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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://jesusrodriguez.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Homo Onubensis</title><description>Y si llaman a tu puerta&lt;br /&gt;con la oscuridad cumpl&#xED;a&lt;br /&gt;no se la tengas abierta&lt;br /&gt;que seguro que es el d&#xED;a...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan Carlos Arag&#xF3;n</description><link>https://jesusrodriguez.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>Una nueva acepci&#xF3;n de agradecimiento.</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2015/032301-una-nueva-acepcion-de-agradecimiento-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2015/032301-una-nueva-acepcion-de-agradecimiento-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em; font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva;">Apenas faltan d&iacute;as para que se cumpla un a&ntilde;o de la &uacute;ltima vez que visit&eacute; el estrado virtual de mi blog. Un a&ntilde;o sin dar rienda suelta al quiero y no puedo de mis letras. Y no crean que es por falta de ganas, ni de ideas, ni tan siquiera por temor a silenciar reflexiones que pudieran ocasionar alguna que otra cana, no. La vertiginosa monta&ntilde;a rusa de mi vida, apenas me permite regalarme un ratito al d&iacute;a para sentirme escritor. Desconozco si desgraciada o afortunadamente, se llega a un punto en el que la administraci&oacute;n del tiempo, se convierte en una lucha interna en constante resoluci&oacute;n personal. Hay que cuidar, y mucho, d&oacute;nde, c&oacute;mo y con qu&eacute; se "gasta" el tiempo.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;">Hace unos d&iacute;as lleg&oacute; a mi vida una de esas experiencias que, de modo autom&aacute;tico, mientras la iba desgranando y escuchando, la redactaba mentalmente en forma de art&iacute;culo en &nbsp;mi blog. Era la excusa perfecta para volver a escribir. Es una de esas historias que escuchas de principio a fin con una melanc&oacute;lica sonrisa emp&aacute;tica y &nbsp;una vidriada y sincera mirada de afecto. Una historia que no es historia, sino que es realidad y presente. Una de esas historias por las que piensas y te convences que merece la pena todo esto de <em>&ldquo;los pasos y la semana santa&rdquo;</em>. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;">Son ya tres los a&ntilde;os que tengo la fortuna de pertenecer a la cuadrilla del Stmo. Cristo del Buen Fin y, desde el primer momento con Manuel Vallejo y actualmente con la familia Ariza, he contado a&ntilde;o tras a&ntilde;o con el cari&ntilde;o y confianza de un grupo humano en el que cada d&iacute;a me siento m&aacute;s&nbsp; arropado. Sin duda podr&aacute; ser una de las Cofrad&iacute;as m&aacute;s humildes que existe en la semana santa sevillana, sin duda, pero cada vez que visitamos el viejo convento franciscano de la calle San Vicente, puedo decir abiertamente que me siento como en casa. Que es realmente mi casa. Mi familia, mis amigos, mis compa&ntilde;eros bajo las trabajaderas&hellip; son un conjunto que forman parte ya de mi d&iacute;a a d&iacute;a. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;">Vayamos con la historia. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;">Tengo que decir que no s&eacute; su nombre. &Eacute;l es de esos costaleros que no hace corrillos al llegar y que no cuentan alguna historieta para avivar el &aacute;nimo precedente al ensayo. Suele ser callado, discreto, an&oacute;nimo. S&eacute; que va un par de trabajos por delante que el m&iacute;o, y que suele llevar sudadera roja del Sevilla F.C., pero poco m&aacute;s. Nos conocemos de vista desde el primero de mis a&ntilde;os all&iacute; y solemos saludamos al llegar a cada ensayo, pero como digo, poco m&aacute;s. En el &uacute;ltimo ensayo hace apenas una semana, tomando la previa y preceptiva cerveza en el Bar Rodr&iacute;guez, en el corner derecho de San Vicente con Marqu&eacute;s de la Mina, coincidimos ambos codo con codo e inici&eacute; instintivamente una breve y formal conversaci&oacute;n con &eacute;l:</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;"><em>-A ver si no acabamos muy tarde hoy.</em></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;"><em>-Eso espero, que tengo a la chica hoy un poco un fastidiailla y me esperan para acostarla.</em></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;"><em>-Vaya por Dios &iquest;hay males?. Espero que no sea nada, que esto est&aacute; aqu&iacute; ya y se tiene que poner buena para disfrutar de la Semana Santa </em>&ndash;respond&iacute; con simple cortes&iacute;a. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;"><em>-Bueno, esto a mi me da igual. Yo es que no soy mucho de creer. </em></span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;"><em>-&iquest;Y como que sales de costalero?</em> &ndash; repuse bastante sorprendido, mientras notaba como los ojos de mi interlocutor iban enrojeciendo no se bien si de verg&uuml;enza o tristeza. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;"><em>-Salgo de costalero por que mi ni&ntilde;a ha estado 8 a&ntilde;os en el Centro de Estimulaci&oacute;n Precoz de la Hermandad. Sin la ayuda del Centro no s&eacute; que hubiera sido de mi ni&ntilde;a. Gracias a la gente que trabaja all&iacute; d&iacute;a a d&iacute;a con los ni&ntilde;os, mi hija ha ganado en calidad de vida. Al menos puede ponerse los cordones solita. Salgo de costalero en agradecimiento a la Hermandad y a su gente. Le debo much&iacute;simo a este Cristo y a esta Virgen</em>. </span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: &rsquo;trebuchet ms&rsquo;, geneva; font-size: large;">Le devolv&iacute; su respuesta en forma de nudo marinero en mi garganta. No supe que m&aacute;s decir ni que argumentar. Fueron muchas las palabras que pod&iacute;a decirle y que ten&iacute;a en el tintero, &nbsp;pero no me salieron ninguna de ellas. Pens&eacute; en su hija, en la dureza de la vida que me iba contando. En la raz&oacute;n y humildad de un hombre que coge el saco y carga en su cuello el peso de un Cristo por amor a su hija y en agradecimiento a esas personas de la  Hermandad. Pens&eacute; en lo anecd&oacute;tico que somos y que es la vida cuando quiere. Pens&eacute; en esas personas que desconocen la labor humana, caritativa y afectiva que realizan las Cofrad&iacute;as en su d&iacute;a a d&iacute;a. En esas personas que creen que esto es s&oacute;lo sacar pasos a la calle. Esas personas que dudan del significado de todo y que censuran los gastos de las cofrad&iacute;as en &ldquo;tonter&iacute;as&rdquo;. Esas personas que no saben mirar, y que no ven que debajo de unos faldones de un paso de misterio existe, posiblemente, m&aacute;s misericordia con el pr&oacute;jimo, que la que ellos mismos puedan llegar a sentir en toda su vida.&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 23 Mar 2015 19:43:00 +0000</pubDate></item><item><title>Sensaciones (pr&#xF3;logo)</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2014/042101-sensaciones-prologo-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2014/042101-sensaciones-prologo-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large;">Se puede afirmar abiertamente que la Semana Santa, esa que se escribe con may&uacute;sculas, es una cuesti&oacute;n de <strong>sensaciones</strong>. Incluso me atrever&iacute;a a decir de gustos. Cada cual la observa, la siente, vive o disfruta a tenor de sus sensaciones personales, gustos o motivaciones. No existe una f&oacute;rmula magistral que defina lo que cada uno experimenta o debe de sentir durante estas sacras jornadas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Obviamente no hay nada escrito y todo es relativo, y m&aacute;s si me apuran, en este &aacute;mbito de &ldquo;lo cofrade&rdquo; donde las ortodoxias se disparan del ruan al raso o de un andar reposado a un izquierdo por delante.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Al fin y al cabo, todo en Semana Santa son sensaciones. Esa revir&aacute; donde se para el tiempo, esa marcha que hace callar, ese olor que penetra hasta la ni&ntilde;ez, esa luz caduca de una candeler&iacute;a&hellip; Sensaciones. Todo y siempre sensaciones.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Y es ahora cuando os pido, estimados lectores an&oacute;nimos, que me permitan que desgrane mis sentidos sobre nuestra semana. Que den licencia a mis palabras para no ofender a nadie si es el caso. Que s&oacute;lo lean estas palabras como lo que son, una suma de sensaciones personales labradas a golpe de experiencia en primera persona.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Al sentarme a reflexionar y ver el panorama general de nuestra Semana Santa, van apareciendo un rosario de cuestiones que anteceden y atenazan mis sensaciones: &iquest;para qui&eacute;n est&aacute; destinada nuestra Semana Santa? &iquest;a qu&eacute; p&uacute;blico estamos dando respuesta? &iquest;es Huelva una ciudad donde esto gusta?. Resulta cu&aacute;nto menos curioso este dato que os ofrezco. En nuestra ciudad, contamos con una cofrad&iacute;a para cada 6.000 habitantes. Si atendemos a nuestros eternos vecinos es curioso que son 12.000 los sevillanos (sin contar su &aacute;rea metropolitana) para cada cofrad&iacute;a. &iquest;Somos conscientes que tenemos el doble de cofrad&iacute;as por habitantes que Sevilla? &iquest;Somos conscientes que tenemos 25 hermandades (26 si sumamos al Resucitado) donde empiezan a proliferar &ldquo;medias cofrad&iacute;as&rdquo;, cofrad&iacute;as &ldquo;estancadas&rdquo; y cofrad&iacute;as sin proyecto definido? &iquest;Son sostenibles econ&oacute;micamente cofrad&iacute;as (muchas de ellas con d&eacute;cadas a las espaldas) que no superan los 200 nazarenos?...</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Son much&iacute;simas las cuestiones que se van generando ante la perspectiva de un balance global de nuestra semana mayor. Me niego a valorar los palios de Dolores de Oraci&oacute;n y Victoria o el andar del misterio de la Sagrada Cena. Me aburre decir lo m&aacute;gico que es ver Tres Caidas por Huerta Mena o la grandeza de Jes&uacute;s Nazareno&hellip; &iquest;de qu&eacute; nos sirve? &iquest;De qu&eacute; nos sirve no ser cr&iacute;ticos con&nbsp; nosotros mismos y tapar nuestras carencias?.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Hemos entrado en la peligrosa din&aacute;mica del todo vale, para todos y de cualquier modo, sin levantar el fald&oacute;n y pararnos a analizar horarios, recorridos, cortejos, im&aacute;genes, est&eacute;tica, s&iacute;mbolos, ritos&hellip; Todo se permite. Parece que vale con seguir adelante mientras cerremos un a&ntilde;o m&aacute;s las puertas de nuestra parroquia con nuestra Cofrad&iacute;a dentro.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: large; line-height: 1.2em;">Doy comienzo con &eacute;ste pr&oacute;logo a una serie de reflexiones sobre mis sensaciones acerca de nuestra Semana Santa, no se preocupen, al fin y al cabo, todo son sensaciones&hellip;</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 21 Apr 2014 18:02:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un "acto m&#xE1;s"</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/082701-un-acto-mas-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/082701-un-acto-mas-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Muchos conoc&eacute;is el negativismo con el que suelo mirar las cositas de esta nuestra ciudad. Si, soy as&iacute;, no me escondo. Pero quiero dejar claro y anunciar, ser&aacute;n las canas que empiezan a salir en mi barba, que empiezo a ver la luz al final de este t&uacute;nel pesimista. Cada vez lo soy menos, lo confieso. Es verdad. Ahora, la indiferencia, es la que reina en mi coraz&oacute;n onubense. <em>Pa vosotros&hellip;</em></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Todo lo concerniente a ese </span><em style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">&ldquo;acto m&aacute;s&rdquo;</em><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;"> de los que se vienen celebrando dentro del A&ntilde;o de la Fe, tanto en nuestra querida Huelva como en el resto de Espa&ntilde;a, est&aacute; siendo gestionado, aqu&iacute; en nuestra ciudad, de un modo sencillamente demencial.</span></p> <p style="text-align: justify;">La imperante e incipiente corriente de opini&oacute;n contraria a la celebraci&oacute;n del acto (por cierto, surgida desde fuera del gobierno de cualquier cofrad&iacute;a y sin poder ejecutivo, que es lo peor) adem&aacute;s de que no la entiendo, la veo interesada y alimentada por egos y rencillas personales para nada enmarcadas dentro de lo que debe caracterizar a un cristiano. No lo entiendo. Lo que deber&iacute;a ser (no para uno mismo, sino para Huelva) un gran acto religioso y cultural, algunos se empe&ntilde;an en enfangarlo con sacapuntas que rozan lo rid&iacute;culo: que si se llama malamente Procesi&oacute;n, que si se llama injustamente Magna, que si es lit&uacute;rgica, que si s&oacute;lo hay 250 sillas&hellip; <em>pa vosotros la perra gorda</em>. Que s&iacute;, que muy bien, que os hab&eacute;is leido mil veces el anteproyecto (hay lecturas m&aacute;s recomendadas, por cierto) y faltan dos comas, unas comillas y medio par&eacute;ntesis. Que s&iacute;, que muy bien. Que gan&aacute;is. &iquest;Pero qui&eacute;n pierde? Pues pierde LA SEMANA SANTA DE HUELVA, dando una imagen para el resto de Andaluc&iacute;a, de frustraci&oacute;n (algunos lo llamar&aacute;n madurez), de revancha, de fractura.</p> <p style="text-align: justify;"><em style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">&ldquo;Es que no estamos aqu&iacute; para cuando quieran los curas&rdquo;</em><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">. Perd&oacute;nenme. Si. Las cofrad&iacute;as son Iglesia SIEMPRE. Los pasos, los enseres, las im&aacute;genes pertenecen a cada cofrad&iacute;a, muy bien, pero al ser Iglesia, son bienes eclesi&aacute;sticos. Son de ellos nos guste o no. Esto de los pasos tiene unas reglas, marcadas por unas directrices y ejecutadas por unas personas. Lo que no podemos es adaptarlas siempre a nuestros intereses </span><em style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">(&ldquo;no es que yo soy cristiano pero estoy a favor del aborto&rdquo;</em><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">). Mire usted, usted ser&aacute; cofrade, sacapasos o &ldquo;afisionao&rdquo;, pero si no entiende y respeta la jerarquia eclesi&aacute;stica, h&aacute;gaselo mirar. Es as&iacute; de f&aacute;cil.</span></p> <p style="text-align: justify;"><em style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">&ldquo;Los mu&ntilde;ecos est&aacute;n para sacarlos&rdquo;</em><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">, claro, cuando queramos, nos dejen y nos digan. Lo que no puede ser es que cuando nos interesa subamos a Palacio, serviles y obedientes, &nbsp;para pedir sacar un paso para el XVII aniversario de la firma del primer contrato con la Banda de Romeralejos, y ahora, movidos como digo, por esta corriente chusquera y retorcida, pongamos pegas por la nomenclatura del acto, o por que no hay dinero&hellip; perd&oacute;nemne nuevamente. Pero es que es rid&iacute;culo.</span></p> <p style="text-align: justify;"><em style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">&ldquo;Es que a mi no me han dicho nada del Proyecto&rdquo;</em><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">. Es que a lo mejor usted no tiene porqu&eacute; enterarse (de primera mano) de los anteproyectos, de los bocetoss o de las intenciones de un acto entre el Consejo de Cofrad&iacute;as y el Obispado de Huelva. Usted se enterar&aacute;, como hermano, cuando lo convoquen (si su Cofrad&iacute;a as&iacute; lo estipula) para realizar la consulta de participaci&oacute;n en un acto. Lo que pasa es que aqu&iacute;, como buen patio de vecinos cotilla que es &eacute;sta ciudad, nos enteramos de todas las miserias de los vecinos antes de lo que ocurre en nuestra propia casa.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">No nos hemos permitido ni el beneficio de la duda. Ni la presunci&oacute;n de inocencia. Nos hemos subido al carro del NO porque hay cabos sueltos. &iquest;Y no hubiera sido mejor optar por el SI desde el principio, con ilusi&oacute;n, con optimismo, con ganas de aportar mejoras, soluciones, alternativas? &iquest;No hubiera sido mejor ver lo bueno (aunque sea poco o mucho) que pueda tener este acto en lugar de magnificar las (pocas o muchas) carencias que pudiera tener? &iquest;no hubiera sido mejor unificar fuerzas para ofrecer una imagen de unidad, de solidez y de potencia de la Semana Santa de Huelva?</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Como suele ser costumbre &uacute;ltimamente&hellip; sigan. Sigan con las mamarrach&aacute;s.&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Homo onubensis dixit</span></p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 27 Aug 2013 17:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>Soy de Huelva. Y te amo, Huelva.</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/071801-soy-de-huelva-y-te-amo-huelva-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/071801-soy-de-huelva-y-te-amo-huelva-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif;">Soy de Huelva. Y te amo, Huelva.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Eres la tierra que me viste nacer hace ya m&aacute;s a&ntilde;os de los que me gustar&iacute;a, me has visto crecer, madurar. Me has visto ser padre, enamorarme. Me ver&aacute;s morir lo m&aacute;s tarde posible.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Soy de Huelva, te amo Huelva. Te quiero con tus cosas, con tu chocheo. Con tus coloretes de viuda, con tus arrugas disimuladas con talco. La que te guardas la calderilla en bolsas de pl&aacute;stico de Arcos con dos o tres nudos. La que coge tu abanico para taparte las manchas de tu vestido. La que solo vives para contar lo guapa que fuiste.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Te amo Huelva. Pero jam&aacute;s me enamorar&iacute;a de ti.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">No.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Me resisto a tratarte como a una loca repitiendo la mentira que eres la m&aacute;s guapa de todas. Quiz&aacute;s lo fuiste, no te conoc&iacute;. Es m&aacute;s, eres tan peculiar que ni t&uacute; misma sabes bien que hiciste en tu juventud. Te quiero, si, vivir&iacute;a eternamente contigo. Pero no me pidas que mi coraz&oacute;n sea tuyo por el simple hecho de acunarme entre tus brazos.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Quiz&aacute;s me tengas como ese hijo mezquino y huidizo al que solo ves por Colombinas, por Navidad o por cualquiera de las fiestas de guardar. Pero es que me duele ver como te hacen fiestas simplemente por seguirte la corriente. Est&aacute;s mal. T&uacute; lo sabes. Est&aacute;s m&aacute;s &ldquo;pall&aacute; que pac&aacute;&rdquo; y si, puede ser que me equivoque, pero quiz&aacute;s es hora de que te pongas en manos de profesionales e intentemos entre todos hacer m&aacute;s livianos los a&ntilde;os que te queden de vida. Habr&aacute; que plantearse medicarte, tratarte, que diagnostiquen tu enfermedad y as&iacute; poder saber bien qu&eacute; es lo que tienes.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Yo no te traer&eacute; flores, no soplar&eacute; el matasuegras en tu cumplea&ntilde;os. Es m&aacute;s, ni te regalar&eacute; nada. Estar&eacute;, te mirar&eacute;, y te sonreir&eacute; m&aacute;s por pena que por amor.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Por mucho que me apene sigues prefiriendo a los dem&aacute;s. A los que te hablan de que te montar&aacute;s en AVE cuando ni siquiera se han subido en tren. A los que te llevan a Sevilla con una pinza en la nariz no vayas a infectarte de esa grandeza. Sigues yendo a inauguraciones de fuentes, plazas y rotondas por que luego puedes escuchar &ldquo;Mi Huelva tiene una R&iacute;a&rdquo; con la que tanto has bailado. Te hacen creer que t&uacute; eres el onubensismo o la huelvan&iacute;a en persona, y los miras extra&ntilde;ada porque no sabes que son esas palabras. Pero te gusta que te lo digan, suena bien. Es bonito que te digan que eres algo.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Te seguir&eacute; mirando desde la segunda fila. Viendo como se rien de ti, como matan poco a poco lo que eras para hacerte otra cosa.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Ahogar&eacute; mis lagrimas con una sonrisa porque te amo y no se como decirtelo.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 1em; line-height: 1.2em;">Te amo Huelva. Pero jam&aacute;s me enamorar&iacute;a de ti.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 18 Jul 2013 15:58:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una nueva Cuaresma</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/032101-una-nueva-cuaresma.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/032101-una-nueva-cuaresma.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Sin duda la experiencia es un grado. Es m&aacute;s, a veces puede que sean hasta dos. O tres. La madurez te hace mirar antes donde no hay que pisar para caerte y, si es el caso, rodear el peligro y seguir de frente sin necesidad de riesgo. Esto es as&iacute;. Dar un rodeo, alejarte, tener perspectiva, no es sin&oacute;nimo de fracaso sino de inteligencia.