volveré con más historias y nuevos relatos, aportando un poco más de frescura a mis letras cada vez más negras y pesimistas. Tal vez me vaya buscando la Luz, esa luz que sólo Ella puede aportarme.

Perdón por la ausencia de mis letras.

Nos vemos en el Rocío.

1.000

Hoy hemos superado las

1.000 visitas...

¡Vaya!

Jamás pensé que llegaría ni tan siquiera al centenar... pero el hecho de superar en el día de hoy el millar de visitar al más sincero de los blog que llenan la red, me llena de satisfacción y me dan ganas de seguir "Huelvaneando" mis pensamientos y experiencias.

Gracias a todos aquellos que han visitado mi casa en internet, sobre todo a mis dos (y únicos) fans reconocidos, mi padre y mi niña. Gracias a todos.

Las puertas están abiertas y os invito a que en cada visita dejéis vuestra huella.

1.000 Gracias

 

El efecto dominó

El efecto dominó

La urgente decisión unilateral anunciada por la dirección de la empresa Ercros de despedir a los 123 trabajadores de las tres plantas que tiene en el Polo Químico, estalló esta semana en la cara de una inacabable crisis, no siendo aun digerida la noticia por ninguna de las partes afectadas en el proceso: ni trabajadores, ni sindicatos, ni la propia ciudad de Huelva, ni tan siquiera los atascados políticos que componen el cuadro flamenco en el que se ha convertido la panorama político.

La situación del Polo Químico onubense recuerda a esos funámbulos que dudan y retan al vértigo sobre un alambre, ante las miradas indolentes de una ciudadanía onubense que se deja llevar al ritmo cansino de una situación económica que empieza a agotar esperanzas y paciencias.

El cuestionado Polo se ha venido utilizando por los partidos políticos según la conveniencia del viento que sople sin cuestionar sus necesidades y realidades. La creación del Polo de Promoción Industrial en 1964 supuso para Huelva la fractura con aquel pueblo grande hecho capital a empujones y la llegada de decenas de miles de provincianos que dieron vida a los nuevos barrios en expansión. De este modo, el Polo fue recibido con los brazos abiertos por la incipiente burguesía sesentera como símbolo de progreso, modernidad y bienestar económico, sin atender al precio ecológico y sanitario que aquellos ciudadanos onubenses sin identidad ni raíces tendrían que pagar.

El gran cambio que experimentó España en el 92 sirvió para el despegue definitivo hacia la consolidación como País con mayúscula. Particularmente pienso que la Transición política española finalizó en ese año adoptando el país finalmente un peso político y un reconocimiento internacional que hasta la fecha se veían inalcanzables. Ese año supuso igualmente otra vuelta de tuerca hacia la modernidad, las nuevas tecnologías y el medio ambiente. Una nueva forma de ver y entender la vida que hizo abrir los ojos a la realidad de la Industria en el Polo Químico. Fuimos testigos (al menos a partir de entonces quisimos serlo) de vertidos descontrolados a una triste y mutilada ría, de la creación de una ciudad nevada de fosfoyesos, de la multiplicación  de los casos de cáncer entre la ciudadanía… Huelva se quiso dar cuenta de la bomba que ponía fondo a las imágenes de la capital.

Comenzaron desde entonces a alzarse voces en contra de la Industria, convirtiéndose para todos en el enemigo común de una capital entretenida en la creación de un onubensismo impuesto por decreto a base de recreativismo, pasos y carretas. Se crean plataformas como La Mesa de la Ría, para solicitar el cierre definitivo escondiendo unos claros intereses económicos detrás del mismo, se anuncian acuerdos de plazos de cierres por parte de partidos políticos, se reorganizan los vertidos y las posibilidades de los mismo… mil soluciones, mil voces y ninguna medida adoptada. Muy propio del onubense arreglamundos que adoctrina desde el altar de la barra de un bar.