</p> <p style="text-align: justify;">En esto de las Cofrad&iacute;as y los pasos he tenido la suerte de enfangarme hasta la nariz y no me arrepiento de ello, todo lo contrario. Son costuras que quedan en mi h&aacute;bito cofrade para el resto de mi vida. Mi madre me recuerda constantemente&nbsp; la an&eacute;cdota que, siendo apenas un crio, llegu&eacute; a estar hasta en tres Funciones Principales el mismo d&iacute;a, incluyendo hasta la de la Esperanza de Triana en Sevilla, en la que el propio D. Juan Mairena en su homil&iacute;a, dijo que c&oacute;mo era posible que estuviera all&iacute; ya que hab&iacute;a acudido a otras en Huelva la misma ma&ntilde;ana. Eran otros tiempos. Sin duda. Ahora no aguanto ni una&hellip; ni media.</p> <p style="text-align: justify;">Ahora no estoy. Apenas me conoce nadie. No pertenezco a la n&oacute;mina de ninguna de las Cofrad&iacute;as de Huelva. De ninguna. Pero tengo la suerte de estar presente en todas y de disfrutar de lo bueno que cada una pueda aportar a nuestra fiesta favorita. Sin matices, sin rencillas, sin reproches. Sencillamente, ya es que estas cosas las dej&eacute; atr&aacute;s porque no conducen a nada.</p> <p style="text-align: justify;">En la Cuaresma de este a&ntilde;o me estoy sintiendo lleno y pleno. Plet&oacute;rico. Se me ha hecho corta. Bien podr&iacute;a durar otros cuarenta d&iacute;as que la seguir&iacute;a disfrutando como nunca. Me he visto en mil y un eventos de diferente &iacute;ndole. Desde ensayar en Sevilla por la Plaza del Duque a oir un concierto en Almonte delante de la Virgen del Roc&iacute;o. De asistir a ensayos solidarios en el Polvor&iacute;n a magn&iacute;ficas tertulias en Bar AncaLuis con gente del costal y de las Cofrad&iacute;as. De estar pendiente de programas de televisi&oacute;n y radio a bichear las diferentes opiniones en las Tertulias y Foros de Internet. &nbsp;De asistir a una verdadera marat&oacute;n de hasta diez besapi&eacute;s el primer viernes de Marzo a ver vestido de la Burrita a mi peque&ntilde;o Jacobo de la mano de mi otra pasi&oacute;n, Sonia.</p> <p style="text-align: justify;">Tantos y tantos momentos que forman esta sacra cuarentena v&iacute;rica que cada cofrade debe pasar antes de llegar a Semana Santa.</p> <p style="text-align: justify;">Invito a todos a que se descubran el capirote que tapa la hipocres&iacute;a y falsedad y disfruten, a cara descubierta, lo bueno que nos regala la Semana Santa. Esto nos gusta. Es nuestra vida. Disfrutemos de cada acto y de cada paso que demos. Esto son s&oacute;lo siete d&iacute;as y pasan volando.</p> <p style="text-align: justify;">Ma&ntilde;ana ser&aacute; Viernes de Dolores, el cr&aacute;ter de este volc&aacute;n latente que es la Semana Santa. D&eacute;jense llevar por los buenos sentimientos. De eso se trata.</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 21 Mar 2013 23:18:00 +0000</pubDate></item><item><title>Hoy no</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/031101-hoy-no.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2013/031101-hoy-no.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><img src="file:///C:/Users/Pepe/Desktop/230521_1966539372265_6152485_n.jpg" border="0" />Debo ser sincero y decir de antemano, que no me sorprende que os abra nuevamente la bit&aacute;cora de mis pensamientos con la llegada de una nueva Cuaresma. No me sorprende, no. Ya no debe ser casualidad. Quiz&aacute;s sea &eacute;ste un periodo de tiempo m&aacute;s propicio a rebuscar en los trasteros de las sensaciones y los sentimientos, que puede ser.&nbsp; La cuesti&oacute;n es que hoy, &nbsp;planto nuevamente la Cruz de Gu&iacute;a en la puerta de este blog para hablar, sin intenci&oacute;n de nada, &nbsp;de lo que m&aacute;s me gusta, de lo nuestro. De lo que he vivido y mamado desde antes de nacer. De la llama que casi sin ser consciente estoy encendiendo, como ya hicieran conmigo, en el rey m&aacute;s peque&ntilde;o de los peque&ntilde;os reyes de nuestra casa.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Hoy no me apetece,<img src="file:///C:/Users/Pepe/Desktop/230521_1966539372265_6152485_n.jpg" border="0" /> ni quiero, envenenarme de la Semana Santa m&aacute;s oscura y prodieciochesca. La m&aacute;s radical y ego&iacute;sta. La que olvida y derroca. La que muerde y rabia. La que sonr&iacute;e con pinzas y da besos de Judas. Hoy&nbsp; no. Hoy me niego a mirar hacia el lado y ver la escoria que salpica la m&aacute;s pasional de nuestras pasiones.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Hoy quiero ver la luz de la ilusi&oacute;n, del futuro, de lo que tiene que venir y est&aacute; por llegar. De la inocencia cofrade en la voz de un querub&iacute;n que con dos l&aacute;pices hace una &ldquo;cr&uacute;&rdquo; y se la pone al &ldquo;homblo&rdquo; para hacer el &ldquo;Cachozdo&rdquo;. Hoy quiero creer en esto por &eacute;l, mostrarle lo que s&eacute; y c&oacute;mo lo s&eacute;. Ense&ntilde;arle al menos la &uacute;ltima capa de pintura, la m&aacute;s brillante y hermosa, &nbsp;de esta fiesta que muchos se encargan de llenar de hipocres&iacute;a.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Entramos en los 14 d&iacute;as m&aacute;s bonitos para alguien que palpite a paso de tambor. Este estallido de besamanos, de traslados, de cultos, de conciertos, de mandaos, de ratos de casas de hermandad, de abrazos, de boletines, de tertulias, de Via+Crucis, de montajes, de ver el tiempo, de ensayos, de cafelitos, de itinerarios, de fotos, de t&uacute;nicas, de estampitas, de compras de &uacute;ltima hora, de viajes a Sevilla, de limpieza de candeler&iacute;a&hellip; esta locura bendici&oacute;n de estas dos semanas es la que quiero que los m&iacute;os le ense&ntilde;en. &Eacute;sta y no otra.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;">Apenas hace un par de d&iacute;as que lo v&iacute; por vez primera vestido de &ldquo;colorao&rdquo;. &nbsp;Como yo lo hice en mi tiempo, como mis hermanos lo hicieron, como mis padres nos dijeron. Apenas fueron unos minutos mientras mi madre le cog&iacute;a la bastilla a una de las t&uacute;nicas que siempre hay por casa. Fue verlo vestido con su t&uacute;nica blanca y saber que, gracias a Dios, el virus de las Cofrad&iacute;as est&aacute; m&aacute;s que presente en &eacute;l.&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Mon, 11 Mar 2013 13:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>No puedo, no puedo...</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/090801-no-puedo-no-puedo-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/090801-no-puedo-no-puedo-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Resulta m&aacute;s que evidente que estas incoherentes letras nacen sin la intenci&oacute;n de sentenciar ni dar lecciones de absolutamente nada. Estas letras, no son m&aacute;s que una personal&iacute;sima opini&oacute;n que nace desde la experiencia de los a&ntilde;os &nbsp;que van cayendo irremediablemente porque, pese a la juventud que a&uacute;n atesoro, son ya casi treinta y cinco a&ntilde;os los que m&aacute;s lejos o m&aacute;s cerca, llevo viendo estas cosas de pasos, santos y procesiones.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Insisto. No se si son muchos o pocos, pero son ya varios los a&ntilde;os que llevo alrededor de todo esto y creo que, al menos, tengo los mimbres para poder formar una opini&oacute;n de la que, amigo lector, puedes estar de acuerdo o no.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">En estos d&iacute;as de devoci&oacute;n cintera, en donde Huelva se echa a la calle para acompa&ntilde;ar a su patrona, mis sentidos no pueden sino chirriar ante los diferentes actos y cultos que se celebran. No me gustan. Lo confieso. Me confieso. Al fin y al cabo la vida es cuesti&oacute;n de gustos y lo que, insisto, personalmente, entiendo lo que debiera ser y suceder en torno a la Hermandad de la Cinta, dista enormemente de lo que veo durante estos d&iacute;as por las calles de nuestra ciudad. &nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Despu&eacute;s de esto algunos empezar&aacute;n con la cantinela de que &ldquo;no se quiere a la tierra&rdquo; y esa estupidez patri&oacute;tica de Huelva como referente mundial de la belleza. Quiz&aacute;s hablo porque me duele, quiz&aacute;s intento con mis letras despertar la conciencia del homo onubensis que tapa sus carencias con flores y cera (al igual que hac&iacute;an los pasos all&aacute; por los a&ntilde;os 60).</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Comencemos por la bajada, inicio del curso cofrade para muchos donde las se&ntilde;oras empiezan a pasear las primeras rebequitas de hilo de la temporada. Recuerdo la bajada como un acto &iacute;ntimo, cari&ntilde;oso, familiar, donde apenas un par de centenares de personas acompa&ntilde;aban a la virgen en silencio por la ladera de esa fachada al mar que tiene Huelva que es el Conquero. Alrededor del paso, rezando, esperando el amanecer para dejar a la virgen en La Merced. M&aacute;s que una procesi&oacute;n era un simple traslado. Veamos ahora y resp&oacute;ndanme &iquest;no es curiosa la aglomeraci&oacute;n de fieles en torno a desayunos gratuitos? &iquest;no es curioso el fervor que se demuestra a unos Campanilleros a los cuales se les espera en determinados sitios para cantar?. Quiz&aacute;s se hayan desvirtuado un poco y hayan perdido la esencia que debieran tener (este a&ntilde;o incluso los acompa&ntilde;aba un bajo). Ser&iacute;a interesante que se velara por los cantos populares al modo tradicional, con instrumentos b&aacute;sicos, arropando m&aacute;s a la virgen durante todo el recorrido, invitando a que los fieles recen y les acompa&ntilde;en en sus c&aacute;nticos. El resto, creo que se est&aacute; desvirtuando. El hecho del poco acertado acompa&ntilde;amiento musical de los tambores de la Banda de la Salud l&oacute;gicamente est&aacute; fuera de lugar y obviamente no hay que darle m&aacute;s relevancia.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Y por descontado la llegada ya con el amanecer acabado a la Santa Iglesia Catedral, ya que no entiendo como se puede ir a otro templo que no sea &eacute;ste. Hace unos d&iacute;as le escuchaba a un mozalbete del Grupo Joven de la Hermandad de la Cinta decir que est&aacute; m&aacute;s cerca y va m&aacute;s gente. &iquest;M&aacute;s cerca? &iquest;m&aacute;s cerca de qu&eacute;?. De todos modos entre la Parroquia de la Concepci&oacute;n y el templo catedralicio hay&hellip; &iquest;500 metros?. &iquest;Qu&eacute; es para facilitar el acceso de los fieles? &iquest;cu&aacute;ntas l&iacute;neas de bus y paradas de taxi hay en M&eacute;ndez N&uacute;&ntilde;ez y cu&aacute;ntas en la plaza mercedaria?. En fin. Que no tiene cabida ni base el cambio. Recuerdo cuando la Merced se abarrotaba incluso una hora antes del comienzo de la novena &iquest;realmente es por los fieles?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Hablando de novena y como nota curiosa, el mismo chico del Grupo Joven dec&iacute;a en el mismo programa televisivo que se iban rotando los d&iacute;as de novena para evitar el cansancio. En fin. En absoluto descarto que en algunos a&ntilde;os realicen un triduo para poder organizar mejor las procesiones. No estar&iacute;a del todo mal que la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Cinta velara por qui&eacute;n sirve de imagen corporativa, no dejan de representar a la Hermandad de la Patrona de la Ciudad.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Cronol&oacute;gicamente seguimos con la Procesi&oacute;n Solemne. Otro invento sacado de la chistera para darle contexto a la llegada de la virgen a la Concepci&oacute;n. &iquest;No es procesi&oacute;n solemne, pues porqu&eacute; el paso no va totalmente engalanado?. Es una procesi&oacute;n que sobra, no tiene cabida &iquest;es por procesionar a la Patrona (la cual vuelve a salir al d&iacute;a siguiente) o es para procesionarse a s&iacute; mismo?. Aunque bueno, lo que ya es rematadamente desacertado es el tema mantilla/chaqu&eacute;. Poco m&aacute;s voy a decir que da verdadera l&aacute;stima ver a se&ntilde;oras y se&ntilde;ores engalanados con ropas que no saben ponerse ni lucir. Hubo algunos casos verdaderamente rid&iacute;culos y eso, lo confieso, me da pena, pena y verg&uuml;enza ajena. No puede haber una procesi&oacute;n m&aacute;s desacertada. Por cierto, una &uacute;ltima pregunta &iquest;cu&aacute;ntos costaleros calza el paso? A veces parece que vas a ver pasar la Cena&hellip; cu&aacute;ntos costales.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">El fallo radica en la necesidad de realizar una procesi&oacute;n solemne, ya que quiz&aacute;s es que no se le otorga deliberadamente la solemnidad que requiere tanto a la bajada como a la subida. &iquest;no puede ser solemne tanto uno como otra? &iquest;no puede haber en la procesi&oacute;n del d&iacute;a 8 un cortejo?. Muchas incognitas sin duda.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Y dejamos para lo &uacute;ltimo la procesi&oacute;n del d&iacute;a 8. El d&iacute;a grande, o el que debiera serlo. &iquest;Desde cuando a la Virgen de la Cinta se le ha cantado sevillanas y rumbas? &iquest;cu&aacute;l es la necesidad de &ldquo;balconear&rdquo; y hacer el recorrido interminable acudiendo a cada llamada de fieles en forma de sevillanas? Algo espontaneo, surgido, sentido&hellip; pero espect&aacute;culos en determinados casos con coreograf&iacute;as entre costaleros y cantantes no deben tener cabida. Esto no es un Cruz de Mayo ni un casting &iquest;o si?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Insisto y quiero dejar claro. Es mi opini&oacute;n. Mi opini&oacute;n de cofrade rancio de ruan y cofrad&iacute;a silente, de cofrade de doble genuflexi&oacute;n y mirada al frente, de cofrad&iacute;a intimista alejada del bullicio.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Esto no va a cambiar, ni lo pretendo. Esto es as&iacute;. Esto es la Huelva que JAMAS ha sido y ahora nos quieren vender y empapelar.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Lo &uacute;nico que puedo hacer es contener mi rabia, reflejarla con estas letras y quedarme en casa.</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 08 Sep 2012 20:40:00 +0000</pubDate></item><item><title>Matices on&#xED;ricos</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/041101-matices-oniricos.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/041101-matices-oniricos.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Con el grato recuerdo &aacute;ureo del palio de la Esperanza Trinitaria en mis ojos acaba, como casi la de todos los cofrades onubenses, una nueva&nbsp; Semana Santa. Curioso, cuanto menos,&nbsp; resulta decir &ldquo;nueva Semana Santa&rdquo; cuando a los ojos del espectador de a pie, esos que engrandecen &eacute;sto y llenan las calles de todas las ciudades, &nbsp;parece que siempre es lo mismo a&ntilde;o tras a&ntilde;o. La misma escenograf&iacute;a tragic&oacute;mica de la Pasi&oacute;n, Muerte y Resurrecci&oacute;n del Salvador. Atr&aacute;s quedan ya los d&iacute;as por excelencia de las pipas de girasol, los montaditos de aguja y los saludos repetitivos a las mismas personas, en&nbsp; los mismos sitios y casi a la misma hora durante los seis d&iacute;as de cofrad&iacute;as en nuestra ciudad. Ahora, algunos d&iacute;as despu&eacute;s de cerrarse las puertas del templo hasta una nueva Cuaresma, es el momento de la autocr&iacute;tica, la reflexi&oacute;n y el balance pertinente de lo que ha sido o es nuestra Semana Mayor.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Ni que decir tiene que &eacute;stas son mis letras, &eacute;ste es mi espacio y &eacute;sta es mi opini&oacute;n. No pretendo sentenciar ni dar lecciones de nada, y menos a&uacute;n,&nbsp; de esta Licenciatura donde cada vez hay m&aacute;s Doctores Honoris Causa y menos alumnos que acudan a las aulas. &Uacute;nicamente es mi opini&oacute;n, mi reflexi&oacute;n y mis vivencias. No te pido, amigo lector, que las compartas y hagas tuyas puesto que soy yo, modesto mezclador de frases, &nbsp;el que gratuitamente las quiere compartir contigo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Dos ideas principales gestan y marcan esta apocal&iacute;ptica perorata. La primera es sencilla, <em>LA SEMANA SANTA DE HUELVA NO ME GUSTA</em>. La segunda de ellas, mucho m&aacute;s compleja, es para sacar nota, para gente de &eacute;sto curtidas en Casas de Hermandad y noches de montajes. <em>LA SEMANA SANTA DE HUELVA URGE UNA REVOLUCION DE INMEDIATO</em>.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Empecemos por la primera de las premisas expuestas anteriormente. Sin duda se trata, como digo y repito incansablemente, de&nbsp; una cuesti&oacute;n personal e individual, no existen reproches ni recelos, pero es una cuesti&oacute;n intachable que salvo pocas y contadas excepciones la Semana Santa de Huelva no me gusta. Valoro que nuestra Semana Santa se queda en un &nbsp;aprobado raspado. Quiz&aacute;s apurando el poso de la nostalgia y la devoci&oacute;n llegar&iacute;a al Bien si buscamos matices donde no los hay. Poco m&aacute;s.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Al aficionado al f&uacute;tbol no le importa gastarse 100 euros en una entrada para ver el Barcelona o el Real Madrid. El taurino, se desvive por ver unos lances de Jos&eacute; Tom&aacute;s oliendo a albero y Cohiba. &iquest;Qu&eacute; malo hay en tener gusto? &iquest;Porqu&eacute; nos aferramos al catetismo localista de decir &ldquo;no no, lo nuestro es lo mejor&rdquo;?. Al cofrade, al capillita, la Semana Santa de Huelva se le queda chica, vac&iacute;a, pobre. Teniendo a poco m&aacute;s de tiro de piedra al eterno espejo de nuestra envidia y, dicho sea de paso, la mejor de la Semana Santa al menos como la entendemos los andaluces &nbsp;&ldquo;guadalquivistas&rdquo; &nbsp;&iquest;qu&eacute; malo hay en disfrutarla, gozarla y vivirla, y querer aprender y disfrutar de ella?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Si observamos atentamente el conjunto de la Semana Santa de Huelva, extraemos instant&aacute;neamente que es una Semana Santa inconclusa y sin miras de acabarse y cerrarse. Vemos Cofrad&iacute;as con pasos a medio terminar que se embarcan en la ejecuci&oacute;n de otro sin atender a lo que se ten&iacute;a previamente, palios que se estancan en su ejecuci&oacute;n por que los Mecenas en cuesti&oacute;n se rebotan con unos y otros, dinero mal gastado en insignias, im&aacute;genes o enseres, adquiridos al capricho de los que durante los cuatro a&ntilde;os del mandato rigen el devenir de determinada Cofrad&iacute;a. Ausencia de Proyectos de Cofrad&iacute;a, y si los hay, se saltan a la torera por rencillas y rencores, y vanaglorias egoc&eacute;ntricas de anunciar a bombo y platillo que &ldquo;yo soy el que le ha hecho este paso al Se&ntilde;or&rdquo;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Fij&eacute;monos detenidamente y de un modo honesto en cada una de nuestra Cofrad&iacute;as. &iquest;Realmente nos conformamos con los que tenemos? Juguemos a adivinar mentalmente algunos detalles. &iquest;Nos fijamos en las insignias? La mayor parte de los juegos de insignias de todas ellas son bastantes deficientes, insignias &ldquo;raras&rdquo;, poco acertadas tanto en ejecuci&oacute;n como en significado, poco originales o demasiado atrevidas. Si atendemos a los pasos de cristo, nos encontramos en muchos casos misterios inconexos, mal ubicados, sin gusto a nada y, recientemente, con una ejecuci&oacute;n art&iacute;stica bastante deficiente. Que todos los imagineros no pueden ser Navarro Arteaga es evidente, pero hay im&aacute;genes que simplemente no se pueden permitir dentro de una Semana Santa actual. Los pasos de palio. M&aacute;s de lo mismo. &iquest;Nos conformamos con dise&ntilde;itos medio decentes y poco originales como los &uacute;ltimos en presentarse a la Huelva Cofrade? &iquest;a esto es lo m&aacute;ximo que aspiramos a la hora de hacer algo nuevo?. Resp&oacute;ndanme vosotros mismos &iquest;qu&eacute; orfebrer&iacute;a destaca por su originalidad en dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n?. &iquest;Porqu&eacute; palios bordados que en algunos casos son primos hermanos de algunos de la vecina localidad no terminan de cuajar?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Seamos sinceros. A excepci&oacute;n de muy poquitas Cofrad&iacute;as como puede ser Oraci&oacute;n en el Huerto, Victoria, Esperanza, Pasi&oacute;n, Tres Ca&iacute;das o Nazareno, el resto son Cofrad&iacute;as que subsisten por la inercia de la Junta de turno, con unas carencias culturales y est&eacute;ticas tremendamente importantes y con unas nulas perspectivas de futuro de cara al crecimiento cultural, religioso y art&iacute;stico.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">En otro plano totalmente diferente me gustar&iacute;a recalcar que a d&iacute;a de hoy, la mayor parte de las Cofrad&iacute;as de Huelva, est&aacute;n en manos de personas con una cualificaci&oacute;n cultural y religiosa m&aacute;s que dudosa para el ejercicio de sus cargos de gobierno. Est&aacute;n por que han llegado. A base de codazos, porque no hab&iacute;a nadie, o porque alguna cuadrilla de costaleros los han colocado ah&iacute;. Pero p&aacute;nico da el ver y adentrarse en las listas que conforman muchas Juntas de Oficiales de determinadas (y algunas con abolengo) Cofrad&iacute;as de nuestra ciudad. Ni&ntilde;itos y ni&ntilde;itas que han sabido apartar a los que saben de esto para buscar su momento de gloria en forma de programa televisivo, radiof&oacute;nico y p&aacute;gina de internet.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Por todo ello, y por algunos aspectos m&aacute;s que se guardan en el tintero de la prudencia, me reafirmo en la idea de que la Semana Santa de Huelva no me gusta. Ni me gusta ni tiene visos de que pueda cambiar mi percepci&oacute;n en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os y es aqu&iacute;, en consecuencia a lo expuesto, donde aparece la segunda premisa de mi reflexi&oacute;n. La necesaria y urgente &ldquo;revoluci&oacute;n&rdquo; en nuestra Semana Santa.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Fue a finales de los a&ntilde;os 70 cuando llegan a determinadas Cofrad&iacute;as de nuestra ciudad&nbsp; un nutrido grupo de j&oacute;venes que empezaba a &ldquo;ver mundo&rdquo; m&aacute;s all&aacute; de la calle Berdig&oacute;n. Llegan a sus hermandades con ideas m&aacute;s que establecidas en otros lugares y con un sentido eclesi&aacute;stico y cultural de &eacute;sto que en algunos casos fueron tachadas como de rid&iacute;culas e incomprendidas. Llegan, y simplemente levantan &eacute;sto. La Semana Santa de hoy es f&aacute;cil y resulta dif&iacute;cil comprender como apenas treinta a&ntilde;os atr&aacute;s hab&iacute;a Cofrad&iacute;as que se planteaban no salir porque no hab&iacute;a ni dinero ni nazarenos, otras que colocaban carros en sus pasos para sacar las im&aacute;genes, otras que adornaban sus pasos con flores de papel o pl&aacute;stico&hellip;&nbsp; y de &eacute;sto hace dos d&iacute;as como el que dice. Hubo sin duda una revoluci&oacute;n, un apret&oacute;n de tuercas, un giro est&eacute;tico. Y hoy, nuevamente, se hace necesaria otra explosi&oacute;n espiritual y est&eacute;tica que revitalice la decadente y vulgar Semana Santa de Huelva.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Analizando la realidad de nuestra ciudad y nuestra Semana Santa empezar&iacute;a por valorar y afirmar que en Huelva hay un elevad&iacute;simo n&uacute;mero de Cofrad&iacute;as. Si atendemos a los datos del censo, solamente en el t&eacute;rmino municipal de Sevilla hay unos 700.000 habitantes, excluyendo de &eacute;ste dato las nuevas ciudades dormitorio como Tomares, Camas, etc&hellip; y si tenemos en cuenta las Cofrad&iacute;as integradas en el m&aacute;ximo &oacute;rgano cofrade hispalense (sumando las diez que no hacen Estaci&oacute;n de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral) sale una Cofrad&iacute;a cada 10.000 sevillanos. Imag&iacute;nense el porcentaje si sumamos los habitantes que conforman el anillo metropolitano de Sevilla. En nuestra ciudad y tomando como referencia los mismos datos sale una Cofrad&iacute;a cada 5.000 onubenses. &iquest;No os resulta curioso? Cuanto menos es un dato a tener en cuenta.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Por lo tanto creo necesaria y urgente una renovaci&oacute;n y reducci&oacute;n del&nbsp; n&uacute;mero de Cofrad&iacute;as que tenemos en nuestra ciudad &iquest;ser&iacute;a viable una tendencia al fomento de Archicofrad&iacute;as y fusiones de Hermandades?. Las &uacute;ltimas Cofrad&iacute;as fundadas en Huelva est&aacute;n destinadas, contextualizadas y ancladas en un &uacute;nico paso &iquest;ser&iacute;a tan tremendo aglutinar Cofrad&iacute;as?. Siglos atr&aacute;s estas decisiones se tomaban y no ocurr&iacute;a nada, puesto que se abordaban estos temas por el bien de la Semana Santa. Ahora bien. Si descendemos el n&uacute;mero de Cofrad&iacute;as&hellip; &iquest;qu&eacute; hacemos con las personas de las Juntas de Gobierno? &iquest;es realmente lo que importa? &iquest;pertenecer a ellas, tener protagonismo?. Reflexionemos sobre esto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Otro aspecto a tener en cuenta es la capacidad de gesti&oacute;n, formativa y religiosa de los que formamos parte de &eacute;sto. &iquest;Estar&iacute;a del todo mal encaminado que se exigiera un m&iacute;nimo intelectual, cultural y religioso para formar partes de las Juntas de Oficiales?. Obviamente no se trata de tirar de curr&iacute;culum o hacer un examen de ingreso, pero &iquest;no se podr&iacute;a vigilar m&aacute;s y mejor por parte del clero y los organismos competentes &eacute;ste tipo de asuntos?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Tambi&eacute;n estimo que ser&iacute;a conveniente la implantaci&oacute;n de un c&oacute;digo o reglamento por el cual se rijan las Cofrad&iacute;as y en el que se enmarquen las pautas a seguir en un plano est&eacute;tico y cultural. &iquest;Ser&iacute;a on&iacute;rico darle forma a esos afamados &ldquo;canones&rdquo;?. No se trata de decir: &ldquo;Cofrad&iacute;a de Silencio igual a lirios moraos&rdquo;, obviamente no, pero si vigilar (siguiendo con el ejemplo de las flores) determinados exornos y tipos de flores. &iquest;Nos ver&iacute;amos coartados los priostes a la hora de tomar decisiones?. Es posible. Ponerle puertas al campo es dif&iacute;cil, pero existen unos l&iacute;mites, unas pautas que habr&iacute;a que seguir. Se dice que los libros de los gustos no est&aacute;n escritos. Difiero. S&iacute; est&aacute;n escritos, lo que ocurre es que no est&aacute;n le&iacute;dos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Margot suena por en&eacute;sima vez en mi port&aacute;til y el olor del incienso se disipa ya con el &aacute;cido y mortecino aroma del carb&oacute;n requemado. Me doy cuenta que son ya tres folios de fantas&iacute;a cofrade que en lugar de ser utilizada para la reflexi&oacute;n ser&aacute; apellidada por aquellos pocos lectores con un &ldquo;<em>it&eacute; el enterao &eacute;ste</em>&rdquo;. Me doy cuenta que de nada sirve plasmar unas letras salvo para apaciguar la frustraci&oacute;n de uno de esos cofrades a&nbsp; los que realmente les duele ver la realidad de todo esto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Dentro de un a&ntilde;o todo estar&aacute; igual, se abrir&aacute;n las puertas de la Mayor de San Pedro y volveremos a revivir a nuestra manera la Pasi&oacute;n, Muerte y Resurrecci&oacute;n de Cristo.</span></p>]]></description><pubDate>Wed, 11 Apr 2012 20:20:00 +0000</pubDate></item><item><title>Te buscar&#xE9;...</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/032901-te-buscare-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/032901-te-buscare-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Espera. Recelo. Miradas al cielo que anuncian un a&ntilde;o m&aacute;s la incertidumbre de la esperanza de la hora de salida. Tensa calma. Nudo en la garganta. Sonrisa impaciente y nerviosa ante la llegada inminente de una nueva fiesta gozosa y gloriosa que anuncia la Pasi&oacute;n, Muerte y Resurrecci&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Por aquellas cosa del destino, de la vida, o por que sencillamente Dios as&iacute; lo ha querido, este a&ntilde;o mi coraz&oacute;n palpita semana santa por los cuatro costaos. Si disfrut&eacute; de las carnestolendas all&aacute; por los primeros meses del a&ntilde;o, la Cuaresma, &eacute;sta Cuaresma, me est&aacute; haciendo retroceder en el tiempo y llevarme a una etapa de mi vida, atrasada pero no olvidada, donde todas estas cosas marcaban el reloj de mi d&iacute;a a d&iacute;a. Este a&ntilde;o, vuelvo a tener esa ilusi&oacute;n de participar de esta nuestra fiesta por excelencia. Me siento ese chiquillo que viste t&uacute;nica por vez primera, preguntando a cada instante cu&aacute;ntos d&iacute;as quedan para vestir los colores de su Cofrad&iacute;a. Me siento adolescente, con esa tensi&oacute;n contenida por la espera de llevar a sus titulares por las calles de nuestra Huelva de caliches y remiendos. Una Huelva que aunque presume de &nbsp;fachada reci&eacute;n encalada, se muere lentamente en el olvido y el recuerdo de una ciudad que jam&aacute;s volver&aacute;. Me siento hombre y cofrade que ha sabido vivir cada una de las facetas de nuestra Semana Santa y ahora, rozando con los dedos la madurez personal, sabe distinguir y quedarse con lo que realmente es transcendente de todo esto.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Este a&ntilde;o volver&eacute; a encontrarme contigo y te abrazar&eacute; para no soltarte de nuevo. Te buscar&eacute; en la calle La Fuente, rinc&oacute;n m&iacute;stico del Barrio Alto que parece en estos d&iacute;as que acorta su longitud para hacerse fugaz, para encontrarte en forma de sonrisa celestial o en caminar se&ntilde;orial del nazareno de San Pedro. Te buscar&eacute; en el racheo an&oacute;nimo y l&uacute;gubre del Se&ntilde;or de Calvario, en el caminar presuroso e incierto de mi eterna y distante Cofrad&iacute;a de la Santa Cruz. Te buscar&eacute; y te encontrar&eacute; la tarde del Jueves Santo bajo la Madre y Se&ntilde;ora de los Dolores y su joyero de plata, burdeos y rosas. Te encontrar&eacute; una nueva Madrug&aacute;, para caminar junto a ti por esas calles que T&uacute; y yo sabemos. Te buscar&eacute; para encontrarte en tus ojos Victoria, que bajas a tu ciudad para anunciarnos una pr&oacute;xima y merecida visita. Te buscar&eacute; en la mirada bondadosa de un nazarenito de la Fe o en la sonrisa m&aacute;s traviesa de todos los monaguillos de la Santa Cruz. Te buscar&eacute; en un palco de Gran V&iacute;a o en un balc&oacute;n de San Pedro para seguir encontrando las l&aacute;grimas de una madre y la sobriedad de un padre, anclados en el recuerdo de una Semana Santa que ya no existe. Te buscar&eacute; en la rabia contenida de no veros vestidos con vuestra t&uacute;nica azul, en vuestra ausencia, en el dolor del olvido impuesto y en el injusto amargo sabor que los humanos nos empe&ntilde;amos en otorgarle a la Semana Santa. Te encontrar&eacute; de la mano de mi inseparable aprendiz, atenta y dispuesta a mis explicaciones te&oacute;ricas sobre la conveniencia o no de los faldones de terciopelo o damasco, en su paciente y asumida complacencia por sacarme de las tinieblas en las que me encontraba&hellip; Y te encontrar&eacute; en la ausencia. En el dolor. En la tristeza por no tenerte en mis brazos para mostrarte a qu&eacute; huele esa nube tangible que hay delante de los pasos, para ense&ntilde;arte como se enciende una candeler&iacute;a cuando el paso est&aacute; arriao, para pedir cera contigo y fabricar nuestra primera bola, para estremecerme contigo cuando oigas los sones de una marcha, para acurrucarte cuando est&eacute;s cansado de todo esto y cogerte en mis brazos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Te encontrar&eacute; y te buscar&eacute; en todos los sitios y rincones porque desde que nac&iacute; has estado presente en mi vida en todas sus formas y modos. En los &eacute;xitos y en los fracasos, en las alegr&iacute;as y en las tristezas. Te buscar&eacute; Semana Santa. Te buscar&eacute; y te encontrar&eacute; donde siempre y porque s&eacute; donde buscarte. Te buscar&eacute; y te encontrar&eacute; porque ya est&aacute;s aqu&iacute;&hellip;</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 29 Mar 2012 13:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>Hasta siempre Don Carnal</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/022901-hasta-siempre-don-carnal.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/022901-hasta-siempre-don-carnal.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Si hay algo por lo que me siento orgulloso de latir sangre verde y blanca por mis venas es por la riqueza cultural que entierra este rinconcito olvidado del sur. He de confesar que no me asalta un nacionalismo exagerado y ni exaltado. La bandera andaluza no me representa m&aacute;s que un s&iacute;mbolo institucional. Poco m&aacute;s. Pero si es cierto que estos ocho hermanos formamos algo diferente y distinto al resto. Como se dice, de &ldquo;<em>Despe&ntilde;aperros parriba ya estamos en el extranjero</em>&rdquo;, ni nos sentimos entendidos ni nos quieren entender. Ahora recuerdo con orgullosa simpat&iacute;a m&aacute;s de una an&eacute;cdota que tengo por mi forma de hablar, para nada forzada, en el resto de Espa&ntilde;a.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a aclarar y puntualizar que dentro de esta nuestra Andaluc&iacute;a, podr&iacute;a acotar incluso mucho m&aacute;s, el marco geogr&aacute;fico que encierran las at&aacute;vicas tradiciones culturales que me atan a mi tierra, ci&ntilde;&eacute;ndome al tri&aacute;ngulo tart&eacute;sico occidental de nuestra regi&oacute;n para hartarme de andaluc&iacute;smo. Me basta y sobra con este pedazo de la legendaria Atl&aacute;ntida para vivir el resto de mi vida.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Carnaval, Semana Santa y Romer&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; hay de malo en disfrutar en cada &eacute;poca del a&ntilde;o de cada regalo de nuestra tierra?. &iquest;Porqu&eacute; hay que ser tan Talib&aacute;n de la incultura y cerrarse en banda a una u otra?. Personalmente me entrego y disfruto de todas. Me preocupo por saber m&aacute;s de cada una de ellas, de sus or&iacute;genes, de sus distintas formas y modos y no dejo de ser m&aacute;s cofrade por saberme la Comparsa de C&aacute;diz que gan&oacute; en el 1986, o menos carnavalero por sacar los pasos a la calle. Simplemente disfruto de todo y me entrego a todo. Ahora el calendario nos marca la Cuaresma, el tiempo del recogimiento y la meditaci&oacute;n, pero no quiero hablar de &eacute;sta sin antes hacerlo de la reci&eacute;n acabada Carnestolendas, as&iacute; que&hellip; ah&iacute; voy.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Una puntualizaci&oacute;n previa a navegantes. Me gusta el Carnaval de C&aacute;diz. Respeto a los onubensistas radicales que se desga&ntilde;itan cant&aacute;ndole al Tinto y censurando que haya gente que no se sepa m&aacute;s de dos agrupaciones de Huelva y sin embargo todas las de C&aacute;diz. Yo os respeto, si vosotros no me respet&aacute;is a mi es vuestro problema, no el m&iacute;o. Eso s&iacute;, luego nos vemos en la calle Ancha de la Tacita cant&aacute;ndole al p&uacute;blico gaditano&hellip; Pues eso, me gusta el Carnaval de C&aacute;diz.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Afirmo contundentemente que &eacute;ste Carnaval reci&eacute;n acabado ha sido el mejor de mi vida. Lo he disfrutado en muchos puntos hasta ahora desconocido y me he adentrado mucho m&aacute;s en este mundo tan interesante como peculiar. Jam&aacute;s olvidar&eacute; a <strong><em>mi peque&ntilde;o Jacobo con el disfraz de La Seren&iacute;ssima</em></strong>, para com&eacute;rselo. La que liamos mi madre, Sonia y yo buscando las telas y los decoros para que no le faltara detalle en el tipo. Fant&aacute;stica la <strong><em>Final del Concurso de C&aacute;diz</em></strong>, en casa de mi hermano Manolo y Pilar, con Sonia, mi primo Dani y Vanesa, en una noche fant&aacute;stica de coplas, gomitas, frutos secos, gintonics y pitus&uacute; de nata. Si hubiera durao dos horas m&aacute;s, como las de antes, nos hubiera dado all&iacute; el alba entre risas y confianza. Qu&eacute; buen ratito, al fin y al cabo los que nos llevamos al otro barrio son estos regalos. Por cierto, un concurso de letras de C&aacute;diz que he seguido como nunca gracias a la televisi&oacute;n y a la radio. &iquest;Cu&aacute;ntas noches hemos compartido charlas por internet mi hermano Manolo, Sonia y yo comentando las actuaciones?. Genial. Tambi&eacute;n un a&ntilde;o donde he conocido la dureza del Concurso en Huelva de la mano de mi hermano Jos&eacute; Andr&eacute;s. Este a&ntilde;o la <strong><em>chirigota de los BIM BAM BUM</em></strong> no result&oacute; ser lo que se esperaba y por esto o por lo otro, por unos o por otros, bebi&oacute; la hiel de la derrota y de la desuni&oacute;n. Una chirigota de la que disfrut&eacute; en alg&uacute;n ensayo all&aacute; por oto&ntilde;o y de su ensayo general junto a otras agrupaciones. Y un a&ntilde;o que he conocido el <strong><em>Carnaval de Calle en C&aacute;diz</em></strong>, la primera divisi&oacute;n de la fiesta, la Champions League. El ambiente de sus calles, de sus gentes, de sus plazas y calles estrechas del casco antiguo, oir las agrupaciones como la de Jes&uacute;s Bienvenido codo con codo, el ambiente de sus bares, el olor a tortillita de camarones en la Vi&ntilde;a&hellip; Esto es otra cosa, otra pel&iacute;cula, otro deporte. Menuda pech&aacute; de andar que nos dimos ese d&iacute;a &iquest;verdad Sonia?</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Y como colof&oacute;n a este grand&iacute;simo e inolvidable Carnaval 2012, o&iacute; ayer en el Gran Teatro a mis dos comparsas favoritas, <strong><em>La Serenissima y Los Duendes Coloraos</em></strong>. Junto a mis hermanos, junto a Sonia, emocion&aacute;ndonos con las letras dedicadas al amor y al desamor, a la soledad y a la vida... cogidos de la mano sinti&eacute;ndonos m&aacute;s cerca que nunca. Inolvidable.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Con esto se acaba mi Carnaval, ahora doy paso a Do&ntilde;a Cuaresma con su hura&ntilde;a sobriedad, con el silencio del andar callado de una cofrad&iacute;a de negro, con el alboroto de un paso de palio en el chispeo multicolor de p&eacute;talos, con el latir de una ciudad entregada a la calle. Pero todo esto vendr&aacute;, no nos adelantemos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Que la vida me siga regalando d&iacute;as como &eacute;stos&hellip;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">&ldquo;D&eacute;jame que de tu sangre los mares me beba</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Para que la vida eterna contigo la viva.</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Arr&aacute;ncate el crucifijo, que en el alma lo llevas</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Desc&aacute;lzate compa&ntilde;era, y que otro Dios te bendiga.</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Dile a tu madre que a ti te visita la luna</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Y en tu ventana no quieres balc&oacute;n ni postigo.</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Que no te pongas corona, que t&uacute; no quieres ninguna</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Que yo ya te traigo una, y es pa llevarte conmigo.</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">Y si llaman a tu puerta, con la oscuridad cumpl&iacute;a</span></em></p><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: small;">No se la tengas abierta, que seguro que es el d&iacute;a&hellip;&rdquo;</span></em></p>]]></description><pubDate>Wed, 29 Feb 2012 13:39:00 +0000</pubDate></item><item><title>Querer lo que yo quiero.</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/011901-querer-lo-que-yo-quiero-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2012/011901-querer-lo-que-yo-quiero-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Dicen que hay personas que nacen con estrella y otros estrellados. Y no, no me encasillo. No termino de colocarme en las v&iacute;a por las que discurre mi vida. No s&eacute; si tengo estrella, o estoy estrellado.&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Lo que si que tengo es v&eacute;rtigo a vivir. A ser feliz.&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">No culpo a nadie. El &uacute;nico problema de mi vida soy yo. Mi tara es mi forma de ser. A veces &aacute;ngel, a veces demonio. Unas veces todo, otras nada. Una de cal, y su correspondiente de arena. Estoy en ese momento en el que debo de decidir qu&eacute; camino elegir si el yin o el yan. Llevo toda mi vida intentando ser buena persona y no me sale. Mira que lo intento, pero nada. Siempre mis buenas intenciones, mis formas, se tornan confusiones y malos entendidos y, al final, siempre acabo cargando mas peso en mi mochila de los lamentos. Ser&aacute; la edad, pero cada vez tengo menos fuerza para cargar con el peso de mis errores (o de mis supuestos errores).&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Pero, no me sale. Rondo los dos&nbsp; millones y medio de defectos. Asumidos y asimilados. Y el principal de ellos es retroalimentar mis errores enquist&aacute;ndolos en traumas y depresiones an&iacute;micas. En altibajos emocionales. A mis grandes logros o m&eacute;ritos le resto importancia y a mis peque&ntilde;os fracasos los elevo a la altura de crisis vital.</p><p style="text-align: justify;">Ya lo digo. El &uacute;nico problema de mi vida soy yo y debo ser yo mismo el que, como dije antes, opte por seguir el camino de continuar intentando hacer el bien, aunque no me salga, o mandar a tomar por culo al angelito este que se me planta en mi hombro derecho e ir dando palos de ciego a diestro y siniestro sin m&aacute;s oficio que beneficio.