Dicen que uno piensa mejor con el estómago lleno. Pues no sé yo. La desesperante y repentina crisis ha desenmascarado la verdadera realidad de un arcaico Polo Químico que hace de pilar económico y laboral de lo que se ha bautizado como el Área Metropolitana. Ahora que nos hemos hecho conscientes de que el agua realmente si esta en el cuello y que las empresas comienzan a despedir trabajadores, recortar la producción, aplicar ERE´s o, como es el caso de Ercros, cerrar las plantas, ahora, los políticos y por ende la ciudadanía borrega, enarbola de nuevo la bandera del Polo Químico como santo y seña de una ciudad podrida por dentro y por fuera.

Quiero no temer que la decisión de Ercros provoque un efecto dominó sobre el resto de las hipotecadas y ruinosas empresas, ya que da la sensación que compañías como Tioxide o Fertiberia están encantadas de que les toquen las palmas para ponerse a bailar, interesándole lo más mínimo Huelva y sus huelvanos. Tarde o temprano se irán argumentando regulaciones laborales y bases económicas insostenibles dejando un reguero de paro, mierda y cáncer que nos tocará aguantar y sufrir a los apáticos onubenses desde la barra de un bar soñando con la permanencia del Recre, los pasos y las carretas…

Homo Onubensis Dixit

Caribú, el rebelde con causa

Caribú, el rebelde con causa

Reza un dicho popular que no se le pueden poner puertas al campo, pero si atendemos a la pequeña historia de Caribú, el lince rebelde y díscolo, podremos comprender que no hay nada más acotado que el medio rural y más si perteneces a esa dichosa especie de felino tan andaluz como Curro Romero.

A lo primero que debemos acercanos para comprender la personalidad y sentimientos de este lince es a su origen. Caribú, el lince con nombre de mamífero rumiante de la familia cérvidos, fue exportado desde los montes de Sierra Morena, su hábitad natural, hasta el mismísimo corazón de Doñana para obligarlo a procrear  y así incrementar las nuevas camadas de linces en nuestro Parque Natural. Un semental forzado. Un lince que se vió privado de su espacio, de su entorno, de sus breves y discontínuos ascerceos amorosos. Un animal que vio como le ponían ante sus ojos a las principales, pero frígidas, tops models linces que habitan en Doñana. Allá se plantó él, un apuesto chico de campo acostumbrado a mendigar alguna culebrilla o algún ratoncejo perdido, y manchar sus bigotes descuidados del barro de la mañana campestre cordobesa, ante la flor y nata de su especie. Linces amamantados por biberones cada mañana, linces a los que toman la temperatura cada cuarto de hora, linces que no saben lo que es mirar la luna desde lo alto de un pino piñonero.

Ante tal panorama, Caribú, el rebelde con causa, cogió una mañana sus maletas vacías y retó a los vigilantes carceleros y mamporreros escapándose del recinto almonteño para buscar su libertad, su casa, su espacio. Caribú, desconcertado y perdido, vagó por los campos de Doñana sin un rumbo fijo, sólo sabía que debía de escapar de su cárcel sexual. Recorrió Almonte, Bollulos, cruzó la autopista, su estrecho, jugándose la vida como cientos de inmigrantes cada día en busca de un sueño irreal, subió a La Palma, disfrutó de los campos de Valverde y se atrevió  con el olor a aguardiente en Zalamea... así hasta Jabugo, recorriendo centenares de kilómetros por la georgrafía onubense lanzándole un guante a los cuidadores de Doñana que, a través del GPS instalado en su piel, atendían atónitos e impotentes ante el viaje onírico de Caribú.

Días más tarde, como Steve McQueen en La Gran Evasión, regresaría a su recinto con un apuesto paso marcial ante la enamoradiza y furtivas miradas femeninas.

Ahora, los que saben de esto (no de cine, sino de animales) después de estudiar sus movimientos y comportamiento, dicen que Caribú es "submaduro".

A mí, solo me queda rendir un homenaje sincero a este lince, a Caribú, por luchar por su libertad.