&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Llevo toda mi vida diciendo SI a los dem&aacute;s y NO a mi mismo. La hoja de servicio de mis batallas emocionales est&aacute; llena de heridas dif&iacute;cilmente cicatrizables y, cuando todo parec&iacute;a que al menos mi coraz&oacute;n, con m&aacute;s remiendos que un mu&ntilde;eco vud&uacute;, empezaba a tener una cadencia de latidos constante, las costuras del alma se vuelven a deshilachar filtrando de nuevo la acidez de los recuerdos y mi incapacidad de amar. SI. No se amar, no se querer. Lo reconozco.</p><p style="text-align: justify;">Seg&uacute;n se dice &ldquo;mejor solo que mal acompa&ntilde;ado&rdquo;, pero es que resulta que la mala compa&ntilde;&iacute;a siempre soy yo. Por h o por b la cuchillada del des&aacute;nimo siempre va a terminar en mi pecho y las heridas cada vez tardan m&aacute;s en olvidarse&hellip; y duelen m&aacute;s, como dije antes, ser&aacute; la edad, o que la morfina ya no calma los dolores que arrastro desde hace d&eacute;cada y media.&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Quiero vivir. Quiero equivocarme. Quiero llevar las riendas de mi tristeza y de mi felicidad. Quiero llorar. Quiero re&iacute;r. Quiero blanco. Quiero negro. Quiero todo. Quiero nada. Quiero esto o lo otro. Quiero dar un paso atr&aacute;s, tres <em>palante</em> y dos al lado. Quiero querer. Quiero olvidar&hellip;</p><p style="text-align: justify;">Qui&eacute;n me quiera querer tendr&aacute; que querer lo que yo quiero&hellip;</p>]]></description><pubDate>Thu, 19 Jan 2012 14:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>El resto, lo que tenga que ser&#x85; ser&#xE1;.</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/123001-el-resto-lo-que-tenga-que-ser-sera-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/123001-el-resto-lo-que-tenga-que-ser-sera-.php</guid><description><![CDATA[<p><em><strong><span style="font-size: small;">&ldquo;Antes de que nadie vaya a hacerte un lio</span></strong></em></p><p><em><strong><span style="font-size: small;">Quiero que sepas mi historia, pa no confundir tu nombre con el mio&hellip;&rdquo;</span></strong></em></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">1 de Enero de 2011. 00:35 horas. Sonido de petardos y cohetes por la calle de gente que ahoga sus penas en festejos, viviendo al d&iacute;a, disfrutando de cada momento porque la vida no es m&aacute;s que eso. Yo en la cama a oscuras, desvelado, digiriendo la indigesta huida fugaz de mi familia con la excusa de que el peque&ntilde;o est&aacute; dormido. Quiz&aacute;s ni me desped&iacute; de todos. Quiz&aacute;s ni quise ni pude, es lo mismo a estas alturas. Mis ojos se pierden en la ceguera de intentar buscar una respuesta a todo esto. Tengo 32 a&ntilde;os y esto es el resto de mi vida. A un lado la mujer que me acompa&ntilde;aba en mi vida y por la que me arriesgu&eacute; a dejarlo todo de nuevo. Al otro lado el futuro de un coraz&oacute;n del que tengo el presentimiento de que el destino le depara algo grande. Y m&aacute;s all&aacute; mi familia, de la que siempre rehu&iacute;a, a la que estaba aparcando en la falsa cotidianeidad de Bodas, Bautizos y Comuniones. Apenas puedo conciliar el sue&ntilde;o por los pensamientos que golpean mis deseos f&iacute;sicos y an&iacute;micos. Tengo 32 a&ntilde;os y esto es lo que me cre&iacute;a que era el resto de mi vida&hellip;</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">30 de Diciembre de 2011. 16:04 horas. Suena por en&eacute;sima vez el popurr&iacute; de Los Mu&ntilde;ecos de C&aacute;diz y huele a barrita de incienso. Ante mis ojos la soledad fr&iacute;a de una casa a medio habitar y la torre de San Pedro. En mi paladar la copita de manzanilla que he disfrutado junto a mi padre. Y en mi mente, la ilusi&oacute;n quincea&ntilde;era en unos ojitos peque&ntilde;os con el cuerpo de mujer. Tengo 33 a&ntilde;os y ni tengo ni puta idea, ni quiero, saber que me deparar&aacute; la vida ma&ntilde;ana.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Ha pasado un a&ntilde;o de mi vida. Se podr&iacute;a decir que un a&ntilde;o para tirar a la basura. Porque en &eacute;l se queda la decisi&oacute;n m&aacute;s importante y dolorosa que he tomado en mi vida, la de soltar la mano de ese volc&aacute;n de rasgos calcados a los m&iacute;os y, por que no, la de esa mano que me acompa&ntilde;&oacute; en los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os de mi vida.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Pero ser&iacute;a injusto tirar este a&ntilde;o a la basura del olvido. Perd&iacute; cosas, importantes. Important&iacute;simas. Pero recuper&eacute; la confianza en ese ni&ntilde;o, ya hombre, que sin calificarse de buena persona, puede decir que tiene la consciencia tranquila porque no le hace mal a nadie y siempre va de frente y enarbolando la bandera de la honradez.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Recuper&eacute; el sentirme &uacute;til para la vida. Para mis conocidos, para mis amigos. Para mi equipo de rugby, en el que trabajo codo con codo con gente espectacular y que me respeta y valora por lo que soy y no por lo que deber&iacute;a de ser.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Recuper&eacute; las ganas de hacer cosas. De tener iniciativa. De sentirme vivo. De pensar. De exigir. Recuper&eacute; el derecho a equivocarme.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Son muchas las personas que se han cruzado por mi vida en estos meses aportando lo bueno o lo malo que cada cual quiso aportar. De algunas me llevo gratos recuerdos, de otras personas me quedo con sus experiencias. De otras sus historias y sus risas. De otras las ganas de conocer a esa persona gris a la que le salieron las alas. De cada cual me quedo o conservo su recuerdo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Pero si por algo es injusto echar este a&ntilde;o a las llamas del olvido, es por mi familia. A la que nunca busqu&eacute; y siempre encontrar&eacute;. Por mis padres, ancianos prematuros a los que todo esto les vino un poco grande, pero que han sabido acatarlo y comprenderlo como pocos. Por mi hermano Xose, Asun y Axel, pacientes y respetuosos portadores del silencio antes mis decisiones &iquest;qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir de alguien que te apoya en silencio?. Por mi hermano Manolo, Pilar y Menc&iacute;a. Principalmente por mi hermano, al que la vida me lo est&aacute; colocando en el lugar que yo quiero. Un hermano que he recuperado. Un hermano al que puedo abrazar y besar mir&aacute;ndonos a los ojos. Una persona que siempre fue important&iacute;sima en mi vida y a la que met&iacute; en una caja sellada. Por fin la caja se ha vuelto a abrir y con su luz me gu&iacute;a en mi camino&hellip; siempre el Camino.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Y por ti Sonia, qu&eacute; decir de ti, que te enamoraste de m&iacute; hace m&aacute;s de 15 a&ntilde;os cuando ibas vestida de nazarena y me acerqu&eacute; a pedirte cera con las bromas de los ni&ntilde;os de esa edad. Y desde entonces me has tenido en la rec&aacute;mara del coraz&oacute;n como un imposible. Mir&aacute;ndome en silencio. Sin decirme nada nunca. Hasta que un d&iacute;a decidimos hablarnos y ponernos cara a esas personas que se conoc&iacute;an sin conocerse desde hace tres lustros. Por ese banco en la Avenida Alemania, por esas Colombinas tan especiales, por esos partidos del Recre, por todas esas veces que te he dicho &ldquo;yo no quiero tener nada con nadie&rdquo;, por todos esos silencios que me has regalado cuando te he dicho que no quer&iacute;a o&iacute;r nada, por todas esas palabras que me has regalado cuando te he dicho que necesitaba o&iacute;rlo todo, por esa tarde en Sevilla de Rosario Macareno, por ese espacio que me das sin ped&iacute;rtelo, por esa confianza que me otorgas sin merecerla, por ser, como te he dicho mil veces&hellip; una ni&ntilde;a buena. Eres normal y quiz&aacute;s, eso, sea lo que me extra&ntilde;a.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">A 2012 s&oacute;lo le pido una cosa. S&oacute;lo. Le pido salud para mi peque&ntilde;o. Que siga creciendo tan fuerte, sano, cari&ntilde;oso, simp&aacute;tico y guapo. Que siga siendo &eacute;l mismo. Que sepa apreciar a su madre, que s&eacute; que lo cuida con pasi&oacute;n. Que siga queriendo a su padre, el que se muere cuando le hace dos caranto&ntilde;as o le dice &ldquo;papiii&hellip;.&rdquo;. Que siga creando su personalidad como Jacobo. Y que siga siendo feliz en este mundo de locos que todos hemos construido.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">El resto, lo que tenga que ser&hellip; ser&aacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Hasta siempre 2011.</span></p>]]></description><pubDate>Fri, 30 Dec 2011 16:44:00 +0000</pubDate></item><item><title>La misma direcci&#xF3;n</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/121501-la-misma-direccion.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/121501-la-misma-direccion.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Qu&eacute; sensaci&oacute;n m&aacute;s extra&ntilde;a.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">La verdad es que uno se para un momento y se echa al arc&eacute;n de la vida para permitirse ver c&oacute;mo se suceden los hechos uno detr&aacute;s del otro, y por mucho que nos frotemos los ojos, no terminamos de creer que estamos en esta &oacute;rbita tan negativa y autodestructiva.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Ma&ntilde;ana es la tradicional Cena de Navidad y muchos de nosotros estamos recelosos de qu&eacute; nos encontraremos cuando crucemos las puertas del grand&iacute;simo Bardomero. Entraremos con ese resoplido agrio en los labios y la mirada puesta en uno y otro para juzgar como es esa primera mirada.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Y eso, me entristece.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Hace casi una d&eacute;cada de aquella reuni&oacute;n en casa de Antonio Fern&aacute;ndez &ldquo;Tete&rdquo; donde planteamos el hecho de fundar un Club de Rugby donde se nos permitiera hacer lo que m&aacute;s nos gusta: JUGAR A RUGBY. Tal vez no ten&iacute;amos m&aacute;s aspiraciones que &eacute;sa &iquest;era nuestro pecado? &iquest;era nuestro orgullo?. No lo s&eacute;. Ni importaba. Con el hecho de ir a Sevilla a jugarnos la piel (literalmente) a San Jer&oacute;nimo, hacerles besar el albero y volver a Huelva con magulladuras y con la victoria en el bolsillo, nos sobraba.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">La Junta Directiva la formaban tres o cuatro. Tu, tu, tu y tu. Pero&hellip; &iquest;qu&eacute; carajo importaba?, si lo principal era que el EQUIPO &Eacute;RAMOS TODOS. &iquest;o acaso gente como Andy Ramos o Javi Tello, que eran an&oacute;nimos, no se sent&iacute;an parte de la Junta?. No hab&iacute;a reuniones, no. Porque las reuniones las hac&iacute;amos en la Estaci&oacute;n de Servicio de Chucena cuando par&aacute;bamos TODOS a desayunar antes de ir a jugar: &ldquo;&iquest;Largo has traido las fichas?&rdquo;, &ldquo;Edu llama a Cajasol y dile que vamos a llegar 15 minutos tarde&rdquo;, &ldquo;El cerdo de Gast&oacute;n, como siempre, que dice que se acaba de levantar y que va directamente pal campo&rdquo;&hellip;&nbsp; Qu&eacute; cojones importaba si ten&iacute;amos polos entallados, si las equipaciones estaban limpias (&iquest;qui&eacute;n no se ha puesto un polo &ldquo;limpio&rdquo; con olor a demonios?), o si los otros eran m&aacute;s grandes y fuertes. &Iacute;BAMOS A JUGAR A RUGBY. Punto. Un grupo de hermanos, de amigos, de personas que a&uacute;n a d&iacute;a de hoy muchas de ellas nos vemos y nos seguimos saludando con un beso.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Recuerdo aquel viaje a Granada con nuestro inolvidable Eduardo Viera Guachi, en el que apenas reunimos unos 18 t&iacute;os para jugar. Llegamos all&iacute;, tarde, como no. En un d&iacute;a perr&iacute;simo de lluvia y viento. Y el por aquel entonces Universidad de Granada, un equipo de gente de rugby, de tios curtidos en campos de tierra, nos vi&oacute; llegar resguardados en la grada. Ri&eacute;ndose de nosotros por nuestras caras de sue&ntilde;o y de cansacio, empapadas bajo aquel aguacero. &ldquo;No vamos a jugar&rdquo; dijeron. &ldquo;Vamos a jugar&rdquo;, dijo Guachi. Y vamos a jugar porque estos t&iacute;os se han hecho unos pocos de kil&oacute;metros para JUGAR A RUGBY. A los 20 minutos se iniciaba el partido. Fango, lluvia, viento&hellip; y derrota honrros&iacute;sima por 5-0. &iquest;Resultado?. Que esa noche Huelva ocup&oacute; Granada porque nos hab&iacute;amos ganado el respeto, de los rivales y de los propios compa&ntilde;eros. &Eacute;se d&iacute;a supe lo que es JUGAR A RUGBY.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Han pasado 10 a&ntilde;os. El club sigue &iquest;pero c&oacute;mo sigues?. Se dice que estamos en el mejor momento de todos. Puede. Porqu&eacute; no. Tal vez. Pero si se van a hacer unas papeletas para vender un jam&oacute;n, se arma la de Dios. Si se van a hacer unas camisetas para sacar dinero, jam&aacute;s se saca dinero. Si se organiza una cena de Navidad, hasta dos d&iacute;as antes no se sabe cu&aacute;nto sale y qui&eacute;n va y qui&eacute;n no. &iquest;estamos mejor que nunca? No lo s&eacute;. Cierto es que tenemos un campo donde entrenar&hellip; donde cada vez entrenan menos jugadores. &iquest;es el sitio lo que marca la grandeza de un Club?. No le pregunten a mis rodillas peladas de entrenar en el albero de la Avenida de Andaluc&iacute;a o en el Campo del Seminario. Fue curioso. Las chicas un d&iacute;a pidieron un entrenamiento voluntario y me las llev&eacute; a ese trozo de tierra de la Avenida. Nada m&aacute;s llegar&hellip; &ldquo;m&iacute;ster no se ve&rdquo;, &ldquo;m&iacute;ster el terreno no esta plano&rdquo;&hellip; Significativo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Creo que estamos entrando en una din&aacute;mica muy peligrosa. Los jugadores est&aacute;n m&aacute;s pendientes de las decisiones de la Junta Directiva que de entrenar y la Junta Directiva est&aacute;s m&aacute;s pendiente de lo que opinan los jugadores que de optimizar los recursos.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">&iquest;De qu&eacute; sirve realmente firmar un convenio con el Ayto. de Aljaraque si luego no concretamos?. &iquest;De qu&eacute; sirve planificar una temporada si luego se salta todo a la torera?. &iquest;De qu&eacute; sirve planificar tu vida, como los horarios de clases, para luego ir a entrenar y se plantan diez compa&ntilde;eros?. &iquest;De qu&eacute; sirve todo eso?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Aqu&iacute; no hay Dioses. Ni la Junta Directiva son (somos) portadores de la verdad absoluta ni nos estamos codeando con Sonny Bill Williams y Dan Carter. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n en el Club&nbsp; los valores de honradez, humildad, dedicaci&oacute;n, amistad? M&iacute;rense y d&iacute;ganme d&oacute;nde.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">&iquest;C&oacute;mo puede ser posible que haya jugadores que muestran su disconformidad ante decisiones de un &ldquo;entrenador&rdquo; que guste o no, pero hay que obedecer y respetar?, &iquest;c&oacute;mo puede ser posible que el hecho de jugar de ala o de centro suponga una presumible frustraci&oacute;n vital?,&nbsp; &iquest;c&oacute;mo puede ser posible que se est&eacute; pendiente de los minutos que juega cada uno?... Se&ntilde;ores, como dije antes, m&iacute;rense &iquest;somos jugadores de rugby? &iquest;o de qu&eacute;?.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Aqu&iacute; solo hay UNA SOLUCI&Oacute;N. UNA. No hay ni f&oacute;rmulas m&aacute;gicas ni experimentos. La &uacute;nica soluci&oacute;n es SABER CADA UNO DONDE EST&Aacute; y PARA QU&Eacute; EST&Aacute;.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Si un jugador est&aacute; m&aacute;s pendiente de c&oacute;mo le queda el polo y de que si se ha enterado de que fulanito o menganito va a salir de titular&hellip; mejor que juegue al rugby&hellip; pero en la Play.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Si un directivo va a estar m&aacute;s pendiente de lo que digan tal o cual en un correo que le han filtrao&hellip; mejor que se vaya a la Asociaci&oacute;n de Vecinos a jugar al ajedrez</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">ESTO ES RUGBY SE&Ntilde;ORES. TODOS SOMOS UNA PI&Ntilde;A, SOMO UN CLUB Y TENEMOS QUE REMAR EN LA MISMA DIRECCI&Oacute;N.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Si uno puede aportar 3&hellip; que se rompa el alma en aportar 4. Si uno aporta 5, que logre 6. Sin mirar al lado, sin espejos, sin excusas, por el bien del EQUIPO Y DEL CLUB.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">TODOS, y cuando digo TODOS, desde el m&aacute;s modesto jugador que lleva dos entrenos hasta Jes&uacute;s S&aacute;ez, pasando por Amiti o por Pablo Piosa, TODOS. Todos somos NECESARIOS y debemos de respetarnos con nuestros valores positivos y negativos. Aprendiendo de cada uno que tenemos al lado, confiando en el otro, en el compa&ntilde;ero, en el amigo, en el hermano.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-size: small;">Mientras no hagamos de esto el ABC del rugby y de nuestro Club, seguiremos fantaseando con dirigir a Stade Fran&ccedil;aise y de jugar en los Crusader&hellip; y mientras&hellip; nuestro Club se seguir&aacute; muriendo lentamente a escasos metros de la orilla.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 15 Dec 2011 15:29:00 +0000</pubDate></item><item><title>Mi Camino de Santiago. Reflexiones y confesiones.</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/112801-mi-camino-de-santiago-reflexiones-y-confesiones-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/112801-mi-camino-de-santiago-reflexiones-y-confesiones-.php</guid><description><![CDATA[<p><span style="font-size: small;">Una vez asentado por el tiempo y paladeado el poso del recuerdo de mis pasos como peregrino en mi primer Camino de Santiago, me dispongo a rememorar aquellas vivencias &uacute;nicas e irrepetibles que se tatuaron en mi coraz&oacute;n para el resto de mis d&iacute;as. Una palabra es la que abre este escrito: <strong>brutal</strong>. Mi experiencia ha sido sencillamente brutal en todos los sentidos: f&iacute;sica, moral, afectiva&hellip; Desde hac&iacute;a mucho tiempo no me sent&iacute;a tan yo mismo, tan solo y tan acompa&ntilde;ado de mi gente que ven&iacute;a conmigo en la mochila a pesar de la distancia.</span></p><p><span style="font-size: small;">Como reza la sevillana, mi camino comienza desde mi puerta. Desde mi eterna Plaza de San Pedro donde mi vida ha regresado, dejando atr&aacute;s a mi familia en el balc&oacute;n despidi&eacute;ndome emocionada al verme partir vestido de superh&eacute;roe campestre, bord&oacute;n en mano, sonrisa en la cara e ilusi&oacute;n en la mente.</span></p><p><span style="font-size: small;">Llegu&eacute; a Sevilla, primera &nbsp;parada de m&iacute; caminar, &nbsp;en el &uacute;ltimo de los autobuses que part&iacute;an desde Huelva y ah&iacute;, en Plaza de Armas, fue donde los nervios y la incertidumbre se fueron apoderando de m&iacute;. Me encontraba solo en una estaci&oacute;n esperando un autob&uacute;s que sal&iacute;a a las once y media de las noche. Fueron casi dos horas de soledad, de silencio, de nervios, de dudas, viendo como el tiempo iba transcurriendo lentamente, esperando ansioso la hora de partir. Al fin, y con cerca de media hora de retraso,&nbsp; nos pusimos en marcha hacia el norte de Espa&ntilde;a y&hellip; quiz&aacute;s, o mejor dicho, sin duda, &nbsp;fue lo peor del camino. El viaje al norte. Muchas horas de autob&uacute;s, inc&oacute;modo, toda la noche en carretera&hellip; Para colmo, en Zafra, cuando ya encontraba mi posici&oacute;n y el cansancio iba ganando la batalla al nerviosismo&hellip; un control de la Guardia Civil. Nos hicieron bajarnos a todos y coger el equipaje de cada uno. Fig&uacute;rense mi estampa, vestido &ldquo;de romano&rdquo; con el bord&oacute;n en la mano, la mochila con la cantimplora colgando&hellip; ni me miraron. Era obvio donde iba, ni si detuvieron en m&iacute;. El viaje continu&oacute; su rumbo, eso s&iacute;, con dos pasajeros menos &ldquo;sospechosos&rdquo; de llevar cositas malas en sus equipajes.</span></p><p><span style="font-size: small;">La&nbsp; noche en la carretera segu&iacute;a y la pesadez se agrandaba. Ven&iacute;an a mi mente escenas de m&iacute;ticas <em>road movies</em> donde siempre hay un motivo para huir y refugiarte en la carretera. Daba cabezadas, me desvelaba, me dorm&iacute;a... ese run run&nbsp; de la inc&oacute;moda traves&iacute;a era el que me llev&oacute;, ya de d&iacute;a, a la misma Estaci&oacute;n de Autobuses de Ponferrada. Por fin.&nbsp; Llegu&eacute;, ya estoy aqu&iacute;. Ya ten&iacute;a en mente la idea de que iba a comenzar a caminar desde esa misma ma&ntilde;ana y no iba a hacer pernocta en la capital del Bierzo. A&uacute;n ten&iacute;a much&iacute;simas horas de sol por delante y pod&iacute;a y deb&iacute;a aprovecharlas. Adem&aacute;s deb&iacute;a liberar la adrenalina acumulada de mi primera etapa de la singladura jacobea. De pronto, mi cansancio y mi sue&ntilde;o, desaparecieron de golpe al verme con la mochila en la espalda, el sol en todo lo alto, y kil&oacute;metros de traves&iacute;a a mis pies&hellip; la adrenalina, como digo, hizo el resto.</span></p><p><span style="font-size: small;">Al principio, mis pasos eran dubitativos, lentos. Preguntaba a todo el que me encontraba: &ldquo;oiga buenos d&iacute;as&hellip; &iquest;el Camino?&rdquo;&hellip; las nobles gentes del Bierzo te indicaban que iba bien y me instaban a seguir las flechas amarillas&hellip; las flechas amarillas&hellip; &uacute;nico amigo fiel del peregrino. Como ne&oacute;fito peregrino no quer&iacute;a perder detalle de cada piedra que dejaba atr&aacute;s.</span></p><p><span style="font-size: small;">Poco a poco iba cogiendo mi ritmo, encontr&aacute;ndome con peregrinos y lugare&ntilde;os, salud&aacute;ndonos, anim&aacute;ndonos. El arrojo envalentonado tan propio de nuestra patria iba creciendo y los pueblos iban cayendo uno tras de otro: Columbrianos, Fuentes Nuevas, Camponaraya&hellip; Ya iba haciendo c&aacute;balas de que pod&iacute;a llegar hasta m&aacute;s all&aacute; de mi destino en el primer d&iacute;a. Los campos castellanos son planos y con buenos caminos, se anda f&aacute;cil, el aliento de los mayores con sus saludos te anima, se avanza r&aacute;pido. Lo negativo, y no menos importante, era el calor, que con el avance del d&iacute;a el se&ntilde;or Don Lorenzo se iba enfadando y hac&iacute;a necesaria la b&uacute;squeda de inexistentes veredas sombr&iacute;as, hecho que casi sin ser consciente, te iba mermando las energ&iacute;as lentamente. Llegado a Cacabelos decid&iacute; hacer una parada para comer algo y valorar la situaci&oacute;n. Supuestamente en el d&iacute;a de hoy no ten&iacute;a que andar, comenc&eacute; para probar, por estirar las piernas del pesado autob&uacute;s&hellip; pero el destino de la etapa estaba a s&oacute;lo 8 kil&oacute;metros. Pens&eacute; en pernoctar en Cacabelos, pero&hellip; &iexcl;si a&uacute;n era mediod&iacute;a y me encontraba plet&oacute;rico!.&nbsp; As&iacute; que, comiendo algo de fruta a la sombra de la Iglesia Parroquial, decid&iacute; que iba a continuar mi andadura y completar los primeros 25 km. de mi Camino. &nbsp;Sin duda el tramo entre Cacabelos y Villafranca del Bierzo es el m&aacute;s duro de la jornada. Es una broma&hellip; porque a la salida de Pieros, el siguiente pueblo, un camino a la derecha te desv&iacute;a por un tortuoso camino de piedras, de subidas, de bajadas, que desembocan en Valtiulla de Arriba, una aldea con dos gatos y una se&ntilde;ora haciendo ganchillo. Entre la broma del desv&iacute;o, el calor insoportable que ya pegaba fuerte, y el zumbido incesante de Daniel, un ex monje franciscano capuchino de Colombia habl&aacute;ndome sobre la masturbaci&oacute;n, mi &uacute;nico deseo era llegar cuanto antes a mi destino y darme una m&aacute;s que merecida ducha. Y por fin&hellip; Villafranca del Bierzo, un peque&ntilde;o pueblo encantador con gran ambiente peregrino.</span></p><p><span style="font-size: small;">Despu&eacute;s de varias vueltas en busca de alojamiento termin&eacute; en el Albergue Vi&ntilde;a Femita. Sinceramente no estaba nada mal. Muy limpio, con amplias camas, buenas sombras&hellip; el problema es que ni el precio final fue el que nos dijeron, ni todos los servicios como lavander&iacute;a estaban incluidos. Cosas de la masificaci&oacute;n del verano del Camino y de la &ldquo;comercializaci&oacute;n tur&iacute;stica&rdquo; del mismo. Despu&eacute;s del primer choque en la recepci&oacute;n tras discutir por el precio, decid&iacute; que no ten&iacute;a sentido y deb&iacute;a disfrutar de cada segundo del camino. Por lo que me di una larga ducha relajante y me sent&eacute; en las frescas sombras que rodeaban al edificio para picar algo. No quise dormir siesta. Prefer&iacute;a llegar a la noche para as&iacute; llegar con m&aacute;s sue&ntilde;o y caer antes. A media tarde conoc&iacute; a Fran, un chico malague&ntilde;o de Co&iacute;n con el que compart&iacute; gran parte de la tarde charlando sobre las motivaciones de nuestro peregrinaje. Tambi&eacute;n coincid&iacute; con Suzanne, una bell&iacute;sima mujer alemana con la que cen&eacute; intentando charlar lo m&aacute;s coherentemente posible. Temprano, muy temprano, sobre las nueve de la noche decid&iacute; irme a tumbarme a la cama a relajar la espalda&hellip; y Morfeo hizo el resto.</span></p><p><span style="font-size: small;">Qu&eacute; raz&oacute;n ten&iacute;a mi hermano Manolo cuando me dijo que no hac&iacute;a falta poner el despertador. En los Albergues te despiertas quieras o no sobre las 6 de la ma&ntilde;ana. El traj&iacute;n de mochilas que se abren, de sacos que se recogen, de bolsas de pl&aacute;stico&hellip; te hacen levantarte a esa hora quieras o no. Hoy tocaba etapa dur&iacute;sima&hellip; esperaba la subida al m&iacute;tico O Cebreiro. Al salir del Albergue coincid&iacute; nuevamente con Fran y con otros dos chicos cordobeses, muy buena gente, muy sencillos&hellip; pero no era mi rollo. Prefer&iacute;a ir solo por varios motivos. Una cosa es coincidir con alguien unos kil&oacute;metros y otra es hacer planes de donde vamos a desayunar, comer o dormir. No era mi rollo no. Por lo que despu&eacute;s de desayunar en el Trabadelo opt&eacute; por anunciar que iba a seguir mi ritmo, un falso y equivocado ritmo alt&iacute;simo para dejarlos por detr&aacute;s e ir a buscar mis &iacute;ntimas y personales sensaciones. La salida de Villafranca fue preciosas,&nbsp; con las primeras luces del d&iacute;a te vas alejando del pueblo y vas serpenteando por caminos asfaltados hasta que Villafranca se pierde a tus espaldas entre frondosos bosques de un verde intenso.</span></p><p><span style="font-size: small;">Desde bien temprano se anunciaba que durante el trayecto tambi&eacute;n tocar&iacute;a sufrir un fuerte calor. Notas como los pies y la cabeza se van calentando poco a poco y necesitas ir buscando sombras y agua para refrescarte sobre todo el cuello (qu&eacute; sabios los eternos consejos de mi hermano y maestro peregrino). Opt&eacute; por no ponerme el gorro, me agobiaba m&aacute;s la sensaci&oacute;n de tener la cabeza tapada que ir refresc&aacute;ndome el pelo de vez en cuando. Lo prefiero as&iacute;.</span></p><p><span style="font-size: small;">Un rosario de aldeas que parecen no tener ni principio ni fin te acercan a los pies de la m&iacute;tica subida del Camino,&nbsp; La Portela de Valcarce, Ambasmestas, Valcarce de la Vega, Ruitel&aacute;n, Las Herrer&iacute;as&hellip; son la retah&iacute;la que vas dejando atr&aacute;s una tras otra como si fueran eslabones de una cadena. Personalmente iba con paso firme, quiz&aacute;s demasiado r&aacute;pido y confiado en este tramo. Me cegu&eacute; en llegar r&aacute;pido a la base de O Cebreiro pero&hellip; &iexcl;qu&eacute; caray! me encontraba bien, mis piernas respond&iacute;an y&hellip; &iexcl;que tampoco se andar m&aacute;s lento!. Me acordaba mucho de mi primo y compadre Dani en uno de sus mensajes de aliento que recib&iacute;a en el m&oacute;vil: &ldquo;la gente de Huelva lleva en su ADN el caminar&rdquo;. Quiz&aacute;s sea cierto, es m&aacute;s, es cierto. Creo que la carroza de la Virgen de la Hermandad del Roc&iacute;o de Huelva lleva mulos porque los peregrinos de Huelva solo saben andar r&aacute;pido y tirones. Nos aburrir&iacute;a otra cosa.</span></p><p><span style="font-size: small;">En Las Herrer&iacute;as, antes de iniciar el ascenso, coincid&iacute; en una tasca de entra&ntilde;able sabor peregrino con una pareja de San Sebasti&aacute;n s&uacute;per simp&aacute;ticos. La verdad que hoy terminaban el Camino, lo estaban haciendo por partes y este a&ntilde;o llegaban hasta O Cebreiro. No s&eacute;. Cada cual hace su camino como quiere y puede, imagino. Pero es como salir de costalero e irte para casa en La Placeta.</span></p><p><span style="font-size: small;">Dej&eacute; atr&aacute;s Las Herrer&iacute;as y justo a la izquierda si inicia la subida. Mi mente viajaba a m&iacute;ticas etapas de monta&ntilde;a del tour en los primeros metros, esas pendientes constantes con curvas cerradas&hellip; pero, apenas comenzada la ascensi&oacute;n la cosa cambia. Entras en un camino de piedras estrecho, cubierto de grandes &aacute;rboles y empiezas a subir, y a subir, y a subir&hellip; giras una curva y sigues viendo el pedregoso camino en ascenso, y llegas a la curva&hellip; y sigue el ascenso&hellip; Los pies se machacan de pisar las pulidas y deformes piedras. Una tortura. Una autentica paliza. Pero... &uacute;nica. El primer tramo hasta La Faba, que apenas llega a los 4 km. es simplemente demon&iacute;aco. Me acord&eacute; de mi hermano Manolo y pens&eacute;&hellip; &eacute;ste t&iacute;o como ha subido esto&hellip; en serio, me acord&eacute; de &eacute;l cuando me dec&iacute;a que &ldquo;hay que llevar al cuerpo al l&iacute;mite para abrir la mente&rdquo;. Nada m&aacute;s cierto. Mientras ascend&iacute;a pensaba&hellip; &ldquo;Jes&uacute;s&hellip; tu puedes&hellip; tu puedes&hellip; tu puedes hacer lo que te plantees&hellip; otro paso m&aacute;s&hellip; otro&hellip; tu puedes&hellip;&rdquo;. Quiz&aacute;s esa sea la reflexi&oacute;n personal que extraje del Camino. Puedo. Y Pude.</span></p><p><span style="font-size: small;">A mitad de subida, en La Laguna, par&eacute; a tomar algo de az&uacute;car que me recuperara un poco. La subida se me empezaba a enquistar por el elevado ritmo y por el calor que hac&iacute;a. Tambi&eacute;n era curioso ver c&oacute;moel paisaje de la subida iba cambiando. Atr&aacute;s y abajo quedaban frondosos &aacute;rboles para ir ascendiendo a un terreno m&aacute;s &aacute;rido y &aacute;spero. El sol golpeaba ego&iacute;stamente por todos lados. No hab&iacute;a apenas &aacute;rboles y el camino ascend&iacute;a por la cara sur del monte donde el sol pegaba directamente. Siguiendo la subida, ya con un ritmo m&aacute;s decoroso e inteligente, &nbsp;me cruc&eacute; con tres chicas de Vitoria encantadoras, con la que compartimos risas y &aacute;nimos. Tambi&eacute;n coincid&iacute; con una pareja de granadinos, andaluces que somos, cargados de medallas de cofrad&iacute;as de Semana Santa. Por razones l&oacute;gicas, omit&iacute; entablar conversaci&oacute;n cofrade con susodichos personajes por temor a ser abducido en una charla que a nada conduc&iacute;a en aquellos parajes.</span></p><p><span style="font-size: small;">Al fin llegu&eacute; arriba, a O Cebreiro, un poblado de piedra gris ya en terreno gallego donde se agolpan las tiendas de recuerdos, los bares, las pensiones&hellip; todo estaba un poco alejado de la paz que buscaba.&nbsp; Sin duda es uno de los puntos clave del Camino y as&iacute; lo demuestran la gran cantidad de autobuses y coches que estaban arriba robando el encanto del momento. Despu&eacute;s de agotar mi cuerpo y abrir m&aacute;s que nunca mis sentidos, all&iacute; me sent&iacute;a como un extra&ntilde;o y, en unos de esos ataques de gloria que de vez en cuando me entran decid&iacute;&hellip; voy a seguir caminando. Despu&eacute;s de la etapa del d&iacute;a, de subir Piedrafita, del calor, del hambre, de la fatiga, de la hora&hellip; y me da por seguir. El pr&oacute;ximo albergue no estaba lejos del todo, a unos 6 km. de distancia y sin complejidad excesiva, adem&aacute;s por carretera, camino llano&hellip; total que para adelante. Dej&eacute; atr&aacute;s O Cebreiro y prosegu&iacute; mi camino hasta Hospital de la Condesa. Durante esta hora y algo que duro este trecho coincid&iacute; con un peregrino de Dos Hermanas, que ven&iacute;a desde Roncesvalles. Reconoci&oacute; mi procedencia por mi acento, y adem&aacute;s por mi pa&ntilde;uelo rociero que siempre llevo anudado al mi cuello. Me solt&oacute; un &ldquo;tu eres de abajo &iquest;no?&rdquo;. Al oir ese inconfundible acento me sent&iacute; m&aacute;s orgulloso de mi procedencia que nunca. &nbsp;Anduvimos juntos un buen rato charlando de lo diferente que somos &ldquo;la gente de abajo&rdquo;, de nuestras costumbres, de nuestros modos&hellip; as&iacute;&nbsp; llegamos en nada hasta llegar a la aldea de Hospital, un peque&ntilde;o y an&oacute;nimo poblado de casas de piedra, eso s&iacute;, con un restaurante donde se com&iacute;a bastante bastante bien y con un albergue que, para m&iacute;, es el mejor que me he encontrado en el camino. Despu&eacute;s de ser recibido por la hospitalera y darme la pertinente ducha, vino el baj&oacute;n f&iacute;sico. Me di cuenta, tanto mi cuerpo como mi mente, &nbsp;que los 40 km. de hoy, dejando atr&aacute;s la subida, hab&iacute;an sido una autentica burrada y una paliza. Me encontraba sencillamente sin fuerzas y mis pies ard&iacute;an por el esfuerzo.</span></p><p><span style="font-size: small;">Aquella tarde tuve una de esas historias propias del Camino. Despu&eacute;s de comer coincid&iacute; en el soportal del Albergue con Ana, una mujer abulense, ya m&aacute;s que adulta, la cual no se despeg&oacute; de m&iacute; en toda la tarde. Sin duda, son de esas historias que se reflejar&iacute;an en una pel&iacute;cula c&oacute;mica cobre el Camino. Yo dec&iacute;a&hellip; &ldquo;bueno Ana, voy a estirar un poco las pierna&rdquo;&hellip; Pues yo tambi&eacute;n&hellip; &ldquo;Ana, voy a tomar caf&eacute;&rdquo;, Pues te acompa&ntilde;o. Ana... voy a ahorcarme un rato, vale los dos&hellip; &iexcl;Dios!. Pero&hellip; lo mejor est&aacute; por llegar cuando hablando de las ampollas del d&iacute;a (gracias a Dios mis pies terminaron la jornada sin que hicieran presencia) me dice: &ldquo;&iquest;tu sabes curar ampollas?&rdquo;... y digo&hellip; bueno, si... no&hellip; no se&hellip; no creo. &ldquo;Mira, pues me vas a curar una que tengo en el dedo&rdquo;. &iexcl;&iexcl;&iexcl;Madre m&iacute;a, con esto, y la confesi&oacute;n con los Linguaxeros tengo m&aacute;s que ganado el a&ntilde;o de indulgencia!!!. Ah&iacute; tuve que tirar de casta y hacerle la reparaci&oacute;n a la se&ntilde;ora que, una vez sanada de mala forma y peor fe, pude dar esquinazo al decir &ldquo;voy a hacer una llamada&rdquo;. Me refugi&eacute; en el bar de la aldea a tomarme un cafelito y a escribir mis anotaciones y reflexiones diarias pero&hellip; pesadilla&hellip; reson&oacute; en el cogote un &ldquo;oye que bien estoy, gracias, te invito a un caf&eacute;&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; digo, no?. En fin. Me di por vencido y tuve que ver todas las fotos de su familia que llevaba en el m&oacute;vil. Al fin y al cabo no dejo de ser un petardo antip&aacute;tico.</span></p><p><span style="font-size: small;">La tarde pas&oacute; y despu&eacute;s de picar algo de cenar, tambi&eacute;n con Ana, como no pod&iacute;a ser de otro modo, por fin me qued&eacute; solo y me fui a la salida del pueblo a sentarme junto al camino a ver c&oacute;mo la tarde, ya casi noche, me hac&iacute;a ver que la vida, a fin de cuentas, son una conjunci&oacute;n de momentos, de personas, de hechos que, por mucho que nos empe&ntilde;emos y queramos, estamos obligados a disfrutar. De regreso al albergue, pas&eacute; de nuevo por el bar y, con la compa&ntilde;&iacute;a de alg&uacute;n lugare&ntilde;o absorto en su propio mundo, prob&eacute; el orujo de la casa a la salud de mi hermano Jos&eacute; Andr&eacute;s, gran orujero y galego de adopci&oacute;n&hellip;.&iexcl;Albricias! Muy casero el orujo, eso s&iacute;, me hubiera gustado con un poquito m&aacute;s de hierbas en el alcohol&hellip; Uf&hellip; Al llegar al albergue ya todos estaban en esa retah&iacute;la casi silenciosa de conciliar el sue&ntilde;o. Muchos aprovechan esos momentos para atender los mensajes del m&oacute;vil, otros para darse alg&uacute;n abrazo cari&ntilde;oso con sus acompa&ntilde;antes o bien cruzas alguna mirada sonriente con la persona que tengas al lado en la cama. Esos momentos de calma, de paz despu&eacute;s de un d&iacute;a duro de camino. De sosiego previos al sue&ntilde;o del peregrino&hellip; Ese sue&ntilde;o jacobeo que te llega sin pedir permiso y en el que te entregas inconscientemente del modo m&aacute;s dulce&hellip;</span></p><p><span style="font-size: small;">Al siguiente d&iacute;a pagu&eacute; con creces el marat&oacute;n del d&iacute;a anterior. No pudo ser. P&aacute;jara. L&oacute;gica. Con todo y con eso cumpl&iacute; los 25 km. que me separaban de Samos. Ni encontraba el ritmo, ni las piernas me respond&iacute;an. Eran dos bloques, pesadas, duras. Imposible coger el ritmo, y nada m&aacute;s salir, adem&aacute;s de una estampa &uacute;nica de ver amanecer a tu derecha, subir el Alto del Poio. Nada, apenas 2 kil&oacute;metros, pero&hellip; en fin. Los que lo han subido sabr&aacute;n lo que es. As&iacute; que me plantaba sobre las 7 de la ma&ntilde;ana habiendo subido el Poio, con las piernas como el m&aacute;rmol, cansado y sin ritmo&hellip; Y Samos a 20 km.</span></p><p><span style="font-size: small;">Dej&eacute; atr&aacute;s Fonfr&iacute;a y Viduedo, donde retom&eacute; fuerzas con el desayuno en un lugare&ntilde;o y solitario bar de aldea. Bueno, desayun&eacute; a medias&hellip; se me cay&oacute; al suelo una de las tostadas&hellip; y boca abajo obviamente, &iexcl;coraje Dios!</span></p><p><span style="font-size: small;">Desde el Alto del Poio hasta Samos todo es una interminable y eterna cuesta abajo. Y si complejo es subir&hellip; igual de duro (o m&aacute;s) es descender. Tienes que ir haciendo fuerza con piernas y brazos para no desestabilizarte e ir al suelo ni coger demasiada velocidad. &iexcl;Qu&eacute; imprescindible es el compa&ntilde;ero bord&oacute;n en estos momentos!. El camino es pr&aacute;cticamente el mismo que el de subir O Cebreiro pero en sentido descendente, a veces ves rampas que dices&hellip; me siento en el suelo &nbsp;y lo bajo como un tobog&aacute;n que es m&aacute;s sencillo y factible. Pero no, ah&iacute; sigues luchando contra un camino por el que han discurrido millones de peregrinos desde hace siglos. Tengo que decir que en el descenso se me&nbsp; torci&oacute; el tobillo en tres ocasiones, algo muy frecuente y con lo que hay que tener cuidado porque suele ser el motivo del fin del camino para m&aacute;s de un peregrino. Gracias a Dios no trascendi&oacute; la cosa a m&aacute;s y continu&eacute; sin problemas.</span></p><p><span style="font-size: small;">Llegar a Triacastela se me hizo eterno. Lo ves abajo en el valle, lo ves, lo ves&hellip; pero jam&aacute;s llegas. Por cierto, como an&eacute;cdota, me cruc&eacute; en el descenso con unas hordas de Indignados de la Plataforma Democracia Real Ya que hac&iacute;an el camino al rev&eacute;s&hellip; para llegar a Madrid a protestar&hellip; Iban con su parafernalia: sus perritos, sus flautitas, sus juegos malabares, sus pantalones morados con los fondillos caidos, sus miradas cristalinas de sospechosas procedencias&hellip; &ldquo;Peregrino &iquest;unas monedillas para la causa?&rdquo;&hellip; me detuve con ellso unos minutos para compartir sus intenciones y desearles la m&aacute;s sincera de las suertes. A pesar de todo&hellip; ellos van a lo suyo, como yo a lo m&iacute;o. Igual ellos tampoco entienden que me haga una kilometrada para darle un abrazo a un santo&hellip;</span></p><p><span style="font-size: small;">Una vez en &nbsp;Triacastela y me met&iacute; en el primer bar que vi medio decente y me tom&eacute; un zumo de naranja con premura para recuperar el aliento perdido en el fren&eacute;tico descenso . Me desvest&iacute; de mi otro yo (mi mochila) y mi espalda lo agradeci&oacute; eternamente. Cre&iacute; o&iacute;r a mi espalda suspirar de alivio. &nbsp;Descans&eacute; un buen rato ojeando la prensa que hab&iacute;a en la barra del bar sin prestarle m&aacute;s atenci&oacute;n de la necesario. Lo necesitaba. Estaba fatigado, realmente cansado. Es de esos momentos que me dec&iacute;a mi hermano Manolo en los que piensas&hellip; &ldquo;&iquest;yo que hago aqu&iacute; en medio de un pueblecito de Galicia, harto de coles, con un recalent&oacute;n impresionante pudiendo estar en mi casita?&rdquo;. Lo piensas, claro que lo piensas. Pero ves tu mochila, tu bord&oacute;n, la credencial, la foto de mi peque siempre presente, alg&uacute;n peregrino sentado frente a ti con la misma cara de cansado, te miras a ti mismo y te dices&hellip; hay que seguir. Como la vida. Esa parada me sent&oacute; francamente bien. Retom&eacute; un poco el aliento despu&eacute;s de la bajada infernal y retom&eacute; el camino. Justo en este pueblo el camino toma dos variantes. Por San Xil, m&aacute;s corta y f&aacute;cil, o por Samos, 6 km. m&aacute;s larga y compleja. Mi maestro peregrino, mi hermano, me dijo que optara por Samos que no me arrepentir&iacute;a. Y &iexcl;vive Dios! que no te arrepientes. Personalmente creo que el tramo entre &nbsp;Triacastela a Samos es el trozo m&aacute;s bonito del camino. No se anda mal. Hay tramos de carretera, otros de camino y otro por medio del bosque, hay de todo. Y por supuest&iacute;simo te cruzas con Sancristobo, el que considero el pueblo con m&aacute;s encanto del todo el camino. Y le digo pueblo por no faltarle el respeto l&oacute;gicamente porque son literalmente tres casas. Tres y separadas por el rio Oribio. Pero sus caminos son on&iacute;ricos, verdes, frondosos, silenciosos, m&iacute;sticos, &uacute;nicos... Quiz&aacute;s Peter Jackson tuviera que visitar estos parajes y caminos si quisiera rodar de nuevo El Se&ntilde;or de los Anillos.