Un abrazo de LINCE a LINCE

Feliz Cumpleaños... amiga República

Feliz Cumpleaños... amiga República Hoy 14 de Abril, una señora llamada República cumple 78 años. La verdad es que no está para muchos trotes y anda olvidada en el recuerdo de muchos, nostálgicos enamorados y románticos que añoran sus años de gloria. No me hubiese conformado en el día de hoy en no soplar las velas con ella y brindar por su SALUD... y REPÚBLICA.

Felicidades vieja compañera.

Una de cine... Alatriste

Perdiendome de un enlace a otro en esto del youtube choqué por casualidad con la escena final de la película "Alatriste". Gran película, gran historía, mejor libro. Con independencia del empleo magistral de la marcha madrugá, la escena se engrandece con  la entereza de los rancios personajes, la dureza de la trágica situación final  y  la desesperanza de un corazón español cansado de ser la bandera de la lealtad.

Os dejo con el final...

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso... pero era un  hombre valiente.

Se llamaba Diego Alatriste, y había luchado como soldado en los tercios viejos en las guerras de Flandes.

Cuando lo conocí malvivía en Madrid, alquilándose por cuatro maravedíes en trabajos de poco lustre,

a menudo en calidad de espadachín por cuenta de otros, que no tenían la destreza o los arrestos para saldar cuentas..."

 

 

La Hora de los Gatos

La Hora de los Gatos

Muy a mi pesar soy de los que suelen rondar las calles en las primeras horas de cada día camino a mi trabajo.  Apenas un par de autobuses camino de las mortecinas fábricas con trabajadores adormilados y algún anónimo barrendero, pendiente más de las desesperantes noticias que oye por la radio que del rastro que va dejando a sus espaldas, son mis únicos y cotidianos acompañantes de este obligado paseo matinal. Bueno, ellos,  y los gatos. Gatos que caminan con su elegante y rápido trote desconfiado, desafiante, felino a fin de cuentas.

Cuando mañana mis pasos vuelvan a ser el único sonido que llegue a mis oídos camino de la agencia echaré de menos a uno de ellos. Uno que decidió malgastar la séptima de sus vidas saltando desde demasiada altura para su elástico y fibroso cuerpo. Como dicen, la confianza le mató. Aún perdura en mis tímpanos y en mi mente (y porque no en mi corazón) su particular y personal sinfonía mortal que compuso su cuerpo al chocar contra la acera, como el seco  y duro sonido al cerrar un libro. Ahí, y así, selló su pase al cielo de los gatos si es que lo tienen y se lo permiten.

Pero no fue esto  lo que más me conmovió en este cruel y cotidiano amanecer. Mi mirada, puesta en aquel desgraciado final, no adivinó hasta brevísimos instantes después  la presencia de un segundo animal a las puertas de aquel mortal precipicio que era la fachada de aquella vivienda abandonada, animal,  que al advertir mi inoportuna presencia se perdió en la todavía oscuridad  de la mañana aún por comenzar. Azar, confianza, destino, suicidio masivo… mi mente procesó miles de causas posibles para dicha situación, pero de todas las que recorrieron mi mente me trasladé, y quise que así fuera, a la veronesa historia de los Montesco y  los Capuleto. Quién sabe si mi aparición prohibió el derecho de la gata Capuleta a acabar sus días como su amante, qué tragedia recorrerá su alma de ser interrumpida en el momento justo e irrepetible de su romántico desenlace, qué causas tuvo el Montesco para saltar al vacío del resto de su eternidad…  Aquella gata  vagará eternamente en su tristeza hasta el fin de sus vidas odiándome que le robara su momento. Tal vez no era su día. Tal vez en ese momento gastó sin usar una de sus siete almas.

Continué mi camino relamiendo las historias y heridas amorosas de esos gatos, acompañantes anónimos de cada mañana en mí solitaria, y a partir de mañana huérfana, hora de los gatos