</span></p><p><span style="font-size: small;">El siguiente pueblo Renche, muy cerca, casi seguido y de ah&iacute; a Samos solo restan 4 km. Pero dicha distancia tan corta se me hicieron eternos, por mi hijo lo digo. Eternos. Me paraba cada veinte pasos. No pod&iacute;a m&aacute;s, agotado. Sin gasolina. Daba otros diecinueve pasos y otra vez parado, cualquier repecho o cuesta me parec&iacute;a el Angliru. Otros quince pasos y parado&hellip; Esa sensaci&oacute;n de no tener ni gramo de fuerza. Me sent&iacute;a acabado, y de pronto, tras un recodo&hellip; El majestuoso e imponente Monasterio de Samos a tus pies &iexcl;qu&eacute; alivio! &nbsp;Apenas me separaba una empinad&iacute;sima cuesta abajo y llegaba al pueblo. Descend&iacute; lo m&aacute;s decorosamente posible y llegu&eacute; hasta el Albergue, pero... abr&iacute;a a las tres de la tarde y eran las dos cuando llegu&eacute;, por lo que mand&eacute; la mochila lo m&aacute;s lejos que pude y me sent&eacute; en el bar de enfrente a refrescar mi seca garganta con una exquisita sidra y dos trocitos de tortilla de patatas. Manjares de Dioses a la altura de pel&iacute;cula en la que estaba.</span></p><p><span style="font-size: small;">El Albergue de Samos est&aacute; dentro del propio Monasterio. Seguramente no es el m&aacute;s limpio ni el que tiene los mejores medios, ni el m&aacute;s c&oacute;modo. Pero es una grata sensaci&oacute;n reconfortante poder dormir al cobijo de un Monasterio en pleno camino de Santiago. Uno de los atractivos de esta parada es la obligatoria misa de media tarde. Totalmente cantada en Lat&iacute;n, con mucha parafernalia, con una ceremonia muy autentica y pura. Es de esos momentos reconfortantes para el alma en el vac&iacute;o de una iglesia, oyendo los c&aacute;nticos en latin, el olor a incienso, el cansancio en el cuerpo&hellip; momento m&iacute;stico, muy m&iacute;o, que sab&eacute;is que soy de eso.</span></p><p><span style="font-size: small;">La tarde dio poco m&aacute;s de s&iacute;. A caballo entre la cama para descansar la espalda y las piernas y los alrededores del Monasterio. Apenas hab&iacute;a ni ganas ni fuerzas de nada. Concili&eacute; el sue&ntilde;o como buenamente pude a pesar de las risotadas de un grupo de scouts que ven&iacute;an haciendo &ldquo;el camino&rdquo;. Ni &aacute;nimos ten&iacute;a de sacar mi lado m&aacute;s Rodr&iacute;guez y mandarlos a tomar por donde dijimos. Yo a lo m&iacute;o, a descansar, que es lo que necesitaba.</span></p><p><span style="font-size: small;">La siguiente etapa es de aut&eacute;ntica transici&oacute;n. Es de esos d&iacute;as en los que&nbsp; tienes que avanzar hacia tu destino, hacia el objetivo, lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible. Sal&iacute; de Samos muy temprano, el albergue estaba llen&iacute;simo de peregrinos e hice por salir r&aacute;pido y temprano para ir caminando esos primeros momentos del d&iacute;a en soledad. Qu&eacute; sensaci&oacute;n m&aacute;s deliciosa es acompa&ntilde;ar al campo en su despertar. En el d&iacute;a de hoy se disfruta del caminar, no es una etapa demasiado exigente, y la orograf&iacute;a que presenta es la justa para sentirte peregrino, sin necesidad de sufrir en exceso ni de ser un mero transe&uacute;nte. Los primeros pasos de la jornada, a&uacute;n de noche y con el fresco de la ma&ntilde;ana lav&aacute;ndome el rostro, fueron muy emotivos. Nada m&aacute;s salir de Samos coges a la derecha un camino que te lleva por unos senderos entre bosques frondosos y silenciosos. Es una bendici&oacute;n sentirte rodeado por la naturaleza en su m&aacute;ximo esplendor. Los primeros kil&oacute;metros forman un entramado de opciones, caminos, atajos que te hacen entretenerte como si fuera un juego. A veces observas m&uacute;ltiples flechas amarillas que indican caminos diferentes&hellip; pero&hellip; no hay problema. Ya a estas alturas no hacen falta flechas, sigues, sigues, porque sabes que vas a llegar.</span></p><p><span style="font-size: small;">Las flechas amarillas son incre&iacute;bles. A veces vas pensando &ldquo;hace tiempo que no veo una, ir&eacute; bien&rdquo;... y zas justo ves una. O a veces, vas mirando al suelo pensando en otras cosas, piensas en una flecha y la ves. O sabes d&oacute;nde tienes que mirar porque sabes que ah&iacute; hay una flecha. Silencioso romance el que se establece entre peregrino y flechas amarillas.</span></p><p><span style="font-size: small;">Despu&eacute;s de pasar mil y una aldeas como Teiguin, Ayan, Gorolfe, Perros, Sivil, Pascais&hellip; se llega temprano a Sarria. Otro de los puntos clave del camino puesto que es el lugar desde donde lo comienzan muchos peregrinos ya que supera en poco la centuria de kil&oacute;metros necesarios para obtener la Compostela.</span></p><p><span style="font-size: small;">En Sarria el panorama empieza a cambiar. Los 12 kil&oacute;metros anteriores de buen camino, de juego laber&iacute;ntico, de agradable caminata, dejan paso al tramo m&aacute;s duro de la etapa. En la propia Sarria debes de sufrir la subida a la Iglesia Parroquial para luego afrontar una bajada brutal dejando el Cementerio a tu derecha. Una bajada que asusta. En apenas 200 metros &nbsp;de distancia se puede bajar no s&eacute; yo&hellip; Con las bajadas es con lo que m&aacute;s sufro. Lo constato. Mis pies sufren much&iacute;simo. Me duelen, al igual que las rodillas al tener que ir frenando el peso y la inercia del descenso. Odio las bajadas. Y tras bajar, subir. En este punto a la salida de Sarria se inicia un lento camino en ascensi&oacute;n, apenas duro, apenas inclinado, pero muy prolongado y constante. Cruzamos las v&iacute;as del tren y el azar me hace detenerme a mitad de la ascensi&oacute;n en la aldea de Barbadelo, donde un anciano sacerdote me invit&oacute; a poder disfrutar de un momento de rezo &iacute;ntimo en la soledad de una iglesia rom&aacute;nica. &iquest;Se puede rechazar eso?. Acced&iacute; a su alternativa y all&iacute;, de rodillas, ante la penumbra silenciosa y el olor a piedra mohosa de una an&oacute;nima obra del Rom&aacute;nico, pens&eacute; en los m&iacute;os y rogu&eacute; a Santiago salud para todos. Ese momento de aliento espiritual me confort&oacute; el cuerpo y segu&iacute; la calurosa ascensi&oacute;n dejando ya atr&aacute;s el punto kilom&eacute;trico 100. Este momento es un antes y un despu&eacute;s ya que una vez superado empiezas a volar y observas como como las decenas caen. 90, 80, 70&hellip; empiezas a ver el final. Empiezas a notar que se acaba.</span></p><p><span style="font-size: small;">F&iacute;sicamente estaba perfecto (el d&iacute;a me lo estaba tomando como disfrute y como recuperaci&oacute;n del d&iacute;a anterior) y la hora era &oacute;ptima. Pero a escasos 5 km. de Portomar&iacute;n, final de la etapa, me cruc&eacute; con un Albergue privado en la aldea de Mercadoiro con una pinta excelente. Dudaba en llegar a Portomar&iacute;n o pernoctar all&iacute;. Sopesaba las ventajas e inconveniente de llegar a un pueblo grande e importante porque ya sab&iacute;a lo que iba a encontrarme. Finalmente opt&eacute; por&nbsp; quedarme en mitad del camino, optando por el silencio respetuoso del campo con el peregrino anhelante de descanso. As&iacute; que entr&eacute;, y di por finalizada la etapa del d&iacute;a.</span></p><p><span style="font-size: small;">En este Albergue supe lo que es la amistad en el camino. Compart&iacute; sobremesa con Viol&iacute;n, un chico b&uacute;lgaro de nacimiento pero de nacionalidad austriaca. Una persona encantadora, cansado de su trabajo de programador en una multinacional con interminables jornadas de trabajo, decidi&oacute; un d&iacute;a salir a caminar. Comenz&oacute; su traves&iacute;a en Roncesvalles hac&iacute;a ya tres semanas. Confieso que sent&iacute; m&aacute;s que envidia al ver las fotos de los Pirineos, en Pamplona, La Rioja&hellip; lo har&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a, me lo promet&iacute;. La verdad que mantuvimos una conversaci&oacute;n interesante utilizando la variante peregrina del Esperanto: mezcla de andaluz, espa&ntilde;ol, galego, franc&eacute;s, ingl&eacute;s, alem&aacute;n, b&uacute;lgaro&hellip; la cuesti&oacute;n es que nos llevamos toda la tarde charlando sobre la vida, la familia, la amistad, el trabajo&hellip; y nos entendimos perfectamente. &nbsp;El Camino. Eso es el Camino, no otra cosa. El encargado del Albergue tambi&eacute;n era una persona espectacular. Jos&eacute;, un chico valenciano que lo dej&oacute; todo en su casa por montar un Albergue en pleno Camino. Compartimos risas, charlas, cervezas y alg&uacute;n que otro orujito de la casa, que por cierto, de vez en cuando corr&iacute;a a cuenta del propio Jos&eacute;. Ole las buenas gentes del camino. Tambi&eacute;n me hizo gracia la cara que puso una chica australiana cuando le nombr&eacute; el quince titular de la selecci&oacute;n aussie de rugby&hellip; se descojonaba al ver c&oacute;mo me sabia el nombre de los jugadores, aunque&hellip; me hundi&oacute; cuando me dijo que yo no ten&iacute;a pinta de jugador de rugby jajaja. Claro, acostumbrada a las bestias infames del hemisferio sur&hellip; siempre nos quedar&aacute; en Europa el rugby Champagne. As&iacute;, entre amagos de conversaciones, entre orujos, risas e historias, lleg&oacute; la noche y la hora de dormir&hellip;</span></p><p><span style="font-size: small;">El d&iacute;a siguiente lo destap&eacute; bastante temprano. Me despert&eacute; el primero de mi habitaci&oacute;n y en el m&aacute;ximo silencio que pude empec&eacute; a prepararme para la nueva jornada. A&uacute;n era de noche y apenas entraba luz por la ventana, por lo que me tom&eacute; mi tiempo para vestirme a sabiendas que ser&iacute;a el primero en comenzar a caminar. Nada m&aacute;s abrir la puerta del Albergue&hellip; una nueva sensaci&oacute;n peregrina. Caminar bajo la lluvia. Una capa constante de una fin&iacute;sima e invisible agua me acompa&ntilde;&oacute; en los primeros pasos. Era tan d&eacute;bil (pero tan constante) que no merec&iacute;a la pena protegerse pero, notabas c&oacute;mo te iba calando por dentro de un modo peligroso.</span></p><p><span style="font-size: small;">Dej&eacute; atr&aacute;s Mercadoiro y en apenas cuarenta minutos, ya amaneciendo, llegu&eacute; a Portomar&iacute;n. Otra broma. Resulta que llegas a la orilla del Mi&ntilde;o y has de cruzar para llegar a la localidad. Luego tienes que subir unas escalinatas horribles y vuelves a bajar una cuesta para desembocar en otro puente que tienes que cruzar al otro lado nuevamente&hellip;. &iexcl;cosas del camino!. De todos modos, en el propio pueblo, &nbsp;aprovech&eacute; para tomarme el primer caf&eacute; del d&iacute;a donde coincid&iacute; en el desayuno&nbsp; con Isabel, una peregrina de Madrid que llevaba un d&iacute;a andando&hellip; y ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Madre m&iacute;a, pens&eacute; yo. Prosegu&iacute; mi camino entre la lluvia y un buen n&uacute;mero de peregrinos que sobreviv&iacute;an en su singladura. Los caminos de Gonzar, Castromayor y Hospital de la Cruz son caminos entre bosques poblados y de buen caminar. Se avanza, se disfruta. Hoy es quiz&aacute;s el d&iacute;a con el que m&aacute;s peregrinos te vas encontrando. El camino se hace un goteo intermitente de mochilas y bordones. Tambi&eacute;n me sorprendi&oacute; la gran cantidad de excursiones de grupos Scouts o religiosos con los que coincid&iacute;. Aunque no me gusta caminar a su lado, hay que decir que aportan un poco de frescura al camino con sus risas y sus c&aacute;nticos, hecho que a veces se hace necesario.</span></p><p><span style="font-size: small;">Hasta llegar a Eireche caminas por un infinito poblado&hellip; no sabes d&oacute;nde empieza una aldea y comienza la otra y &nbsp;siempre vas viendo alg&uacute;n n&uacute;cleo rural, dispersos, peque&ntilde;os, aislados&hellip; pero ah&iacute; est&aacute;n, marc&aacute;ndote el Camino. Una vez ya en Eireche volv&iacute; a acordarme de una de las recomendaciones de mi hermano Manolo que me dijo antes de salir, en este caso sobre los usos m&uacute;ltiples del bord&oacute;n. Resulta que me adentr&eacute; en las calles del pueblo, fuera de lo que es el&nbsp; propio camino en s&iacute;, para buscar un bar y tomar algo fresco. Pero claro, cuando me di cuenta estaba en un patio de vecinos con una jaur&iacute;a de perros que ven&iacute;an hacia m&iacute; de muy mala gana y peores intenciones. Retroced&iacute; mis pasos a la carrera y tir&eacute; de bord&oacute;n para ahuyentar a las fieras lo m&aacute;s convincentemente posible. Dios, tem&iacute; por un momento que no estuviera en condiciones de disputarle la carrera a los salvajes perros, pero sal&iacute; de la situaci&oacute;n lo m&aacute;s decorosamente posible. Eso me pasa por irme por donde no debo.</span></p><p><span style="font-size: small;">Acumulaba ya en las piernas cerca de 25 kil&oacute;metros y &nbsp;esa capa de lluvia invisible del inicio de jornada desapareci&oacute; radicalmente para dar paso al sol y, claro, lleg&oacute; el &ldquo;t&iacute;o del mazo&rdquo;. P&aacute;jara. A dos kil&oacute;metros del destino final en el d&iacute;a de hoy, Palas de Rei, me entr&oacute; un pajar&oacute;n de caballo quiz&aacute;s peor que el de algunas jornadas atr&aacute;s. No pod&iacute;a m&aacute;s. Ahora puedo presumir de saber cu&aacute;l&nbsp; esa sensaci&oacute;n de los ciclistas cuando se acaban las fuerzas y ni puedes dar pedales. El dolor en la rodilla era sencillamente insoportable (los achaques de mi amado rugby que siempre aparecen cuando menos los esperas). Menos mal que apenas me separaban del destino un par de kil&oacute;metros, dos mil metros de nada que se me hicieron eternos que, adem&aacute;s de la fatiga f&iacute;sica, sumas la mental porque en momentos como &eacute;ste es cuando vienen a tu cabeza por qu&eacute; y para qu&eacute; estoy aqu&iacute;. Mi situaci&oacute;n personal y familiar llam&oacute; a mi cabeza, se me vino el mundo encima al pensar en todo ello y sobre todo en mi peque&ntilde;o rey. Y todo eso, todo eso, te hundes un poco m&aacute;s.</span></p><p><span style="font-size: small;">Finalmente me hosped&eacute; en el Albergue Mes&oacute;n de Benito, justo a la entrada del pueblo. Fant&aacute;stico. Muy limpio, moderno, c&oacute;modo, y sobre todo con un grupo humano espectacular. Mientras almorzaba compart&iacute; charlas con el propietario del local, el cual no paraba de ofrecerme m&aacute;s y m&aacute;s comida durante el almuerzo. Me dec&iacute;a &ldquo;al peregrino hay que tratarlo con cari&ntilde;o y con cercan&iacute;a&rdquo;. Lo recordar&eacute; siempre. Buena persona, sin duda.</span></p><p><span style="font-size: small;">La tarde en Palas fue muy agradable y relajada. Much&iacute;simo ambiente peregrino en bares y plazas por todo el pueblo. Cuando ya el sol se apagaba lentamente, coincid&iacute; en uno de esos bares con mi amigo Viol&iacute;n, el cual me invit&oacute; a pulpo y pimientos de Padr&oacute;n, mientras nos adivin&aacute;bamos las palabras que nos intent&aacute;bamos decir. Un grande en toda regla. Tambi&eacute;n coincid&iacute; con la chica de esta ma&ntilde;ana, Isabel de Madrid, la cual me confes&oacute; que est&aacute; pensando abandonar y regresar a Madrid porque ni le estaba gustando y se le estaba haciendo muy duro. Tambi&eacute;n me confes&oacute;, algo ruborizada, &nbsp;que hab&iacute;a cogido un taxi los &uacute;ltimos 10 kil&oacute;metros de etapa... No veas la parrafada vital y emocional que le solt&eacute;, terciando dos jarras de cerveza, anim&aacute;ndola a seguir luchando e invit&aacute;ndola a seguir para demostrarse a s&iacute; misma que pod&iacute;a con todo esto y, al menos, me confes&oacute; que lo har&iacute;a.</span></p><p><span style="font-size: small;">Ya entrada la noche volv&iacute; al Albergue donde disfrut&eacute; pl&aacute;cidamente de un bocata (enorme, bestial) de bacon con queso, en pan de barra gallega, con una grand&iacute;sima jarra de La Estrella de Galicia. Momentito personal e &iacute;ntimo del d&iacute;a. Inigualable&hellip; y de ah&iacute;, sin tiempo a nada y cansado del d&iacute;a y de los kil&oacute;metros, a dormir. Una tarde y un d&iacute;a fant&aacute;stico. Cada d&iacute;a me encuentro m&aacute;s feliz y orgulloso por hacer esto.</span></p><p><span style="font-size: small;">Al d&iacute;a siguiente volvieron a mis piernas las malas sensaciones que tuve el d&iacute;a despu&eacute;s de subir O Cebreiro. Supongo que en este caso no ser&iacute;a por la dureza de la etapa anterior, sino por los kil&oacute;metros que empiezan a acumularse en la mochila y la falta de un descanso adecuado y placentero. La cuesti&oacute;n es que desde bien temprano no encontraba &nbsp;ritmo en mis pesadas piernas y ten&iacute;a por delante 30 km. hasta Arz&uacute;a, hecho que hizo que me sobreviniera una sensaci&oacute;n de desaliento que fue marcando los primeros metros de la etapa. Adem&aacute;s, seg&uacute;n me comentaba mi hermano Manolo d&iacute;as atr&aacute;s, la etapa de hoy se presentaba como un aut&eacute;ntico rompepiernas de subidas y bajadas, caminos de piedras, de tierra, carretera&hellip; aunque, dicho sea de paso, y sin llegar a ser un consuelo porque no quer&iacute;a que finalizara, es tambi&eacute;n &nbsp;la &uacute;ltima etapa dura del Camino del que apenas distan ya 40 km. hasta la Catedral de Santiago.</span></p><p><span style="font-size: small;">Otros de los aspectos con los que te chocas en el d&iacute;a de hoy y te acrecienta el des&aacute;nimo es&nbsp; el cada vez m&aacute;s numeroso grupo&nbsp; de peregrinos y gentes que se acercan al camino, aparecen nuevos personajes, nuevas amistades. Conforme te acercas al destino todo se vuelve mucho m&aacute;s tur&iacute;stico, menos aut&eacute;ntico.</span></p><p><span style="font-size: small;">De las primeras horas de la ma&ntilde;ana recuerdo el desayuno en O Coto, ya en la provincia de A Coru&ntilde;a. Un desayuno alternativo, en un peque&ntilde;o bar de una peque&ntilde;&iacute;sima aldea entre arboledas. Un caf&eacute;, un pl&aacute;tano y una porci&oacute;n de empanada. Desayuno raro sin duda, pero bueno, fue lo mejor que pod&iacute;a ofrecer aquella anciana de acento indescriptible y manos agrietadas.</span></p><p><span style="font-size: small;">Vagando por los caminos se llega en apenas un par de horas a Melide, la capital del pulpo. El &uacute;nico problemas es que eran las 9 de la ma&ntilde;ana y como que&hellip; no apetece en absoluto a probar el que dicen que es el mejor pulpo a la gallega. Un pena. Por cierto, una an&eacute;cdota al entrar en Melido, reconozco que tuve que hacer como m&iacute;nimo unos 4 kil&oacute;metros m&aacute;s porque&hellip; si, lo reconozco. Me perd&iacute;. Iba pensando en mis cosas y me despist&eacute;. Ve&iacute;a a los lejos Melide, no hab&iacute;a problema pero, resulta que Melide jam&aacute;s llegaba y la iba dejando cada vez m&aacute;s a mi derecha. Tambi&eacute;n observ&eacute; que &nbsp;el camino no ten&iacute;a ni una flecha amarilla ni se&ntilde;alizaci&oacute;n alguna. Total, regres&eacute; sobre mis pisadas y retom&eacute; el camino despu&eacute;s del l&oacute;gico enfado por regalarme algunos kil&oacute;metros de m&aacute;s los cuales a la altura de pel&iacute;cula en la que estamos no son bien recibidos. Justo antes de llegar a Melide se cruza Furelos, un pueblo con much&iacute;simo sabor gallego, precioso, y despu&eacute;s accedes por una interminable cuesta a Melide, una ciudad con todos sus servicios. Cruzar una ciudad con coches, autobuses de l&iacute;nea, Polic&iacute;a Local ordenando el tr&aacute;fico&hellip; y tu vestido de &ldquo;romano&rdquo; como yo digo, es bastante extra&ntilde;o. Llegas a acostumbrarte a la soledad y al silencio de los caminos y entrar en una ciudad molesta a los ojos y a la mente.</span></p><p><span style="font-size: small;">Desde Melide a Arz&uacute;a distan 15 kil&oacute;metros, pero me resultaron como al menos 500. El camino se hace duro, Don Lorenzo agota poco a poco y merma facultades (los cambios entre el frio de la madrugada y calor del mediod&iacute;a no sientan bien) y los pasos se hac&iacute;an cada vez m&aacute;s costosos. Tras dejar atr&aacute;s Melide encuentras un buen trecho de camino sin aldeas, Boente el pr&oacute;ximo n&uacute;cleo que te encuentras, est&aacute; a casi 6 km. Y eso mentalmente tambi&eacute;n te quema. Hoy el des&aacute;nimo hace mella &iquest;se nota verdad?. Pero, como autentica y verdadera reflexi&oacute;n del Camino, hay que seguir, como en la vida. Hay d&iacute;as mejores, d&iacute;as peores&hellip; pero no puedes dejar de caminar. Recuerdo uno de esos mensajes que recibes en el m&oacute;vil que te aportan ese plus de energ&iacute;as. De mi hermano Manolo: &ldquo;You&acute;ll never walk alone&rdquo;. Sin comentarios.</span></p><p><span style="font-size: small;">Pasando Casta&ntilde;eda llegas a Ribadiso da Baixo, ya apenas a 4 kil&oacute;metros de Arz&uacute;a, pero sus cuestas son simplemente mortales. &ldquo;Da Baixo&rdquo;&hellip; El nombre no es gratuito. Es un tobog&aacute;n brutal con unas pendientes que te matan. Y luego,a subir hasta Arz&uacute;a. Quiz&aacute;s fue el peor momento del camino, quiz&aacute;s no. Lo fue. Lo de O Cebreiro y el d&iacute;a siguiente era distinto. Este momento, la llegada a Arz&uacute;a fue dram&aacute;tica. Parece que cada d&iacute;a voy a peor, pero es que en cierto modo es verdad. Ser&iacute;a por el calor, por mi ritmo acelerad&iacute;simo en el caminar, por no haber desayunado bien&hellip; no lo s&eacute;. La cuesti&oacute;n es que a dos kil&oacute;metros de llegar no pod&iacute;a dar ni un paso m&aacute;s. Daba dos pasos y me paraba. Otros dos y me paraba. Para colmo vi algo que me desmont&oacute; por completo. A la entrada del pueblo vi como de un taxi se bajaban tres peregrinos orientales y comenzaban a caminar &ldquo;para llegar andando&rdquo;. No s&eacute; si me desanim&oacute; o me alent&oacute;, pero aquello me hizo pensar que mi esfuerzo, al menos, era sincero. Llegu&eacute; como s&oacute;lo Dios supo c&oacute;mo. Mareado, con dolor de rodillas (me estuvo matando ese dolor), con much&iacute;sima sed, cansado&hellip; Busqu&eacute; el Albergue V&iacute;a Lactea, uno de car&aacute;cter privado en el que ya ten&iacute;a decidido pernoctar y antes de nada me di una ducha m&aacute;s que merecid&iacute;sima. Apenas hab&iacute;a nadie en el albergue, por lo que me relaj&eacute; duch&aacute;ndome con toda la tranquilidad del mundo disfrutando del agua caliente relajando mi cuerpo.</span></p><p><span style="font-size: small;">Con una buena ducha, ropa limpia, una cerveza y una hamburguesa del bar de la plaza del pueblo, con eso, volv&iacute; a ser persona. La sombra de los &aacute;rboles de la plaza garantizaba un frescor agradable y placentero. La sobremesa a la sombra de aquella plaza fue eterna. Ni pod&iacute;a ni quer&iacute;a moverme. Un caf&eacute; acompa&ntilde;aba mi reponedora y tranquilo tarde. Respirando, descansando. A veces un simple caf&eacute; supone un momento de relax &uacute;nico &iquest;por qu&eacute; no lo sabemos valorar a veces?</span></p><p><span style="font-size: small;">Arz&uacute;a huele a Santiago. El ambiente juvenil y peregrino mezclado con las piedras de sus calles recuerdan a los alrededores del Obradoiro, siempre bulliciosos y repletos de vida. Al viajar mentalmente a Santiago no pude frenar el recuerdo de mi primera visita. Otros tiempos sin duda. No me quise poner trabas a la hora de recordar aquel viaje ni recordarla a ella. Pens&eacute;, record&eacute;, extraje momentos de los dos que ya formar&aacute;n parte de la historia&hellip; la rabia del imposible me llev&oacute; de nuevo a verme solo en medio de aquella plaza y mentalmente bes&eacute; y achuch&eacute; a mi ni&ntilde;o, cayendo en la cuenta de que deb&iacute;a comprarle algo como recuerdo del primer camino de papa a Santiago. Qui&eacute;n sabe si alg&uacute;n d&iacute;a lo har&aacute; conmigo. Ojal&aacute;.</span></p><p><span style="font-size: small;">La tarde continuaba y por Dios que fue inolvidable. En el albergue entabl&eacute; conversaci&oacute;n con Elena, una mujer alemana de mediana edad, simpatiqu&iacute;sima, con la cual me tom&eacute; una cerveza mientras cont&aacute;bamos historietas y an&eacute;cdotas de nuestra vida. &iexcl;era futbolera y estaba enamorada de Sami Khedira! . Mientras habl&aacute;bamos sentados a la puerta de un bar (del que hablar&eacute; m&aacute;s adelante) se nos agregaron una pareja de peregrinos que reci&eacute;n llegaba a Arz&uacute;a. Un espect&aacute;culo de positivismo y alegr&iacute;a. &Eacute;l, Guillermo, un chico franc&eacute;s de lo m&aacute;s gracioso del mundo. Ella, Eva, de Zaragoza. Tambi&eacute;n luego hablar&eacute; de ella. Los cuatro nos tomamos algunas cervezas y entre risas y comentarios se nos sum&oacute; al grupo Joan, el due&ntilde;o del bar,un tipo de los m&aacute;s peculiar ya que dej&oacute; toda su vida por montar un bar en Arz&uacute;a y vivir de lo que den los peregrinos. El Mandala (curioso) es un restaurante que no termino de encasillar. No es el t&iacute;pico bar normal y corriente, pero tampoco es un bar de peregrinos a la usanza. Es de todo un poco. Joan nos cont&oacute; sus andanzas e historias del camino, el cual ha realizado unas diez veces como atestiguaban las Compostelas que colgaban de las paredes del bar. Ha hecho todos los diferentes caminos. Nos ense&ntilde;&oacute; fotos, nos contaba historias&hellip; un tipo genial. Junto a &eacute;l, Kanyas, su socio. Otro tipo al menos aut&eacute;ntico.</span></p><p><span style="font-size: small;">La tarde fue pasando y dio paso a la noche. Decid&iacute; regresar al mismo sitio para cenar y me regal&eacute; un men&uacute; de gala: pulpo, queso de Arz&uacute;a y ribeiro. Para qu&eacute; m&aacute;s. Cuando terminaba con todo &nbsp;llegaban Eva y Guillermo, que iban a cenar y me pidieron que les acompa&ntilde;ase, por lo que me sent&eacute; en la mesa con ellos a charlar y degustar el vino de la casa que Joan nos ofertaba. All&iacute; nos reunimos de nuevo todos para seguir con las historias, las risas, los orujos, las fotos&hellip; en fin. Ya saben. Lo que son las cosas y sin adelantar acontecimientos,&nbsp; en ese momento a Eva no le ca&iacute;a nada bien. Le resultaba el t&iacute;pico andaluz graciosete y porculero. Cosas que pasan.</span></p><p><span style="font-size: small;">La noche se acab&oacute; algo m&aacute;s tarde de lo habitual y volv&iacute; al albergue el cual ya estaba cerrado y todo apagado &iexcl;Vaya peregrino!, tuve que llamar al portero y que bajara el chaval que se encargaba de aquello por la noche. Nos conocimos antes a media tarde hablando del descenso del Depor, por lo que en lugar de amonestarme por la hora me solt&oacute; maliciosamente y entre sonrisas con un acent&iacute;simo galego un &ldquo;Anda cabr&oacute;n vete a dormir&rdquo;.</span></p><p><span style="font-size: small;">Como si fuera el cohetero del Roc&iacute;o, me acost&eacute; el &uacute;ltimo y me levant&eacute; el primero. Apenas alg&uacute;n peregrino se mov&iacute;a en sus literas cuando yo ya me estaba anudando el calzado para caminar. Y al abrir la puerta&hellip; agua. Pero agua de verdad, no como el d&iacute;a de Portomar&iacute;n que apenas era una niebla humeda no, esto eran chaparrones. Horrible. Y adem&aacute;s de noche cerrada. Fue la &uacute;nica vez que tuve esa sensaci&oacute;n parecida al miedo a la hora de caminar. En un momento me encontr&eacute; absolutamente solo y totalmente a oscuras en medio de un bosque. Tanto es as&iacute;, que regres&eacute; hasta donde se pod&iacute;a ver algo y all&iacute; esper&eacute; que mis ojos se adaptaran por completo a la oscuridad y que empezara a clarear un poco. Y todo eso lloviendo seriamente. A pesar de todo, me dije, esto es &uacute;nico. Apenas tuve que esperar mucho porque lleg&oacute; un peregrino franc&eacute;s con una linterna y lo que hice, despu&eacute;s de desearnos buen camino, fue seguirlo a una distancia media que ni iba con el pero pod&iacute;a advertir la luz de su linterna.</span></p><p><span style="font-size: small;">El d&iacute;a fue clareando, que no abriendo ya que las grises nubes daban por hecho que el d&iacute;a iba a estar metido en agua, y los pasos se hac&iacute;an cada vez m&aacute;s ligeros. Al menos ya pod&iacute;as ver el camino, orientarte, tirar de gu&iacute;a&hellip; Lo m&aacute;s bonito de todo es que el siguiente pueblo al que llegas despu&eacute;s de salir de Arz&uacute;a es Salceda, que est&aacute; a unos 11 kil&oacute;metros. Por lo que est&aacute;s algo m&aacute;s de dos horas caminando a oscuras, entre bosques, en silencio&hellip; &iexcl;os animo a que lo prob&eacute;is!.</span></p><p><span style="font-size: small;">En Salceda par&eacute; a tomar una infusi&oacute;n caliente. No me apetec&iacute;a caf&eacute; ni nada que comer. Era a&uacute;n temprano y adem&aacute;s no ten&iacute;a nada de prisa, por lo que opt&eacute; por una reparadora menta-poleo. Por cierto, la due&ntilde;a del bar me dec&iacute;a voy a poner tu mochila en la puerta en una silla, as&iacute; sirve de reclamo a los peregrinos. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n, simplemente.</span></p><p><span style="font-size: small;">Continu&eacute; andando pero cada vez m&aacute;s despacio. Esto se acababa, apenas me separaban 25 kil&oacute;metros de Santiago y la sensaci&oacute;n de que el trabajo estaba hecho lastraba mi felicidad. No quer&iacute;a terminar. En apenas 3 kil&oacute;metros se cruza Santa Irene, R&uacute;a y Pedrouzo, donde justo a la salida par&eacute; nuevamente para tomar un caf&eacute; en un solitario bar. Lo regentaba una chica joven, embarazada de unos 7 meses y cansada&nbsp; ya de su estado. Compart&iacute; con ella experiencias sobre la maternidad y lo que tiene que llegar, fue alentador compartir ese momento con ella. Yo le insist&iacute;a que al final todo pasa mucho antes de que se diera cuenta y le hice jurar que se acordar&iacute;a de mi cuando luego se diera cuenta que todo tiene su fin. Todo. Como la vida. Como el Camino. Apenas sal&iacute; de Pedrouzo volv&iacute; a topar con el peregrino Viol&iacute;n. Nos alegramos mucho de vernos y decidimos compartir algunos kil&oacute;metros en nuestro&nbsp; caminar. Solo la lluvia callaba nuestras jocosas conversaciones ininteligibles, ni tan siquiera la presencia de los aviones que descend&iacute;an rozando nuestras cabezas en el Aeropuerto de Santiago, callaban las historias del camino. Y entre risas y golpes de bord&oacute;n llegamos a Labacolla&hellip; es el fin.</span></p><p><span style="font-size: small;">La lluvia no paraba y se hac&iacute;a ya molesta. El olor a humedad y el sudor interno provocado por el chubasquero te hac&iacute;a sentirte sucio y cansado. Por lo que decid&iacute; que la etapa de hoy se acababa en Labacolla, a escasos 10 kil&oacute;metros de nuestro destino.</span></p><p><span style="font-size: small;">Mi amigo Viol&iacute;n decidi&oacute; llegar en el mismo d&iacute;a a Santiago, apenas un par de horas m&aacute;s de camino y ya se cumple el objetivo, pero decidi&oacute; invitarme a una cerveza que qui&eacute;n sab&iacute;a si iba a ser la &uacute;ltima juntos en nuestro camino y en nuestra vida. Despu&eacute;s de un rato de m&aacute;s historias, chistes malos en idiomas confundidos y alguna que otra an&eacute;cdota personal, nos despedimos con un sincero abrazo. De todos modos, ten&iacute;amos la sensaci&oacute;n de que nos ver&iacute;amos en Santiago, ya que &eacute;l se quedaba un par de d&iacute;as all&iacute; para descansar y continuar hasta Finisterre.</span></p><p><span style="font-size: small;">Una vez solo y alojado en la Pensi&oacute;n del peque&ntilde;o pueblo, le envi&eacute; un mensaje a Eva para darle &aacute;nimos y decirle mi paradero, ya que los dos sopesamos la idea el d&iacute;a anterior de parar en esta aldea. Al poco rato, me respondi&oacute; con un mensaje que ella tambi&eacute;n descansar&iacute;a aqu&iacute; huyendo de aglomeraciones y gent&iacute;o en el Monto do Gozo. Por lo que al menos tendr&iacute;a asegurado un buen rato de charla en la noche de hoy.</span></p><p><span style="font-size: small;">Depu&eacute;s de comer me sub&iacute; a la habitaci&oacute;n y ca&iacute; sinceramente rendido. Era la primera vez en el camino que dorm&iacute;a en una Pensi&oacute;n y ten&iacute;a una habitaci&oacute;n para m&iacute; solo, por lo que me puse c&oacute;modo y rend&iacute; homenaje a Morfeo de la manera m&aacute;s dulce posible. Una simple siesta, a veces puede parecer la octava maravilla del mundo.</span></p><p><span style="font-size: small;">Ya en la tarde la lluvia ces&oacute; e hizo asomar un t&iacute;mido sol que apenas sec&oacute; la ropa h&uacute;meda del d&iacute;a. A medio despertar, y a&uacute;n en la cama, recib&iacute; un mensaje de Eva diciendo que estaba ya en Labacolla por si tom&aacute;bamos algo y, al rato coincidimos en uno de los dos bares que tiene el peque&ntilde;o poblado. No era dif&iacute;cil el ocultarse aqu&iacute;. &nbsp;Charlamos sobre el accidentado d&iacute;a, duro sin duda. Echamos unas risas recordando las historias del d&iacute;a anterior en Arz&uacute;a y nos pusimos al d&iacute;a de nuestras vidas y el porqu&eacute; de estar all&iacute; los dos juntos en un pueblo perdido de Galicia. Fue una tarde agradable y sincera que se complet&oacute; con la cena. Cenamos en el restaurante que ten&iacute;a la propia pensi&oacute;n y all&iacute;, adem&aacute;s de vino, compartimos reflexiones sobre nuestra vida y charlas animosas que contagiaban la alegr&iacute;a mutua de la inminente llegada a nuestra meta.</span></p><p><span style="font-size: small;">No s&eacute; si ser&iacute;an los nervios por el final de ma&ntilde;ana, la siesta, o ese cansancio acumulado que la cuesti&oacute;n es que me cost&oacute; much&iacute;simo dormirme. La rodilla empezaba a dolerme m&aacute;s de la cuenta, el tobillo (que me dobl&eacute; varias veces a lo largo del camino) tambi&eacute;n empezaba a resentirse, las maltrechas u&ntilde;as de los pies me ten&iacute;an preocupado, la espalda ya no soportaba m&aacute;s la mochila&hellip; muchos ingredientes para un mismo plato y en la mente, Santiago.</span></p><p><span style="font-size: small;">El &uacute;ltimo d&iacute;a no ten&iacute;a excesiva prisa por despertar. Como ya hemos dicho, apenas dos horas me separaban del Obradoiro por lo que me vest&iacute; y me prepar&eacute; sin muchas prisas, despacio y disfrutando del d&iacute;a y del momento. Hoy me vest&iacute;a de peregrino por &uacute;ltima vez. El cielo se presentaba raso y limpio en las primeras horas del d&iacute;a, &nbsp;y con una fresca y alentadora brisa comenc&eacute; a terminar mi camino. Dejando atr&aacute;s Labacolla se sube hasta el Monte do Gozo por un camino que me record&oacute; a la antigua llegada a Bodegones, ser&aacute; el subconsciente peregrino, pero esas rectas asfaltadas flanqueadas con enormes eucaliptos me llev&oacute; mentalmente hasta el Camino de Moguer&hellip; &iexcl;qu&eacute; diferentes y qu&eacute; parecidos en el fondo!.</span></p><p><span style="font-size: small;">El Monte do Gozo me defraud&oacute; enormemente. M&aacute;s parece un centro comercial (con resquicios de campo de concentraci&oacute;n) que un lugar m&iacute;tico para el peregrino. Me alegr&eacute; al saber que hab&iacute;a acertado con la elecci&oacute;n de dormir antes de este punto tan se&ntilde;alado en el Camino.</span></p><p><span style="font-size: small;">La sensaci&oacute;n de ver a tus pies Santiago no me result&oacute; todo lo m&iacute;stica que me hubiera gustado. Ve&iacute;a el final de algo que me result&oacute; irrepetible, por lo que esa sensaci&oacute;n de rechazo y de conformismo me agri&oacute; la primera vista de la ciudad del Santo Patr&oacute;n de Espa&ntilde;a. Conforme me iba acercando a Santiago el esp&iacute;ritu iba cambiando. La emoci&oacute;n, las l&aacute;grimas, los recuerdos, los pasos dados, todo se iba agolpando en mi mente, y de postre, pas&eacute; por el hotel donde me qued&eacute; la anterior vez que estuve en Santiago. Como dije, eran otros tiempos. Ella me vino a la cabeza y junto a ella mi peque&ntilde;o. De la mano de ellos fui adentr&aacute;ndome en Santiago con sus recuerdos borrables e imborrables. No me sorprend&iacute;an las l&aacute;grimas que brotaban de mis ojos. Ellos, por una cosa o por otra, eran el motivo principal por el que estaba aqu&iacute;, y eso me hizo despertar y volver a la realidad de que me sent&iacute;a muy feliz y pleno por haber logrado mi objetivo.</span></p><p><span style="font-size: small;">La nostalgia dio paso a la emoci&oacute;n desbordada. Las calles inundadas de gente te guiaban hasta la misma plaza. Te sientes un h&eacute;roe bord&oacute;n en mano y caminas erguido y altivo. Justo antes de entrar en el Obradoiro experiment&eacute; otra de esas sensaciones que se te clavan en el alma. En el arco que da acceso a la plaza, un chico interpretaba temas celtas con su gaita. Esas agudas notas de recuerdos ga&eacute;licos (y por qu&eacute; no y en cierto modo rugb&iacute;sticos) me llenaron el alma completamente. Ten&iacute;a los vellos de punta al entrar en la plaza y plantarme frente a la imponente fachada del maestro barroco Casas Novoa. All&iacute; me qued&eacute; un buen rato. Reflexivo, vac&iacute;o, lleno, con la sensaci&oacute;n de &iquest;y ahora qu&eacute;?.</span></p><p><span style="font-size: small;">Pues ahora a cumplir el rito del peregrino, &uacute;ltimo escollo de todo aquel que se precie a llegar a Santiago a pie. Todo el ritual me pareci&oacute; de un misticismo sin igual. Lo primero recoger la merecida Compostela, mostrando orgulloso los sellos de cada pueblo por donde pasaba. Y, como no pod&iacute;a ser menos&hellip; consegu&iacute; que en mi primera Compostela figurara el nombre de mi hijo en lugar del m&iacute;o. Cositas m&iacute;as. La chica que lo realizaba me dec&iacute;a no se puede poner otro nombre distinto al de la Credencial, as&iacute; que tuve que tirar de nuestro &uacute;nico y genuino ingenio andaluz para conseguir que aquella chica accediera a mi petici&oacute;n. Finalmente as&iacute; fue. Siguiendo con el rito, a la Catedral de nuevo. Sin soltar la mochila, cansado y orgulloso, me dispuse a confesarme con los linguaxeros. La Confesi&oacute;n me result&oacute; como un verdadero pu&ntilde;etazo en la boca del est&oacute;mago&hellip; aquel &ldquo;dame tiempo para que Dios me d&eacute; la luz para aconsejarte bien&rdquo; pronunciadas por el joven sacerdote abrieron las cataratas de mis ojos. A&uacute;n hoy en d&iacute;a recuerdo sus palabras de aliento y de comprensi&oacute;n. Sin duda ha sido la confesi&oacute;n m&aacute;s real y aut&eacute;ntica que he hecho en mi vida. &ldquo;busca las flechas amarillas cada d&iacute;a y en cada paso de tu vida&rdquo; no paraba de repetirme una y otra vez. Y as&iacute; es, el camino hay que seguirlo, hay que seguir avanzando d&iacute;a a d&iacute;a, despacio&hellip;</span></p><p><span style="font-size: small;">Una vez me pude recomponer las piezas que conforman mi mente, me dispuse a abrazar al Santo. Y en mis manos, para que me acompa&ntilde;ara en el abrazo, la foto de mi peque&ntilde;o Jacobo. Esa foto que ve&iacute;a en los momentos m&aacute;s duros y solitarios. Esa foto de esa mirada que me llena de luz y de pasi&oacute;n por un peque&ntilde;o tan m&iacute;o como ahora mismo lejano. Un d&iacute;a todo estar&aacute; en su sitio, al menos as&iacute; conf&iacute;o.</span></p><p><span style="font-size: small;">Esper&eacute; dentro de la Catedral el comienzo de la misa del Peregrino, de la que particip&eacute; &nbsp;con una inusual devoci&oacute;n y respeto. Y all&iacute; mismo, coincid&iacute; con una emocionad&iacute;sima Eva con la que en silencio compartimos las sensaciones m&aacute;s sinceras que se pueden experimentar. La vida misma.</span></p><p><span style="font-size: small;">Una vez finalizada la misa di por acabado todo el ritual m&iacute;stico del Camino. Ahora es el momento de celebrarlo, ahora&hellip; a llenarme de la vida de Santiago.</span></p><p><span style="font-size: small;">Lo primero que ten&iacute;a que hacer era buscar alojamiento, por lo que anduve buscando en compa&ntilde;&iacute;a de Eva un sitio decente y barato para dormir. Al final encontramos cada uno lo que sus necesidades exig&iacute;an y se pod&iacute;an permitir, por lo que nos emplazamos a vernos a lo largo de la tarde. Antes de subirme a mi habitaci&oacute;n me compr&eacute; mi tradicional camiseta de recuerdo del Camino (tampoco ten&iacute;a nada limpio que ponerme) y una vez en la Pensi&oacute;n me di una m&aacute;s que merecida y relajante ducha.</span></p><p><span style="font-size: small;">Pens&eacute; en dormir un poco, pero el sue&ntilde;o me arrebatar&iacute;a esas horas m&aacute;gicas de Santiago por lo que aseado lo m&aacute;s decentemente posible, sal&iacute; a callejear por las calles empedradas del centro de la capital gallega. Par&eacute; a comer en la Taberna do Obispo, un lugar c&eacute;ntrico en plena Rua do Francos que conoc&iacute;a de la vez anterior que estuve en Santiago. Un lugar donde se come bastante bien. Me sent&eacute; en la barra&nbsp; y me dediqu&eacute; una botella de Ribeiro acompa&ntilde;ado con la tradicional vieira y los diferentes manjares de la zona. Al poco rato lleg&oacute; Eva. Me llam&oacute; para ver donde estaba comiendo y quiso hacerme compa&ntilde;&iacute;a, por lo que no tuvimos m&aacute;s remedio que pedirnos otra botella de ese &uacute;nico vino galego.</span></p><p><span style="font-size: small;">La tarde en Santiago fue fant&aacute;stica. Nos dedicamos a pasear por todas las calles de Santiago. Sol&iacute;amos estar en silencio analizando todo lo ocurrido en d&iacute;as atr&aacute;s, con esa mezcla de amargura por lo que se acaba y de gozo por el trabajo bien hecho. Y tambi&eacute;n, porque todo hay que decirlo, porque despu&eacute;s de tantas conversaciones era m&aacute;s que posible que no nos volvi&eacute;ramos a ver jam&aacute;s.</span></p><p><span style="font-size: small;">Al llegar de nuevo al centro reclutamos casi sin querer a varios amigos y compa&ntilde;eros de viaje. Por all&iacute; se acerc&oacute; Viol&iacute;n, Elena, la mujer alemana, Jos&eacute; Antonio, un chico cordob&eacute;s con el que coincid&iacute; en Samos, unas hermanas de Madrid, Paco, un chico simp&aacute;tico de Ja&eacute;n&hellip; en fin, que fuimos haciendo un grupo m&aacute;s o menos estable de peregrinos que hicimos una amena y divertida ruta de tapas por los bares de la Rua do Francos. Ruta que concluimos decent&iacute;simamente en un pub donde nos prepararon una tradicional queimada en la que ardieron todos los malos deseos y malos esp&iacute;ritus.</span></p><p><span style="font-size: small;">La noche acab&oacute; bastante tarde y, como no pod&iacute;a ser de otro modo, fue a las mismas puertas de la Catedral. Sentados all&iacute; en el mojado suelo de la plaza, en silencio, fr&iacute;os por la humedad de la noche gallega, todos nos fuimos despidiendo de esas personas con las que has compartido momentos intens&iacute;simos y que jam&aacute;s volver&aacute;s a ver en tu vida. Qu&eacute; sensaciones m&aacute;s extra&ntilde;as y raras. Qu&eacute; duro, sinceramente.</span></p><p><span style="font-size: small;">Es el fin. Se acab&oacute;. Las despedidas dan paso a ese caminar silente por las calles de Santiago en busca del descanso que de paso a la vuelta y a la vida real. Te acuestas a dormir con l&aacute;grimas en los ojos y notas como tu cuerpo se relaja y te adormece en ese &uacute;ltimo sue&ntilde;o de este sue&ntilde;o que se llama Camino de Santiago&hellip;</span></p><p><span style="font-size: small;">Ultreia!!!!!</span></p><p><span style="font-size: small;">&nbsp;</span></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 28 Nov 2011 21:22:00 +0000</pubDate></item><item><title>Creo en las haza&#xF1;as que terminan en proeza...</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/101001-creo-en-las-hazanas-que-terminan-en-proeza-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/101001-creo-en-las-hazanas-que-terminan-en-proeza-.php</guid><description><![CDATA[<p><strong><em>&ldquo;Creo en las haza&ntilde;as que terminan en proeza&hellip; creo en la distancia que recorre una esperanza cuando se empuja y se empuja&hellip;creo en las voluntades que derriban barreras&hellip; creo en los hombres con esp&iacute;ritus inmensos&rdquo;</em></strong></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Hoy toc&oacute; beber del agrio licor que en ocasiones te regala la vida. De nuevo las cartas con la que juegas esta mano no te hacen m&aacute;s que bajarte a la primera y perder el dinero de la apuesta. De nuevo, toca levantarse, rearmarse. Confieso que el paso del tiempo y &nbsp;las experiencia del pasado, &nbsp;de un pasado que &nbsp;nos empe&ntilde;amos a revivir a pesar de que ya qued&oacute; asilado en el recuerdo, cuesta m&aacute;s y m&aacute;s recomponerse y seguir para adelante.</p><p>El rugby siempre ha sido mi escapatoria vital. Mi refugio personal e incomprendido donde me he apoyado para seguir adelante en mi d&iacute;a a d&iacute;a. Mis compa&ntilde;eros, algunos hermanos, el sentirse parte de un grupo, de una unidad, de un todo. El esfuerzo. La lucha. El respeto. La honradez. El compromiso&hellip; mil y un valores que me ha ense&ntilde;ado durante tantos y tantos a&ntilde;os para hacer de m&iacute; la persona que soy, con mis defectos y mis virtudes, pero ante todo, una persona noble y leal, como este deporte.</p><p>Siempre he defendido que para jugar a rugby s&oacute;lo hace falta tener uno de los siguientes elementos: f&iacute;sico o coraz&oacute;n. Se puede jugar a rugby siendo muy fuerte f&iacute;sicamente, lo podr&aacute;s hacer bien o mal, pero al menos tu cuerpo te va a responder ante el rival. Pero esta explicaci&oacute;n no har&iacute;a justicia a lo que significa realmente este deporte y lo simplificar&iacute;amos a una mezcla de f&uacute;tbol y lucha libre. Al rugby tambi&eacute;n se puede jugar con el coraz&oacute;n. Siendo valiente a pesar de que vas a perder en el choque y saldr&aacute;s trastabillado y dolorido. Siendo honrado con el compa&ntilde;ero que tienes al lado, pas&aacute;ndole el bal&oacute;n justo en el momento que te a ti te placan. Siendo honrado contigo mismo saliendo del campo con la cabeza bien alta sabiendo que has disfrutado de un nuevo partido&hellip; Al rugby, como digo, tambi&eacute;n se juega con el coraz&oacute;n. Y muchos de mis hermanos Linces, esos que me han visto crecer como persona y como jugador, saben que en eso, a m&iacute; me ganan muy pocos.</p><p>Pero&hellip; a veces, el cuerpo dice basta. O al menos&hellip; para. Mi maltrecho hombro izquierdo ya no puede m&aacute;s. Despu&eacute;s de tres luxaciones y una fractura de clav&iacute;cula se encuentra tan deteriorado que se hace necesario el intervenir y reforzar la articulaci&oacute;n. A&uacute;n no s&eacute; plazos, fechas o medios. Solo s&eacute; que tengo que parar y operarme.</p><p>Mi ejemplo a seguir, un grande. Jonny Wilkinson. Depu&eacute;s de anotar el drop ganador de la Copa del Mundo en 2003 entr&oacute; en un calvario de lesiones en su hombro izquierdo teniendo que ser intervenido varias veces, lo que lo llev&oacute; a replantearse su retirada de los terrenos de juego de un modo prematuro. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s sigue liderando el XV de la Rosa siendo el alma mater del equipo y uno de los mejores jugadores del planeta rugby.</p><p>Si &eacute;l volvi&oacute; a jugar. Yo volver&eacute; a jugar.</p><p>Como se dice en este mundo &ldquo;un jugador de rugby jam&aacute;s se retira&rdquo; y no ser&eacute; la excepci&oacute;n. &Eacute;sto no podr&aacute; conmigo&hellip; volver&eacute; como siempre con la ilusi&oacute;n de un principiante.</p><p>Mucho rugby.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 10 Oct 2011 19:10:00 +0000</pubDate></item><item><title>Midnight in Paris (Woddy Allen, 2011)</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/061301-midnight-in-paris-woddy-allen-2011-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/061301-midnight-in-paris-woddy-allen-2011-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Despu&eacute;s de un tiempo alejado de las visitas a las salas de cine,&nbsp; el pasado s&aacute;bado tir&eacute; de cartelera y lo m&aacute;s interesante que encontr&eacute; fue esta nueva pel&iacute;cula del genio de Brooklyn. No ten&iacute;a nada mejor que hacer ni nada mejor que esperar, por lo que tir&eacute; de Pepsi Light, m&oacute;vil en silnecio, y me dispuse a reencontrarme con este director que tanto me gusta por sus chispazos &uacute;nicos de genialidad.</p><p style="text-align: justify;">Sinceramente fui a ciegas. No sab&iacute;a ni de que iba la pel&iacute;cula, ni el reparto&hellip; solo vi <strong>Woddy Allen (Nueva York, 1935)</strong> y me dije &ldquo;hay que probar&rdquo;. Igual me podr&iacute;a encontrar con experimentos como <strong>Vicky Cristina Barcelona (2008)</strong> o con joyas como <strong>Match Point (2005)</strong> o <strong>Granujas de Medio Pelo (2000)</strong>. Me la jugu&eacute; y acert&eacute; de lleno.</p><p style="text-align: justify;">Los primero 10 minutos de cinta son un regalo para los sentidos. Estampas t&iacute;picas, nuevas y curiosas de la ciudad del amor. En primavera, en verano, con lluvia, esquinas, caf&eacute;s, calles, gentes&hellip; Un verdadero regalo sensorial que me hizo transportarme hasta Noviembre de 2007 cuando disfrut&eacute; de su esplendor y &nbsp;su misticismo.</p><p style="text-align: justify;">El hilo argumental no deja de ser el amor, a simple vista una sencilla historia de amor, pero ahora bien, una historia rom&aacute;ntica que puede ser entendida &nbsp;entre una pareja de futuros esposos, &nbsp;entre un artista y la creaci&oacute;n art&iacute;stica y entre un bohemio y Par&iacute;s. Tres caminos para desembocar en el amor. Tres deseos, tres necesidades. Tres realidades. Una misma ciudad, la del amor, Par&iacute;s.</p><p style="text-align: justify;"><strong>Gil (Owen Willson)</strong> es un afamado escritor de guiones de cine sin inspiraci&oacute;n que viaja a Par&iacute;s junto a su prometida y los padres de &eacute;sta en las fechas previas a su enlace nupcial. Gil tiene dudas acerca de su matrimonio y de su vida, es un&nbsp; bohemio escritor rom&aacute;ntico enamorado de Par&iacute;s y de los a&ntilde;os 20, vive en la angustia y en la resignaci&oacute;n de ver como su vida va a cambiar y no puede hacer nada por remediarlo.</p><p style="text-align: justify;">Una noche decide pasear a solas por las calles parisinas en busca de inspiraci&oacute;n para su pr&oacute;xima obra. Y justo a media noche, sonando las campanadas de las 12, viaja por arte de magia hasta el Par&iacute;s de sus adorados a&ntilde;os 20. Un hecho, inexplicable y on&iacute;rico pero que repite cada noche. All&iacute;, en el pasado, en su pasado id&iacute;lico, conoce y comparte experiencias con los principales genios de la &eacute;poca: Hemingway, Dal&iacute;, Picasso, Belmonte, Bu&ntilde;uel&hellip;</p><p style="text-align: justify;">Tambi&eacute;n conoce a una bell&iacute;sima <strong>Adriana (</strong>la sensual<strong>, Marion Cotillard)</strong> que le abre los ojos acerca de su futuro y del amor con su pareja. Un amor imposible obviamente, pero sincero y real a pesar de estar anclado en el pasado.</p><p style="text-align: justify;">T&eacute;cnicamente la pel&iacute;cula me parece magn&iacute;fica. El uso del color, el vestuario, la escenograf&iacute;a y la ambientaci&oacute;n de las escenas &nbsp;de los a&ntilde;os 20 me parece muy acertada, distando en gran medida de la &ldquo;calidad esc&eacute;nica&rdquo; de las im&aacute;genes que se corresponden a la actualidad.</p><p style="text-align: justify;">Me quedo con dos detalles de Allen. El primero de ellos es una escena en el que conversan cuatro de los personajes a las puertas de un restaurante y a lo lejos se escucha el frenazo de un coche. Dos de ellos, instintivamente, giran sus cabezas hacia el coche (que no aparece en escena) mientras siguen hablando. Todo un detalle de calidad y de genio.</p><p style="text-align: justify;">La otra escena de la pel&iacute;cula es el momento tragic&oacute;mico en la habitaci&oacute;n del hotel en el que el padre sufre un amago de infarto, supuestamente roban unos pendientes, el discute con su prometida, llega el m&eacute;dico a atender el padre, la madre desconf&iacute;a de todo&hellip; un picadillo de emociones y sensaciones en un mismo plano que me parecen de una brillantez absoluta.</p><p style="text-align: justify;">Una pel&iacute;cula brillante. Seguramente no ganar&aacute; ning&uacute;n Oscar&hellip;</p>]]></description><pubDate>Mon, 13 Jun 2011 12:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>Qu&#xE9; pase ya esa ma&#xF1;ana de jueves...</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/060301-que-pase-ya-esa-manana-de-jueves-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/060301-que-pase-ya-esa-manana-de-jueves-.php</guid><description><![CDATA[<p>Abro de nuevo el cancel de este cuaderno de bit&aacute;cora p&uacute;blico de mi vida, para desembarcar mis extra&ntilde;as sensaciones de cara al inminente Roc&iacute;o que se aproxima. A paso de bueyes, poco a poco, como dormitan esas ascuas que no terminan de perder el destello ante esa corteza de ceniza que las abriga.</p><p>No voy a adelantar apocal&iacute;pticos mensajes de negaci&oacute;n ante la salida de mi Hermandad de Huelva. Me parece que el recreo taurino de la miseria del dolor es in&uacute;til y gratuito. El escapar de Huelva en la segunda ma&ntilde;ana m&aacute;s bonita del a&ntilde;o para esta ciudad (el Domingo de Ramos sigue siendo la primera) resulta ingrato para los propios sentidos. El negarse a palpar y a oler a Roc&iacute;o, a Carroza, a campanillas, a herraduras, a flores de papel, a color, a cohetes&hellip; es pecar de desagradecido con el coraz&oacute;n.</p><p>As&iacute; que adelantar d&oacute;nde y c&oacute;mo estar&eacute; en la ma&ntilde;ana del jueves es gratuito. Igual me tomo una uvita de fino en el carro de mi Pe&ntilde;a de Los Pindongos y los acompa&ntilde;o hasta Col&oacute;n, o igual me tapo la cabeza con la almohada para no o&iacute;r la tormenta de p&oacute;lvora que anuncia la salida de la m&aacute;s grandiosa de las hermandades del Roc&iacute;o. No lo s&eacute;. Mi coraz&oacute;n dictar&aacute;.&nbsp;</p><p>Reconozco de otro lado que cada d&iacute;a que pasa, cada sevillana que se cruza en mis o&iacute;dos, cada hatillo de trajes de flamenca que veo por las calles, es una pu&ntilde;ala&iacute;ta que ara&ntilde;a mi de por si maltrecha alma. Los recuerdos se van atropellando y por mucho que mi decencia me lo imponga, a veces las l&aacute;grimas recorren mis mejillas al evocar esos ratitos &uacute;nicos e irrepetibles de Roc&iacute;o. La maravillosa gente de mi pe&ntilde;a, Pepe, In&eacute;s, Juan&hellip; todos. La m&aacute;gica convivencia con mi hermano Manolo y Pilar, quiz&aacute;s la &uacute;nica que ten&iacute;a al cabo del a&ntilde;o. Los ratitos de cante, el Rosario, las visitas a la Virgen, las charlas&hellip; Todo&hellip; todo se hace tan especial, tan &uacute;nico y tan verdadero que las l&aacute;grimas con las que escribo estas l&iacute;neas me hacen perder la poca dignidad con la que estoy afrontando el momento m&aacute;s duro de mi vida.</p><p>L&oacute;gicamente, este dolor &nbsp;no viene s&oacute;lo por el hecho de lo que significa para m&iacute; la romer&iacute;a del Roc&iacute;o en s&iacute;, sino por lo que supon&iacute;a el ir al Roc&iacute;o y de la forma que lo hac&iacute;a. Y, seamos justos, con qui&eacute;n lo hac&iacute;a.</p><p>Ya nada ser&aacute; igual. Ser&aacute; distinto. Vendr&aacute;n otros roc&iacute;os, otros caminos, otras cosas. Ni mejores, ni peores. Distintas. A&uacute;n me queda mucho por aprender del Roc&iacute;o y sus cosas para &nbsp;trasmit&iacute;rselo luego a mi peque&ntilde;o, para que sepa respetar y valorar la cultura del Roc&iacute;o. Que luego salga rociero o no, eso ya no es misi&oacute;n m&iacute;a.</p><p>Hablando de la Virgen&hellip; s&oacute;lo te pido que cubras con tu manto a ese peque&ntilde;ajo que ya va tomando forma de personita. Que lo sigamos viendo crecer tan sano y tan fuerte, tan guapo y tan simp&aacute;tico. Que jam&aacute;s pierda esa mirada profunda y reflexiva. Por m&iacute; no pido. Soy el responsable de mis actos y las cargas que soporte las debo de llevar yo mismo.</p><p>Qu&eacute; pase ya esa ma&ntilde;ana de jueves&hellip;</p><p><object type="application/x-shockwave-flash" data="https://www.youtube.com/v/VSrPvA6usQw" width="425" height="350"><param name="src" value="https://www.youtube.com/v/VSrPvA6usQw" /></object></p>]]></description><pubDate>Fri, 03 Jun 2011 13:37:00 +0000</pubDate></item><item><title>Lo mismo</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/041301-lo-mismo.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/041301-lo-mismo.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Para aquellos que estas cosas de las iglesias, los pasos y las bandas no es m&aacute;s que una cuesti&oacute;n de calendario y de incordio c&iacute;vico, por aquello de la ocupaci&oacute;n de las calles, el dif&iacute;cil transitar de veh&iacute;culos y tal, la Semana Santa no deja de ser todos los a&ntilde;os la misma historia. Ya ni me paro a &nbsp;hacerles comprender que una obra de arte es inmutable en el tiempo y forma y por ello, no deja de ser interesante ni bella, ni inmerecida de ser vista una o quinientas veces.</p><p style="text-align: justify;">Cada Semana Santa es una nueva realidad, principalmente, desde la perspectiva sentimental y emotiva de todo el que forma el entramado cofrade. Uno puede ver el mismo palio, la misma marcha, la misma revir&aacute; cada a&ntilde;o&hellip; pero jam&aacute;s har&aacute; suyo ese momento de la misma forma.</p><p style="text-align: justify;">Si atendemos a lo puramente tangible, dicha afirmaci&oacute;n de coincidencia a&ntilde;o a a&ntilde;o es totalmente falsa. Bien es cierto que a primera vista puede resultar que una estampa es id&eacute;ntica a otra, pero siempre hay alg&uacute;n matiz al que sacar punta y hacer el momento &uacute;nico. Un tipo de flor espec&iacute;fica, una marcha determinada, la colocaci&oacute;n de un rostrillo, un nuevo estreno&hellip; Siempre hay algo nuevo que reconocer y contar. C&uacute;antas y cu&aacute;ntas explicaciones damos los cofrades tan gratuitamente a los no iniciados. Reconozco que debe ser agotador para un conocido de Palencia que venga a pasar unos d&iacute;as a Huelva, que te empe&ntilde;es en que no le llame colgadura al palio o &nbsp;bastones a las varas&hellip;</p><p style="text-align: justify;">Por otro lado, podr&iacute;amos situarnos en un plano tan cofrade como el rom&aacute;ntico y hacer de cada momento una experiencia vital &uacute;nica. El embriagador perfume de las volutas que el incienso dibuja en la aterciopelada tarde de Domingo de Ramos, puede avainillarse o canelarse m&aacute;s o menos cada a&ntilde;o. Las f&uacute;nebres notas que llora una tuba tras un mortecino paso de palio, pueden ser m&aacute;s apropiadas o no. O incluso, por aquello de los horarios y el cambio clim&aacute;tico, que todo afecta en esto de la Semana Santa, la luz que silueteaba el rostro de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima&nbsp; en su salida procesional es infinitamente m&aacute;s degradada que la del a&ntilde;o anterior y menos fundacional por lo tanto.</p><p style="text-align: justify;">Pero a pesar de todo, y no nos enga&ntilde;emos, cada Semana Santa se nos hace diferentes porque somos nosotros mismos los que nos situamos en el umbral del Domingo de Ramos (o S&aacute;bado de Pasi&oacute;n para los met&oacute;dicos&hellip; o Viernes de Dolores para el populacho) con distinto atuendo cada a&ntilde;o. Un traje que nos vamos haciendo a medida durante 12 meses para plantarnos en San Pedro o en el Polvor&iacute;n con una perspectiva diferente y &uacute;nica. Personalmente, este a&ntilde;o Campanilleros me sonar&aacute; a Sole&aacute; dame la Mano, la rosa se me har&aacute; cardo y ver mi palio celeste se me antojar&aacute; &ldquo;canina&rdquo; sevillana.</p><p style="text-align: justify;">Este a&ntilde;o&hellip; mi procesi&oacute;n va por dentro.</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p style="text-align: justify;">Homo Onubensis Dixit</p>]]></description><pubDate>Wed, 13 Apr 2011 12:19:00 +0000</pubDate></item><item><title>El Ahora...</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/033101-el-ahora-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/033101-el-ahora-.php</guid><description><![CDATA[<p><strong><em>No importa lo angosto que sea el camino</em></strong></p><p><strong><em>ni lo cargada de penas que est&eacute; la sentencia,</em></strong></p><p><strong><em>soy el amo de mi destino:</em></strong></p><p><strong><em>soy el capit&aacute;n de mi alma.</em></strong></p><p>(Willilam Ernest Henley)</p><p>&nbsp;</p><p>Despu&eacute;s de horas, incluso d&iacute;as, ya semanas, donde las palabras en mi boca produc&iacute;an dolor y en mi mente tristeza, una inc&oacute;moda melancol&iacute;a se va apoderando de mi alma en cada suspiro que dejo caer al suelo de la realidad en la que me he instalado.</p><p>Esa apat&iacute;a de cara a pensar, a compartir conmigo mismo mis sentimientos, a degustar mi estado de &aacute;nimo, me hace ahogarme en un escenario escogido voluntariamente y del que cada segundo que pasa, de esta vida que ha frenado su avance temporal,&nbsp; me siento m&aacute;s seguro y confiado. No c&oacute;modo. Pero si firme y convencido de que a veces en la vida hay que pararse, detenerse en el camino, mirarse al espejo, y ver no solo lo que refleja, sino qu&eacute; podr&aacute; reflejar.</p><p>Dicen los que saben de esto que la vida es corta. A m&iacute;, me parece larga. Creo que siempre puedes echar el pie en tierra, deshacer el camino y volver a buscar un nuevo horizonte. Ni mejor ni peor. Distinto. No se puede anhelar un futuro al que no le est&aacute;s dedicando un presente por muy glorioso que sea un pasado. El presente, el instante, el momento, es lo que prevalece. Hoy aqu&iacute;, ma&ntilde;ana&hellip; &iquest;importa el ma&ntilde;ana? El dejar atr&aacute;s el presente por forjarse un futuro te hace esclavo de la desidia, del inconformismo.&nbsp;</p><p>El atr&aacute;s ya pas&oacute;. Lo que sea, vendr&aacute;. Vivamos el hoy. Ni todo lo pasado son espinas ni rosas, ni el futuro se plantea prometedor o confuso. Nada importa salvo las sensaciones, las que percibas, las que huelas, las que saborees, las que te permitas en cada momento y de cada suceso. Las que te regala la vida, a diario, sin l&aacute;tigos ni cargas. &iquest;Por qu&eacute; no nos paramos a pensar d&oacute;nde estamos y dejamos de vivir de r&eacute;ditos y promesas?.</p><p>Hoy la vida me ha propuesto otro itinerario alternativo, ha variado el rumbo hacia un lugar que desconozco y que no quiero saber cu&aacute;l es hasta que arribe. La vida es as&iacute;, caprichosa, incierta, azarosa&hellip; ayer s&eacute; que estuve, hoy estoy, ma&ntilde;ana ni idea. Y tampoco lo quiero saber, ni que me lo diga. No me interesa. Que sea lo que ella quiera, donde la vida me lleve, hacia donde Dios crea&nbsp; que me merezco.</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 31 Mar 2011 13:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>PAR&#xC9;NTESIS...</title><link>https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/030101-parentesis-.php</link><guid isPermaLink="true">https://jesusrodriguez.blogia.com/2011/030101-parentesis-.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hola amigos, anuncio que me tomo un kit-kat, una pausa. Ahora mismo el blog no me llena como antes, lo tengo m&aacute;s como una obligaci&oacute;n moral de decir y contar cosas que como v&aacute;lvula de escape. Y as&iacute;, ni me llena ni me lleno.</p><p style="text-align: justify;">Volver&eacute;, sin duda...</p><p style="text-align: justify;"><a></a></p>]]></description><pubDate>Tue, 01 Mar 2011 15:55:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
